Peor siniestro en una década
Al menos 90 muertos por una explosión de gas en una mina de carbón en el norte de China
En el momento del accidente, cuyas causas se están investigando, había 247 trabajadores en el interior

EFE

Una explosión de gas ha matado a al menos 90 trabajadores en una mina carbonífera en el norte de China. El peor accidente en una década devuelve los ecos de un pasado que se creía superado porque el sector encadenaba tragedias antes de que la firme implementación de las leyes pusiera orden. Se desconoce aún qué provocó la explosión.
El accidente ocurrió a las 19.30 (hora local) del viernes en la ciudad de Changzhi (provincia de Shanxi). En ese momento, según la prensa local, había 247 trabajadores en su interior. "Las tareas de rescate están aún en marcha y sigue el recuento de fallecidos", ha informado este mediodía la televisión pública. La agencia de noticias Xinhua ha desvelado que el nivel de dióxido de carbono "excedía los límites legales" pero que siguen las investigaciones para dar con la causa. Los responsables de la mina, como es habitual en China tras un accidente, ya han sido arrestados. Unas 500 personas y los líderes del partido regionales están en el lugar intentando rescatar a los atrapados.
El presidente chino, Xi Jinping, ha pedido a las autoridades que no ahorren esfuerzos para curar a los heridos y extraer a los supervivientes. También ha ordenado una investigación y que se castigue a los culpables. Ha solicitado Xi a todo el país que sirva este accidente para acentuar la vigilancia sobre la seguridad en el puesto de trabajo y la identificación de los riesgos. Se acerca la temporada húmeda, ha recordado, y urge mejorar los controles de desprendimientos e inundaciones para proteger a las personas y sus propiedades. Los fenómenos naturales son cada vez más extremos y frecuentes en China debido, según los expertos, al calentamiento global.
Región carbonífera
Shanxi es el secular corazón carbonífero del país. Con apenas 34 millones de habitantes extrajo el pasado año 1.300 millones de toneladas, un tercio de la producción nacional. Durante los años de plomo, cuando China sacaba del carbón el 70% de su energía, la provincia era conocida por sus cielos negruzcos. El país está inmerso en una veloz transición hacia las energías verdes que ha rebajado el porcentaje a poco más de la mitad en década y media. Pero las minas de Shanxi siguen empleando a cientos de miles de locales y de trabajadores llegados de otras provincias rurales.
Las minas chinas estaban entre las más peligrosas del mundo a principios del milenio por las frecuentes explosiones o derrumbamientos. Los accidentes con decenas de muertos eran tan rutinarios que apenas concitaban la atención mediática. La mortalidad en las minas chinas, en relación con las toneladas extraídas, multiplicaba por 47 a la estadounidense en 2009. La industria estaba atomizada en miles de diminutas minas, ilegales en su mayoría y con olímpico desprecio a los protocolos de seguridad, pero protegidas por las autoridades locales como fuentes de ingresos y puestos de trabajo en provincias misérrimas. Aquel turbio y asilvestrado paisaje fue descrito por Li Yang en Colinas ciegas, un clásico del cine chino moderno, en el que dos facinerosos asesinaban a infelices solitarios y fingían un accidente para extorsionar al propietario a cambio de su silencio haciéndose pasar por sus afligidos familiares. Años después de su estreno fue detenida una banda criminal que le había copiado el argumento.
Desplome de la mortalidad
China se esmeró en ordenar un sector corrupto hasta la médula. Una ley de 2010 obligó a los jefes a bajar a las fosas y galerías para que tomaran conciencia del peligro y espabilaran. La medida no evitó que la mortalidad aumentara en las siguientes semanas. Influyó la secular picaresca china para regatear la ley: algunos mineros habían sido automáticamente ascendidos a jefes. En varios accidentes mortales, los supuestos propietarios salían milagrosamente indemnes mientras decenas de mineros perecían, lo que hizo preguntarse a la prensa si tenían superpoderes.
Más eficaz fue el cierre o fusión de miles de minas y el ímpetu por cumplir la ley de seguridad laboral con inspecciones rutinarias. Las muertes anuales se desplomaron: casi 7.000 en 2002, 2.631 en 2009 y 240 en 2022, según las cifras oficiales. Las mortandades han pasado de cotidianas a esporádicas. La penúltima gran tragedia ocurrió en 2023 en Mongolia Interior con la muerte de 53 mineros.
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