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Derechos LGTBIQ

Australia se deshace de una norma de los 80 y permitirá donar sangre a los hombres gais, bisexuales y personas trans

Gracias a una medida impulsada por la Cruz Roja se establecerá un cuestionario previo en el que todos los donantes, independientemente de su género u orientación, serán preguntados por su actividad sexual

Un hombre ondea una bandera del orgullo LGBTI en 2017 tras la legalización de los matrimonios entre personas del mismo sexo en Australia.

Un hombre ondea una bandera del orgullo LGBTI en 2017 tras la legalización de los matrimonios entre personas del mismo sexo en Australia. / DAVID MOIR / EFE

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En la década de 1980, la epidemia de VIH provocó la imposición de restricciones en todo el mundo que impedían a los hombres del colectivo LGTBIQ donar sangre. Unas medidas estrictas basadas en la orientación sexual que en los últimos años se han ido flexibilizando en países como Estados Unidos, Irlanda o Alemania; y a las que desde este lunes se suma Australia

Sídney, gracias a una modificación impulsada por la Cruz Roja Australiana, ha ampliado los criterios de elegibilidad para donar sangre y plaquetas. Algo que hasta la fecha los hombres gays, bisexuales y las personas transgéneros que hubieran mantenido relaciones sexuales tenían prohibido. Ahora, según este cambio, podrán donar sangre por primera vez siempre y cuando se encuentren en una relación monógama de largo plazo.

Según recoge la agencia EFE, a través de un comunicado publicado por Cruz Roja, a partir de este 20 de abril se establecerá un cuestionario previo a la donación en el que todos los donantes, independientemente de su género u orientación sexual, "serán preguntados sobre la misma actividad sexual". Todo ello, con el objetivo de dejar atrás una norma ya caduca y de "hacer la donación más inclusiva mientras se mantiene la seguridad de la sangre donada".

Esta modificación del texto, se aprobó originalmente en julio de 2025 por el regulador sanitario australiano, la Administración de Bienes Terapéuticos (TGA, por sus siglas en inglés), tras un proceso extenso en el que se consultaron y desarrollaron diversos estudios científicos, modelización de riesgos y consultas con gobiernos y organizaciones comunitarias. Una medida que entonces ya permitió la incorporación de unos 3.000 nuevos donantes y cerca de 10.000 donaciones adicionales.

Se trata así, según Stephen Cornelissen, director ejecutivo de Lifeblood, la rama de donación de sangre de Cruz Roja Australiana, de "un hito importante para la donación de sangre en Australia", que deja atrás las normas que hasta la fecha impedían donar a muchas personas del colectivo LGTBIQ si habían tenido relaciones sexuales en los tres meses precedentes. De hecho, según Lifeblood, se espera la entrada de 20.000 donaciones adicionales de sangre al año. Algo que permitirá aligerar, al menos levemente, las 33.000 donaciones de sangre, plasma y plaquetas que Australia necesita cada semana para atender a pacientes con cáncer, trastornos hemorrágicos, víctimas de accidentes y otras condiciones.

Tendencia global

Al dejar atrás estas restricciones, Australia se suma a una amplia lista de países que en los últimos años también han adaptado los controles para que la donación de sangre no sea algo excluyente por cuestiones de género u orientación sexual. Aquí, entre los más recientes se encuentran Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Alemania o Irlanda, que han variado de restricciones generales a cuestionarios individualizados y preguntas concretas sin distinción de género.  

España, por su parte, es pionera en este asunto. Y aunque en la década de los 80 sí participó en esta lógica excluyente por el VIH, pronto varió hacia un modelo más centrado en las conductas de riesgo que en la orientación sexual donde no se imponían este tipo de vetos. Un modelo más inclusivo y alineado con las recomendaciones del Consejo de Europa sobre derechos humanos.