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Crisis con los ultraortodoxos

El Gobierno de Netanyahu impulsa la disolución del Parlamento israelí para convocar elecciones

El proyecto de ley presentado por la coalición busca controlar tanto el proceso legislativo como el calendario electoral

Archivo - El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu

Archivo - El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu / Europa Press/Contacto/Paulina Patimer - Archivo

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Andrea López-Tomàs

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Beirut
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Los partidos ultraortodoxos de Israel han conseguido lo que decenas de miles de personas no lograron en las calles: la disolución del Parlamento y la convocatoria de elecciones anticipadas. Este miércoles la coalición de gobierno del primer ministro Binyamín Netanyahu ha presentado un proyecto de ley para disolver la Knesset y precipitar unos comicios antes de la fecha prevista del 27 de octubre. No fue la masacre de israelíes del 7 de octubre de 2023 por parte de Hamás, ni el secuestro de 250 de sus ciudadanos, ni la amplia oposición de la sociedad la que podría lograr que el Ejecutivo cayera, sino sus propios miembros. La crisis con las formaciones jaredíes por la exención del servicio militar para los estudiantes de escuelas religiosas ha precipitado la presentación de esta legislación.

En realidad, es todo parte de una estratagema de Netanyahu. La oposición tenía previsto presentar un proyecto de ley para disolver el Parlamento y la coalición de gobierno simplemente se ha adelantado. Estas maniobras tienen lugar al día siguiente de que la facción ultraortodoxa Déguel Hatorá (Estandarte de la Torá), integrante del partido Judaísmo Unido de la Torá, anunciara su voluntad de impulsar la disolución de la Knesset y el adelanto de los comicios. Unos días antes el primer ministro había comunicado a sus aliados que la ley de exención militar para los alumnos de los centros talmúdicos no sería aprobada antes de las elecciones, ya que sería un error político hacerlo en el período previo al voto por la creciente disidencia dentro de las filas del Likud.

Cinco meses

Si los diputados acaban votando a favor de disolver la Knesset, los comicios deberán celebrarse en un plazo de cinco meses a partir de la aprobación de la ley. Esto significaría que, como muy tarde, tendrían lugar entre mediados y finales de octubre. Los medios israelíes indican que los partidos ultraortodoxos prefieren que se celebren entre principios o mediados de septiembre para que coincida con festividades judías que haría aumentar la participación de los votantes tradicionales. Pese a su interés de retrasar las elecciones lo máximo posible, a Netanyahu también le iría bien que no tuvieran lugar inmediatamente después del aniversario de los atentados del 7 de octubre de 2023.

Pero los procedimientos democráticos alargarán la incógnita de si finalmente la Knesset se disuelve. El proyecto de ley primero debe superar la lectura preliminar que probablemente tenga lugar la semana que viene en el pleno. Después tendrá que someterse a deliberaciones en la comisión y superar tres lecturas más en la Knesset antes de convertirse en ley. Todo este proceso podría tardar semanas, a apenas cinco meses de la fecha límite. La propuesta legislativa fue copatrocinada por legisladores de los partidos Judaísmo Unido de la Torá, Shas, Nueva Esperanza, Sionismo Religioso y Poder Judío, estos dos últimos capitaneados por Bezalel Smotrich e Itamar Ben Gvir, los ministros colonos ultraderechistas a los que el gobierno español ha prohibido la entrada al país.

"Peor gobierno de la historia de Israel"

"Este es el principio del fin para el peor gobierno de la historia de Israel", ha tuiteado Benny Gantz, líder del partido Azul y Blanco y exaliado de Netanyahu. "Estamos listos, juntos", ha escrito el jefe de la oposición, Yair Lapid, que se presenta a las próximas elecciones en alianza con el exprimer ministro Naftali Bennett bajo la formación 'Juntos'. “La idea es unir al centro con la derecha liberal: construir el partido más grande de Israel, basado en los principios del patriotismo, el sionismo, el nacionalismo y los valores liberales”, ha añadido. "Quizás no hubiera ocurrido en otro momento, pero este es un momento de crisis nacional, tras una guerra sangrienta sin precedentes", ha declarado, celebrando que "esta nueva alianza generó entusiasmo y esperanza".

Una fuente de la Knesset, sin embargo, ha dicho a The Times of Israel que la coordinación entre bambalinas entre las formaciones ultraortodoxas y Netanyahu probablemente continúe. "Existe una auténtica crisis de confianza entre ellos [los partidos ultraortodoxos y Netanyahu], pero eso no significa que no estén coordinándose sobre cómo y cuándo disolver la Knesset de una manera que maximice sus intereses políticos”, ha declarado. Según las últimas encuestas, la alianza Bennett-Lapid es el único partido con capacidad para desafiar al Likud de Netanyahu, tal y como afirma el sondeo publicado el martes por la noche por Kan 11. El partido del actual primer ministro obtendría 26 diputados y Juntos, 25. Tras ellos, está el exjefe del Ejército israelí, Gadi Eisenkot, que Bennett quiere unir a sus filas.

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