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Violencia en EEUU

El acusado de atacar a Trump podría enfrentarse a cadena perpetua por premeditación del magnicidio

Cole Allen reservó habitación en el hotel de la cena, viajó armado desde California hizo búsquedas sobre la agenda presidencial, envió emails a sus familiares y se tomó un selfi

Las armas que llevaba Cole Allen en su ataque a Trump.

Las armas que llevaba Cole Allen en su ataque a Trump. / EFE

Irene Benedicto

Irene Benedicto

Barcelona
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La fiscalía federal de Estados Unidos ha aportado nuevos detalles sobre el ataque contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca. La novedad central no está solo en el tiroteo del 25 de abril en el Washington Hilton, sino en la presunta preparación previa. Según el escrito judicial, Cole Allen, de 31 años, planificó la acción durante semanas, cruzó el país con varias armas y se alojó en el hotel del acto para esquivar la seguridad.

Esa reconstrucción endurece la causa. Allen está acusado de intento de asesinato del presidente, un delito que podría acarrear cadena perpetua, además de transporte de armamento y disparo de un arma en relación con un crimen violento. La fiscalía pide prisión preventiva.

Una reserva clave

El memorando sitúa el inicio de la preparación después de que Trump anunciara, el 2 de marzo, que acudiría por primera vez como presidente a la cena de corresponsales. El 6 de abril, Allen visitó la web del evento desde su teléfono móvil. Menos de dos horas después, reservó dos noches en el Washington Hilton, con llegada la víspera de la gala y salida al día siguiente.

Para los fiscales, esa reserva fue decisiva: el día del acto, solo podían entrar en el hotel huéspedes e invitados, y él ya estaba dentro. El 21 de abril tomó el tren en Los Ángeles rumbo a Washington, con escala en Chicago. El viaje duró casi tres días. Los investigadores sostienen que eligió el tren para evitar controles aeroportuarios. Llevaba una escopeta Mossberg del calibre 12, una pistola Rock Island Armory del calibre .38, munición, dos cuchillos y cuatro dagas.

Armado en la habitación

Allen hizo el registro en el hotel a las 15.15 horas del día anterior a la cena. La gala empezaba a las 20.00 horas, se retransmitía por televisión y reunía a Trump, Melania Trump, JD Vance, Mike Johnson, Marco Rubio y otros miembros del Gobierno.

Los fiscales sostienen que Allen buscó en internet información actualizada sobre el horario del presidente. A las 20.03 horas, unos 30 minutos antes del ataque, se tomó un selfi frente al espejo de su habitación. En la imagen aparece con ropa negra, corbata roja, munición, una pistolera de hombro, al menos un cuchillo y herramientas. La fotografía, incorporada al expediente, apuntala la tesis de la premeditación.

El disparo y la detención

Pasadas las 20.30 horas, Allen bajó al nivel de la terraza del hotel y corrió hacia un control de seguridad. Según el escrito, atravesó a gran velocidad un arco de metales y se dirigió hacia las escaleras que llevaban al salón de baile.

Un agente del Servicio Secreto declaró que vio al acusado disparar la escopeta en dirección a las escaleras. El agente y otras personas situadas en el control oyeron el disparo. Después, sacó su arma reglamentaria y disparó cinco veces contra Allen.

El acusado cayó al suelo, fue reducido y quedó detenido. Sufrió una lesión leve en la rodilla, pero no recibió impactos de bala. Al retirarle la escopeta, los agentes hallaron un cartucho usado en la recámara y otros ocho sin disparar. Un agente fue alcanzado en el chaleco, aunque la secuencia exacta no ha quedado aclarada.

Los correos de "disculpas"

Otra novedad del expediente son los correos electrónicos que Allen habría programado minutos antes del ataque. Estaban dirigidos a familiares, amigos y personas que, según él, podía poner en riesgo, incluidos empleados del hotel. En ellos pedía "disculpas", pero también exponía el supuesto móvil de su acción.

Según la fiscalía, Allen escribió que no estaba "dispuesto a permitir que un pedófilo, violador y traidor" siguiera cometiendo "crímenes", en alusión a Trump. También señaló como objetivos a miembros de la Administración, aunque excluyó al director del FBI, Kash Patel, sin explicar los motivos. El acusado sostuvo que los invitados no eran su objetivo, pero añadió que estaba dispuesto a "atravesar a la mayoría de personas" si era "absolutamente necesario".

La tesis que agrava el caso

La fiscalía describe el ataque como "un acto antidemocrático de violencia política" y sostiene que puso en peligro a centenares de personas. No hubo víctimas entre los asistentes, pero los disparos provocaron la evacuación de Trump, Melania y altos cargos, además de desatar el pánico en la gala.

La audiencia prevista para este jueves debe determinar si Allen permanece en prisión preventiva. Para sostener esa petición, los fiscales combinan varios indicios: reserva anticipada, viaje armado de costa a costa, búsquedas sobre la agenda presidencial, selfi previa al ataque y mensajes programados. Con esos elementos, el caso pasa de la imagen de un asalto caótico a la de un ataque supuestamente calculado.

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