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Estrategia de Washington

El cisma entre los Papas y EEUU arrancó hace 60 años: "La guerra es por las mentes de la humanidad"

Informes citados en archivos de la CIA y en otros organismos retratan cómo y por qué la mayor potencia mundial empezó a distanciarse de la Iglesia católica

El Papa León XIV, en la Ciudad del Vaticano, el 18 de marzo de  2026.

El Papa León XIV, en la Ciudad del Vaticano, el 18 de marzo de 2026. / Evandro Inetti/ZUMA Press Wire/d / DPA

Irene Savio

Irene Savio

Roma
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Cuando esta semana el presidente de EEUU, Donald Trump, atacó con una inusitada dureza al papa León XIV, muchos en el mundo se sorprendieron. Pero, en realidad, este ha sido, por ahora, el último capítulo de un distanciamiento de Estados Unidos del Vaticano que encuentra su semilla en los años 60. Y para entenderlo hay que mirar a América Latina

En la primera mitad del siglo XX surgió progresivamente la llamada teología de la liberación. Se definía por la decisión de intelectuales, sacerdotes y obispos católicos —primero en Latinoamérica y después en Europa— de que el mensaje cristiano debía entenderse y aplicarse como una toma de posición a favor de los pobres y marginados, cuestionando frontalmente a las élites de los distintos poderes mundiales. Con el tiempo, algunas corrientes de esta teología acercarían el mensaje católico a tesis del marxismo.

El problema fue que EEUU empezó a considerar que este grupo, junto con otros factores políticos y sociales de la región, era una amenaza para su seguridad. Y en ese caldo de cultivo nacieron una serie de corrientes que concluyeron que la Iglesia católica ya no podía ser considerada una aliada tan fiel de Washington. Eso fue lo que, básicamente, venía a decir, por ejemplo, el Informe Rockefeller, presentado al presidente Richard Nixon en 1969.

Los informes Santa Fe

Aquel fue el punto de partida de la redacción, bajo las presidencias de Jimmy Carter y luego Ronald Reagan, de los llamados Documentos de Santa Fe (por la capital de Nuevo México), que contaron con sucesivas actualizaciones en los años 80, citados también en archivos de la CIA, organización que, según algunas fuentes, también contribuyó a su elaboración, junto con la Heritage Foundation, entidad que hoy apoya a diversas extremas derechas en la Unión Europea. De hecho, esos textos —que "no eran simples análisis políticos" como explicó en su momento el teólogo Frei Betto—, ahondaron mucho más en cuáles eran los pasos que EEUU debía de seguir en su estrategia con la Iglesia católica.

¿Qué planteaban? Según explicaba un trabajo publicado en el JSTOR, se recomendaba a EEUU una política exterior agresiva y financiar actores más alineados a quienes mandaban en Washington. Fue así como se decidió contrarrestar a las corrientes progresistas de la religión católica mediante medidas como la financiación de sectas evangélicas para que, literalmente, invadieran la región. Mientras nacían publicaciones, radios y universidades que hacían proselitismo y atacaban diariamente al Papa de Roma, estos grupos se infiltraban también en los círculos de poder en países como Brasil o en el propio Estados Unidos, donde está hoy el Trump que se ha dejado recientemente ver rezando con pastores evangélicos en la Casa Blanca.

Como indica un documento de 1983, accesible en la actualidad gracias a la Ley de Libertad de Información estadounidense (conocida como FOIA) y parte de los General CIA records: "La guerra es por las mentes de la humanidad. La ideopolítica prevalecerá... La política exterior de EEUU debe comenzar a contrarrestar (no solo reaccionar contra) la teología de la liberación tal como es utilizada en América Latina por el clero de la 'teología de la liberación'. El papel de la iglesia en América Latina es vital para el concepto de libertad política... [basado en] la propiedad privada y el capitalismo productivo".

Negar misericordia

El conflicto quedó latente durante el papado de Juan Pablo II, quien castigó la teología de la liberación, pero revivió con Francisco. Este no solo rehabilitó a sus exponentes, sino que publicó encíclicas como Laudato si y Fratelli tutti, en contra del occidentalismo libertario y soberanista.

Donald Trump saluda al papa Francisco durante la audiencia que mantuvieron en el primer mandato del republicano, el 24 de mayo de 2017.

Donald Trump saluda al papa Francisco durante la audiencia que mantuvieron en el primer mandato del republicano, el 24 de mayo de 2017. / ALESSANDRA TARANTINO / POOL / EUROPA PRESS

Esta evolución llega hasta nuestros días. Como explica la historiadora Kristin Kobes Du Mez: "El apoyo de los evangélicos blancos a favor de Trump, además, está relacionado con el concepto de 'masculinidad evangélica militante', fundada en un 'biblicismo' subjetivista que termina por corromper la fe al negar la validez de cualquier expresión política de misericordia hacia los enemigos, lo que se autojustifica por el 'nivel de amenaza' al que se enfrentan".

Por esta visión del mundo, el papa León XIV es un estorbo para Trump. El Papa es visto como un discípulo de Franciscoaunque más comedido, estructurado y estratégico— y es actualmente el líder con más influencia ética en el mundo.

Por eso también este choque preocupa enormemente en el Vaticano, porque, como han señalado fuentes de la Santa Sede a esta periodista, evidencia la existencia de una evolución en esta tensión que ahora tiene como protagonista a "una nueva generación de intelectuales ultraconservadores". Eso también sugiere un documento de 2024, firmado entre otros por el secretario de la Pontificia Comisión para América Latina del Vaticano, el mexicano Rodrigo Guerra, donde además se advierte que estos grupos "tienden a absorber la fe cristiana en la lógica del conflicto, convirtiendo el cristianismo en un emblema de identidad, en un moralismo militante o en un medio para legitimar nuevas formas de autoritarismo".

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