Tierras raras
Meloni lanza a Italia a la carrera por el litio y las tierras raras
Yacimientos abandonados en los años 70 vuelven a estar en el radar en plena carrera por la autonomía energética

La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, en una imagen de archivo. / CLAUDIO FURLAN / DPA / EUROPA PRESS

Las viejas dársenas industriales de Porto Marghera (Venecia) y Trieste, donde durante décadas latió uno de los corazones petroquímicos de Italia, encaran estos días un destino tan —o más— ambicioso que el de su pasado. Allí el Gobierno de Giorgia Meloni está estudiando un proyecto de gran envergadura para la creación de un polo europeo de almacenamiento y el procesamiento de materias primas críticas, incluido el litio, que Europa también busca ahora dentro de sus propias fronteras para reducir dependencias en sectores cada vez más voraces, como el del coche eléctrico o los dispositivos electrónicos. "No podemos permitirnos de depender de otros", ha repetido esta semana el ministro de la Industria, Adolfo Urso.
El movimiento, todavía algo verde pero significativo, resume bien cómo el cambio de paradigma pasa por Italia. En medio de conflictos globales con una capacidad disruptiva creciente, el Gobierno italiano está pisando el acelerador y se ha desplegado en varios frentes a la vez. El objetivo es múltiple: ante el desafío de asegurar el abastecimiento de litio y tierras raras, se buscan soluciones para todo, desde cómo transportarlo y almacenarlo hasta dónde encontrarlo. Más aún que el país no parte de cero: en Italia es un dato conocido la presencia de importantes reservas de materias como el litio, principalmente disueltas en fluidos geotérmicos calientes en el subsuelo. Y ahí es donde se ha reactivado también la búsqueda.
El programa Brain
Uno de los proyectos más avanzados es el programa Brain, que se desarrolla en las salmueras geotérmicas de la zona cercana a Cesano, a poca distancia de Roma. El área ya había sido explorada en los años 70 y después abandonada por las limitaciones logísticas de la época. Medio siglo más tarde, ha vuelto al radar. Desde 2022, el Gobierno italiano ha confiado la exploración a consorcios ítalo-australianos y, el pasado febrero, las empresas Rina y Energia Minerals —controlada por la australiana Altamin y la Universidad de L’Aquila— anunciaron un paso más: la creación de una planta piloto. El objetivo es tender "un puente entre la investigación en curso y un eventual desarrollo industrial", ha explicado Elisa Acciardo, responsable de combustibles sostenibles y almacenamiento de Rina.
Este proyecto no es el único. Es, más bien, una pieza dentro de una cacería más amplia. En julio de 2025, el Ejecutivo de Meloni presentó su Programa Nacional de Exploración Minera para reabrir minas y buscar tierras raras y materiales críticos en 11 regiones italianas; en particular, tungsteno, tierras raras y cobre en el distrito de Funtana Raminosa (Cerdeña) y litio en el centro del país. El plan, tal y como fue presentado, se articula en 14 proyectos de exploración, con una financiación estatal inicial de 3,5 millones de euros, involucra a 400 especialistas, está coordinado por el Servicio Geológico de Italia (Ispra) y prevé un primer balance el próximo mes de junio.
Escepticismo
Todo se vincula a la búsqueda de estos materiales tan preciados y urgentes para la autonomía europea, en línea con el plan comunitario Critical Raw Materials Act. Pero el escepticismo persiste. Analistas del sector cuestionan tanto los plazos como la capacidad real de Italia para competir en unos mercados internacionales que, en los años 80, precipitaron el cierre de sus últimas minas. A ello se suma la oposición de grupos ecologistas, que alertan del riesgo de daños ambientales significativos.
"Son proyectos muy complicados y con muchos flecos, que, incluso de comprobarse su viabilidad, requieren de años y años de investigaciones, autorizaciones y planificación", señala a este diario Monia Procesi, investigadora del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología (INGV) de Italia. El mismo sentir es el de su colega Gilberto Saccorotti, al hablar de la reciente (este mes) identificación de volúmenes de miles de kilómetros cúbicos ricos en fluidos magmáticos a profundidades de entre 8 y 15 kilómetros en la corteza continental del subsuelo de Toscana.
Una gigantesca "radiografía" que sí "abre el camino a métodos de exploración más rápidos y económicos, también para identificar litio y elementos de tierras raras, cuya formación está estrechamente ligada a los sistemas magmáticos profundos", según el INGV. Pero, en esa zona, "serían necesarios estudios mucho más detallados para entender si el litio presente puede realmente ser explotado", señala Saccorotti, al poner énfasis en que, en este mismo ecosistema —que, según los investigadores, ha confirmado la existencia de cuerpos magmáticos comparables a los que alimentan los supervolcanes del Parque Nacional de Yellowstone o el Lago Toba—, podría tener un uso más directo: cuantificar el potencial geotérmico de la zona. Saber si una u otra cosa acabarán siendo realidad, insiste, no será algo de uno o dos días.
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