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Frágil alto el fuego

Líbano advierte que para llegar a un acuerdo con Israel tendrá que retirar a sus tropas del país

En las negociaciones de este jueves en Washington, Beirut aspira a prolongar durante un mes más la tregua que expira este domingo

Aldeas destruidas tras ataques israelíes en el sur de Líbano

Aldeas destruidas tras ataques israelíes en el sur de Líbano / Paulina Patimer/ZUMA Press Wire/ DPA

Ricardo Mir de Francia

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Barcelona
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El primer ministro libanés, Nawaf Salam, ha asegurado este jueves que para llegar a un acuerdo con Israel es indispensable que el Estado judío retire a sus militares del sur del país. “No podemos vivir con la llamada zona de seguridad”, dijo en una entrevista a ‘The Washington Post’, en alusión a la franja fronteriza de 10 kilómetros de profundidad que el Gobierno israelí quiere mantener en territorio libanés a modo de “protección” frente a los ataques de Hezbolá. Sus palabras llegaron poco antes de que los diplomáticos de ambos países se reúnan en Washington para celebrar una segunda ronda de negociaciones para tratar de poner fin a la guerra. De forma inmediata, Beirut aspira a prolongar durante un mes el frágil alto el fuego anunciado hace ahora una semana.

Esa tregua es más nominal que otra cosa. Si bien ha servido para que Israel detenga los masivos ataques aéreos sobre Beirut y otros puntos de la geografía libanesa, las violaciones del alto el fuego son constantes. Este mismo jueves los ataques israelíes mataron a cuatro libaneses, incluida la reportera del diario Al Akhbar, Amal Khalil. Con ella son ya nueve periodistas libaneses asesinados en lo que va de año. Paralelamente los soldados israelíes siguieron demoliendo viviendas en varias aldeas cercanas a la frontera. Del otro bando, Hezbolá se atribuyó tres ataques contra posiciones israelíes en las zonas que ocupan en el sur del Líbano.

La reunión en Washington estaba previsto que se celebrara en el Departamento de Estado, pero se ha acabado trasladando a la Casa Blanca, según informa 'The Times of Israel', en una señal de la importancia que la Administración Trump quiere concederle a las negociaciones. Presididas por el secretario de Estado, Marco Rubio, la delegación libanesa está encabezada por su embajadora, Nada Hamadeh, y la israelí por su también embajador, Yechiel Leiter. Esta será la segunda vez que las partes se sientan en una misma mesa desde 1993, todo un hito que ha abierto una ventana de oportunidad para resolver el conflicto por la vía diplomática y potencialmente conducir a una normalización de relaciones, dado que ambos países están técnicamente en guerra desde 1948. No será nada fácil, sin embargo.

Desarme de Hezbolá

Israel exige el desarme de la milicia armada de Hezbolá, que se opone a las negociaciones entre ambos países. “No tenemos grandes disputas con Líbano. Hay unos desacuerdos menores respecto a la demarcación de la frontera que se pueden resolver”, ha dicho este jueves el ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar. “Desde aquí le pido al Gobierno libanés: cooperemos contra el Estado terrorista que Hezbolá ha establecido en vuestro territorio”.

El Ejecutivo tecnocrático libanés, apoyado por EEUU, comparte el objetivo de desarmar a la milicia chií y proiraní, pero sostiene que no está en condiciones de hacerlo mientras las tropas israelíes ocupan parte de su territorio. Tampoco está nada claro que tenga la fuerza suficiente para hacerlo, pese al golpe recibido por Hezbolá estos tres últimos años. Muchos temen que, si lo intenta, podría desencadenarse una nueva guerra civil.

“No nos da vergüenza negociar con Israel si el objetivo es acabar con la guerra, recuperar territorio y lograr una paz duradera”, dijo durante la jornada el ministro de Exteriores libanés, Youseff Raggi. Además de la extensión del alto el fuego, que vence este domingo, Beirut aspira a negociar la retirada de las tropas israelíes del sur del país y lograr que el millón de desplazados del sur puedan volver a lo que queda de sus pueblos y aldeas. Ese es otro de los grandes obstáculos porque Israel no parece tener ninguna intención de retirar a sus tropas.

Esta misma semana, Binyamín Netanyahu reiteró que están ahí para quedarse, como ya hicieron durante casi dos décadas a finales del siglo pasado. “Nos vamos a quedar en Líbano en una zona de exclusión y seguridad reforzada”, dijo el primer ministro israelí. “Ahí es donde estamos y no nos vamos a marchar”.

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