Fuera de órbita
Sanciones que matan

EEUU levanta las sanciones al petróleo de Irán que ya está cargado en buques

Sorprende cómo Irán ha logrado hasta ahora resistir los ataques de la mayor potencia militar de la historia de la humanidad y de uno de los ejércitos mejor equipados y preparados del mundo. El régimen teocrático iraní no sólo sobrevive a las bombas de EEUU e Israel sino que ha logrado mantenerse en pie a pesar de las duras sanciones económicas y comerciales que lo han debilitado y han empobrecido al país. La última revuelta contra los ayatolás tuvo como principal causa la crisis económica, con su moneda en caída libre y una inflación galopante. Como en anteriores rebeliones, el régimen no tuvo ningún reparo en sofocarla disparando a matar. Otro ejemplo de país sometido a draconianas sanciones es Cuba, hoy también de actualidad, con 66 años de bloqueo. A diferencia de Irán, la isla caribeña no es una potencia regional ni tiene recursos energéticos. Trump ya ha dicho que será “un honor tomar Cuba” y “hacer lo que quiera” con ella. De momento está dejando que se apague poco a poco.
Irán y Cuba forman parte de la treintena de países que actualmente están sometidos a diversos tipos de castigos económicos y comerciales. Junto a Afganistán, Bielorrusia, Rusia, Corea del Norte, Siria, Myanmar y Venezuela concentran el 94% de todas las sanciones internacionales a nivel mundial, tanto las multilaterales, adoptadas por la ONU, como las denominadas Medidas Coercitivas Unilaterales (MCU), impuestas por EEUU -la gran mayoría-, la UE, Canadá, Japón y el Reino Unido. Las de la ONU cuentan con la aprobación del Consejo de Seguridad e intentan minimizar el impacto sobre los civiles. Las MCU, por el contrario, "afectan a los más vulnerables, no son efectivas y no cumplen con la Carta de las Naciones Unidas ni con el derecho internacional", sostiene la ONU. Desde el organismo internacional piden no utilizarlas como herramienta de presión política por sus "graves consecuencias humanitarias". Los efectos son devastadores.
Un estudio publicado en la prestigiosa revista británica 'The Lancet' -el primero que cuantifica y evalúa los efectos de las sanciones en base a la mortalidad- asocia las MCU con la muerte de más de 564.000 personas de promedio al año desde 1970 al 2021. La cifra es similar a la media anual de decesos por las guerras y hasta cinco veces superior a las sucedidas en combate en este mismo periodo de tiempo. Según los cálculos de los autores, más del 50% de los fallecidos debido a las sanciones son niños menores de 5 años, el segmento de edad más vulnerable junto a las personas mayores de 60 años.
Más represión y pobreza
A lo largo de las últimas décadas se ha demostrado además que este tipo de castigo no logra cumplir con los objetivos declarados, como acabar con el régimen autoritario de turno, forzar mejoras democráticas o avances en el respeto de los derechos humanos. Todo lo contrario. Los regímenes se endurecen, crece la represión, la élite del poder se enriquece y la pobreza llega a la mayoría de la población. Los casos de Irán y Cuba son un buen ejemplo de ello, como lo son también los del resto de países mencionados. A pesar de ello, el número de países víctimas de este tipo de penalizaciones crece con los años. Entre el 2010 y el 2022, el 25% de las naciones del mundo fueron objeto de algún tipo de sanción, mientras que en la década de los sesenta del siglo pasado el porcentaje era tan solo del 8%.
Paralelamente a este estudio, otra investigación publicada también en 'The Lancet' calcula y cuantifica las muertes en el mundo tras el desmantelamiento de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), ordenada por Trump en enero del año pasado. El trabajo, coordinado por el Instituto de Salud Global de Barcelona, sostiene que los recortes en ayuda humanitaria estadounidense podrían provocar hasta 14 millones de muertes antes de 2030. Nunca antes se habían aplicado recortes tan grandes en este sector, denuncia la ONU.
La orden ejecutiva de Trump ha supuesto la cancelación del 83% de los programas de cooperación, de un total de 6.200 en 130 países de todo el mundo. Los recortes han supuesto además la pérdida de empleos y el cierre de oenegés que dependían del dinero de Washington.
Antes de la decisión del presidente estadounidense, el Gobierno de EEUU invertía el 1% del presupuesto federal en ayuda humanitaria, unos 65.000 millones de dólares de media anual. Cifra que representaba el 47% del total de fondos a nivel mundial. EEUU podía presumir entonces de ser el mayor proveedor de ayuda humanitaria para combatir el hambre, la pobreza y las enfermedades.
Desde su fundación en 1961, el USAID ha salvado millones de vidas. El informe señala que gracias a los fondos estadounidenses se evitaron más de 90 millones de muerte en países en desarrollo entre el 2001 y 2021. A lo largo de estas dos décadas, por ejemplo, la mortalidad en menores de 5 años se redujo un 39%, a causa del sida, un 70% y por la malaria un 56%. Ahora, cerca de 100 millones de personas de países pobres pueden perder el acceso a la atención médica básica.
Suscríbete para seguir leyendo
- Un ciberataque global que afecta a la UOC amenaza con exponer los datos robados a 275 millones de estudiantes y profesores
- Bruselas exige a EEUU un compromiso “inmediato” con el acuerdo arancelario del 15% a la UE
- Irán y Estados Unidos se acercan a un acuerdo de paz tras una nueva propuesta de Washington
- Argentina acusa a la OMS de 'usar' el hantavirus para 'condicionar' la 'decisión soberana' de abandonar la agencia de salud internacional
- Guerra en Irán, en directo: última hora | Trump ve 'muy posible' un acuerdo con Irán tras los últimos contactos
- China desafía a Trump y desobedece las sanciones impuestas contra Irán en vísperas de la visita del republicano
- La Alemania de Merz (año 1): la potencia donde no crece el PIB, sino la pobreza
- Alemania, más preocupada por la falta de Tomahawk de EEUU que por la retirada de 5.000 soldados