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Alto el fuego

Los suburbios del sur de Beirut, epicentro de la devastación en el Líbano: "Esperaremos 10 días para reconstruir"

Pese a la tregua mediada por Estados Unidos y la prohibición de Trump, Israel ha continuado atacando el sur del Líbano, mientras un casco azul francés ha muerto y otros tres han resultado heridos este sábado

Los libaneses retornan en masa a sus hogares devastados en el sur del país tras el inicio del alto el fuego: "Regresamos gracias a la sangre de los milicianos de Hezbolá"

Destrucción en la capital de Líbano, Beirut, tras una oleada de bombardeos ejecutada por el Ejército de Israel contra la ciudad y otros puntos del país (archivo)

Destrucción en la capital de Líbano, Beirut, tras una oleada de bombardeos ejecutada por el Ejército de Israel contra la ciudad y otros puntos del país (archivo) / Europa Press/Contacto/Marwan Naamani

Andrea López-Tomàs

Andrea López-Tomàs

Dahiye (suburbios del sur de Beirut)
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En el aire de Beirut corren partículas de polvo que se instalan en la piel. Un manto beige opaca el ansiado sol de primavera que se intuye tras esta molesta capa. Más al sur, en los suburbios de la capital, el ambiente está aún más contaminado. Durante la segunda jornada del alto el fuego entre Israel y Hezbolá, la población remueve los escombros en busca de sus pertenencias. Las labores de limpieza se prevén infinitas, y las de reconstrucción casi inasumibles. El retorno es, para algunos, una utopía. "Esperaremos 10 días y, entonces, reconstruiremos", afirma Hussein, detrás del mostrador de una cafetería con vistas a las ruinas de un edificio. El acuerdo de tregua expira el próximo domingo. Los suburbios del sur de Beirut son una de las zonas que acumulan mayor devastación en todo el Líbano.

No hay calle sin un souvenir de la guerra. Algunos tienen forma de bloques desplomados sobre sí mismos como un castillo de naipes. Otros son simplemente eternas alfombras de cristales rotos sobre las aceras. En las avenidas más privilegiadas, el conflicto reciente apenas ha dejado algunos toldos quemados. Muchos edificios han perdido algunas de sus plantas, ya sea las superiores que desafían a la gravedad aplastadas sobre el resto, u otras en el medio, permitiendo ver a través del corazón de los hogares. Desde el balcón de la casa de la madre de Nader, se puede observar la evolución de las obras del Ejército israelí con el paso de los años. "Este cráter es nuevo; en cambio, las plantas arrasadas de este edificio son de la guerra pasada", cuenta a este diario.

Guerra tras guerra

A su alrededor, el sonido de los cristales cayendo al vacío interrumpe el silencio de la derrota. "Por suerte, la casa de mi madre sólo tiene las ventanas rotas, igual que ocurrió la última vez", explica Nader. Durante el otoño de 2024, Israel y Hezbolá se enfrentaron en una guerra de dos meses. Con ese recuerdo lejano, la mayoría de la población reconoce que estos 46 días han sido mucho más duros. Pero, para Nader, este no es el final de la guerra. "Israel y Hezbolá nunca podrán convivir: o desaparece Hezbolá e Israel se queda, o Israel deja de existir y Hezbolá permanece, pero ambos a la vez no pueden estar", afirma este propietario de un supermercado, que afirma no seguir a ningún partido político. "Mientras eso no ocurra, a nosotros nos tocará hacer lo mismo: durante la guerra huiremos a las montañas, donde hay más seguridad, y luego volveremos a reconstruir nuestras casas", añade.

Un grupo de ciudadanos en el barrio de Choueifat, en el sur de Beirut, tras un ataque de Israel

Un grupo de ciudadanos en el barrio de Choueifat, en el sur de Beirut, tras un ataque de Israel / Europa Press/Contacto/Marwan Naamani

Durante los primeros 36 días de guerra, 37.836 unidades de vivienda fueron dañadas o destruidas de forma total o parcial. Estos datos del Consejo Nacional de Investigación Científica indican que al menos 7.536 de ellas están en los suburbios del sur de Beirut. Le siguen Nabatiye, el distrito sureño de interior, donde hay 7.065, Bint Jbeil con 6.939, que incluye las localidades fronterizas con Israel, y 6.363 en Tiro, la principal ciudad del sur del Líbano, a orillas del mar Mediterráneo. Esta devastación registrada entre el 2 de marzo y el 7 de abril supone el 16% de todos los daños desde el inicio de esta escalada de violencia en octubre de 2023. El Líbano y, especialmente, las zonas de mayoría chií, la comunidad religiosa que apoya a Hezbolá, no han vuelto a ser los mismos desde entonces.

