Relaciones Pionyang-Moscú
Corea del Norte inaugura un museo en honor a sus soldados caídos en Ucrania
La inteligencia surcoreana cifra en 15.000 efectivos enviados, de los que murieron 2.000

Ceremonia de inauguración del museo en Pyongyang en conmemoración a los militares de Corea del Norte muertos en combate contra Ucrania en la región de Kursk, en Rusia (archivo) / Europa Press/Contacto/Vadim Savitsky

Con cazas zumbando y globos blancos, el color del luto asiático, ha sido inaugurado en Pionyang el museo para honrar a los mártires norcoreanos de Ucrania. Kim Jong-un, con rictus solemne, ha colocado flores sobre las tumbas en presencia de sus invitados rusos, Vyacheslav Volodin, portavoz de la Duma, y Andrei Beloussov, ministro de Defensa, quienes destaparon la estatua que preside la entrada. "Los espíritus de los caídos", ha prometido Kim, permanecerán como "símbolos del heroísmo coreano".
La pomposa ceremonia certifica el giro comunicativo. Pionyang y Moscú negaron durante meses la presencia de tropas norcoreanas en Ucrania hasta que las evidencias se amontonaron. El museo abierto el lunes fue anunciado justamente un año atrás en plena euforia por la "liberación" del Kursk. Meses antes, con una inesperada ofensiva relámpago, Ucrania había ocupado un millar de kilómetros rusos para aliviar la presión en otros frentes. No han aclarado aún Moscú ni Pionyang cuántas tropas fueron enviadas a un continente tan lejano como extraño para un norcoreano. Fueron 15.000 soldados y murieron 2.000, según la inteligencia surcoreana.
Kim ha prometido que seguirá defendiendo la "soberanía nacional, integridad territorial e intereses de seguridad" de Rusia y mostrado su confianza en que vencerán en esta "guerra sagrada". El museo será "un símbolo contundente de la amistad y solidaridad" de ambos países, ha pronosticado Vladimir Putin en una misiva leída por Volodin. Ha servido también la jornada para prorrogar los lazos militares con la firma de un acuerdo de cooperación para el periodo de 2027 a 2031. Lo ha desvelado Beloussov a la agencia TASS.
Sin experiencia en batalla
Corea del Norte y Rusia firmaron en junio de 2024 un acuerdo de ayuda militar y cuatro meses después llegaron las primeras noticias sobre norcoreanos en Ucrania. Las cifras surcoreanas, si son ciertas, sugieren una carnicería. No les falta disciplina ni entrenamiento. Tampoco van escasos de un arrojo que linda con la inconsciencia, han concedido sus contrincantes ucranianos. Pero carecen de experiencia en batalla, ninguno había salido de su país y de sus camaradas rusos les separaban los usos militares y el idioma. Un par de soldados capturados mostraban una tremenda desorientación y sorpresa frente a la cámara. Su misión, en cualquier caso, fue cumplida. Pionyang ha anunciado el envío de miles de trabajadores al Kursk, un solar tras los combates, para reconstruir las infraestructuras.
Aquella alianza inquietó a Kiev, Washington y Seúl. Desde la última se apunta al sacrificio de muchos jóvenes norcoreanos y a la tecnología rusa de misiles y satélites apalabrada con Pionyang a cambio de municiones y tropas. Casualidad o no, Corea del Norte lanzó con éxito su primer satélite espía poco después de rubricar aquel acuerdo tras varios intentos fallidos.
Están rotas las relaciones a ambos lados de la alambrada a pesar del afán del Gobierno progresista de Lee Jae Myung. Han pasado ocho años, pero parecen muchos más, desde que Kim y el entonces presidente surcoreano, Moon Jae-in, se encontraran en la aldea fronteriza de Panmunjon. Moon ha pedido hoy a Kim que abrace de nuevo el "espíritu de Panmunjon" y "abra la puerta al diálogo" para reconstruir "una visión de paz y prosperidad para la península coreana y vivir como un miembro orgulloso de la comunidad internacional".
Desarrollo armamentístico
Pero los vientos en la península han cambiado a pesar de la salida de los conservadores en el sur. Pionyang, cómodamente sujeta al brazo ruso y chino, aprovecha las convulsiones globales en general, y la guerra en Irán en particular, para impulsar su desarrollo armamentístico. Cuatro misiles lanzó en marzo, una frecuencia desconocida en más de dos años. Ha pedido Kim a su Ejército que acelere el programa para incrementar la disuasión y repetido que la condición de nación nuclear es irrevocable. Lo era ya antes de que Estados Unidos bombardeara Irán y episodios como estos reafirman su certeza de que sólo el arma nuclear les evita el destino trágico de Gaddafi, Hussein o Maduro.
Ha condenado Pionyang los ataques "mafiosos" de Washington a Irán, uno de sus pocos amigos, pero no ha mencionado a Donald Trump. Sostienen los analistas que quiere dejar la puerta abierta a otra ronda de negociaciones como las del primer mandato del millonario neoyorquino. Pero esta vez, repite Corea del Norte y asume Estados Unidos, sobre la mesa no estará la desnuclearización.
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