Guerra en Oriente Medio
Pesimismo, plantones y una guerra en el limbo: Irán y EEUU suspenden sus negociaciones sin fecha clara para retomarlas
Trump ha asegurado en las últimas horas que rechaza la última propuesta de paz realizada por Teherán a través de Pakistán, y que espera "una llamada" de la República Islámica

Un cartel anunciando la primera ronda de negociaciones, el pasado 11 de abril en Islamabad. / AHMAD KAMA / CONTACTO / EUROPA PRESS

La última semana ha sido un sí pero no, aunque puede pero mejor no, pero ahora sí pero finalmente no. Constantemente, EEUU y Pakistán han estado asegurando que las negociaciones con Irán eran inminentes, que primero tenían que celebrarse el miércoles; luego, el viernes. Después, el domingo o el lunes.
Al final, tal y como confirmó este sábado por la noche el presidente estadounidense, Donald Trump, no tendrán lugar ahora, ni hay fecha prevista para cuando puedan celebrarse. Teherán, por su parte, ha sido la única que se ha mantenido en su posición: desde el fin de semana pasado, la República Islámica ha asegurado —en privado y en público— que la segunda ronda de negociaciones con Washington no ocurrirá mientras EEUU mantenga su doble bloqueo en el estrecho de Ormuz.
Ese bloqueo, así como el cierre iraní del paso, sigue vigente. "No entraremos en negociaciones impuestas. Estados Unidos debe eliminar sus obstáculos operacionales. Solo entonces el terreno será fértil para resolver el conflicto", ha dicho el presidente iraní, Mesud Pezeshkian, en una llamada telefónica durante la noche de este domingo al primer ministro pakistaní, Shebhaz Sharif.
Este sábado, Irán mandó a su ministro de Exteriores, Abbás Araghchi, hacia Islamabad para reunirse con Sharif, el ministro de Exteriores pakistaní, Ishaq Dar, y el mariscal de campo del país asiático, Asim Munir. Los tres hombres son los que han liderado los esfuerzos de mediación entre los dos países en guerra.
En la reunión con los pakistaníes, Araghchi entregó una propuesta de paz, para que fuese compartida con Washington. Trump la rechazó a las pocas horas, y anunció que su jefe negociador, Steven Witkoff, y su yerno, Jared Kushner, cancelaban su viaje hacia Pakistán. "Tenemos todas las cartas en esta guerra, y ellos no tienen ninguna. Si quieren hablar, ¡lo único que deben hacer es llamar!", dijo el presidente estadounidense durante la noche del sábado, pocas horas antes del tiroteo registrado en la cena de corresponsales de la Casa Blanca a la que asistía.
"Estos mensajes entregados tienen que ver con las líneas rojas que la República Islámica quiere marcar en asuntos que incluyen el estrecho de Ormuz y la carpeta nuclear. Los documentos entregados buscan clarificar la situación regional", ha dicho este domingo la agencia de noticias iraní Fars, vinculada a la Guardia Revolucionaria iraní, el cuerpo de élite político-militar del país persa.
Islamabad... ¿tira la toalla?
Con estos anuncios, el pesimismo se ha apoderado de los países mediadores, liderados por Pakistán. Islamabad, desde el lunes pasado, había sido cerrada y puesta en cuarentena, ante la inminencia y gran posibilidad de las charlas. Este domingo, el Gobierno pakistaní ha levantado el enorme cordón de seguridad.
Esto no significa, sin embargo, que las negociaciones hayan entrado en vía muerta, aunque sí estén muy tocadas. Este domingo por la mañana, el ministro de Exteriores turco, Hakan Fidan —Turquía también ha tomado un rol protagonista en este esfuerzo de mediación— ha hablado tanto con Araghchi como con Witkoff y Kushner, con una diferencia de minutos entre las dos llamadas. El turco no ha dado detalles sobre lo hablado.
Aragchi, que abandonó Islamabad durante la noche del sábado, ha estado este domingo en Omán, país con el que Irán comparte el estrecho de Ormuz. Después, el iraní ha volado de vuelta a Pakistán para más consultas. Este lunes se dirigirá a Moscú, donde se encontrará con el presidente ruso, Vladímir Putin. Rusia se ha ofrecido para solucionar el bloqueo en las negociaciones, sobre todo en lo que respecta al futuro del programa nuclear iraní y el destino de los 440 kilos de uranio altamente enriquecido actualmente en posesión de Teherán.
A partir de este punto, todo es una incógnita. Irán asegura que el ministro de Exteriores podría volver a Islamabad tan pronto como sea necesario, pero repite que no habrá conversaciones con EEUU mientras Trump mantenga su bloqueo en Ormuz. Este bloqueo, impuesto hace dos semanas, impide que Irán exporte su propio crudo y gas, algo que la República Islámica sí pudo hacer durante las semanas de guerra activa.
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