Pérdidas económicas

Además, el país de los cedros fue arrastrado a este renovado conflicto que la milicia quiso vincular a la ofensiva contra Irán especialmente débil. El Líbano lleva más de seis años sumido en una profunda crisis económica, y la guerra no ha hecho otra cosa que agravar esta situación. Durante las dos primeras semanas, fuentes del Ministerio de Economía y Comercio informaron de pérdidas diarias de entre 60 y 80 millones de dólares. Esta cifra no incluye los daños a viviendas, negocios, establecimientos de servicios, unidades industriales, explotaciones agrícolas ni infraestructuras, según recoge el periódico L’Orient-Le Jour. En este período, la actividad comercial se desplomó en un 50%, igual que el sector industrial. El agrícola lo hizo en un 40%, la actividad turíCstica y de viajes ha caído un 80% y, en la restauración, cayó hasta el 90% en las zonas más afectadas por la violencia. A todas estas caídas, se le suma el aumento del precio del petróleo en un 45%, devastador para la economía libanesa.

Columnas de humo en los suburbios de Beirut por ataques de Israel

Columnas de humo en los suburbios de Beirut por ataques de Israel / Europa Press/Contacto/Marwan Naamani

Los continuos estallidos de violencia, la devastación y la interrupción constante de una vida normal han llevado a parte de la sociedad libanesa al hartazgo, pero muy pocos se atreven a expresarlo en medio de la destrucción colmada de banderas de Hezbolá. "Sé que esta es mi gente y que me deberían preocupar", reconoce Rana, "pero me gustaría que haya relaciones diplomáticas [con Israel] aunque esto sea algo muy controvertido de decir en este momento". Ella es hija de Dahiyeh, nombre en árabe con el que se conoce a los suburbios sureños de Beirut, pero lo único que la vincula al barrio es la casa de sus padres, dañada por los ataques de estos días. "Estoy estudiando hebreo, dicen que lo mejor es conocer al enemigo para derrotarlo", explica esta joven a EL PERIÓDICO, antes de llevar a su hija pequeña al parque.

Continúan los ataques

Pese al alto el fuego, Israel ha continuado con sus ataques contra el Líbano. El sábado por la mañana en varias localidades del sur del país se ha registrado fuego de artillería israelí, ráfagas de ametralladoras y explosiones. La noche anterior la artillería israelí bombardeó la aldea de Houla, a apenas unos cientos de metros de la frontera y prácticamente arrasada. También siguen las demoliciones de barrios residenciales en varios pueblos fronterizos. "Los ataques, demoliciones y la destrucción que el enemigo israelí está perpetrando en las aldeas fronterizas del sur, aún bajo su ocupación y donde se impide el regreso de los residentes, constituyen un crimen de guerra, un acto brutal e inhumano, y una clara y flagrante violación del acuerdo de alto el fuego y de todos los acuerdos y normas internacionales", han denunciado los residentes de las aldeas fronterizas del sur del Líbano en un comunicado.

Bombardeo israelí en el sur de Beirut

Bombardeo israelí en el sur de Beirut / Europa Press/Contacto/Marwan Naamani

"Esto representa, además, la continuación de las hostilidades que debían haber cesado y la ejecución, por etapas, de un plan previamente anunciado por el enemigo para convertir estas aldeas en una zona de amortiguación desprovista de viviendas, edificios y residentes", han añadido, haciendo un llamamiento al Estado libanés para que actúe. Las declaraciones de oficiales israelíes citados por la CNN han hecho saltar las alarmas. "El modelo de la 'línea amarilla' de Gaza también se replicará en Líbano, y el ejército israelí ya ha definido una 'línea amarilla' hasta donde operan actualmente sus fuerzas", han afirmado, en referencia a la línea que divide la Franja en dos y que el Ejército israelí avanza a diario y pretende establecer como nueva frontera, tomando territorios palestinos. Esta zona en el Líbano está compuesta por 55 aldeas, a las que Israel ha dicho que no dejará volver a sus residentes. Este jueves un casco azul francés ha muerto y tres han resultado heridos en el sur del país.

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