Planificación urbana
Hong Kong, un laboratorio para los procesos de densificación
La excolonia británica sintetiza tanto las virtudes como los riesgos de la urbanización en altura: mientras la mayoría de la población vive en viviendas extremadamente reducidas, cuenta con uno de los sistemas de transporte público más eficientes

Edificios residenciales y comerciales en Hong Kong. / JEROME FAVRE / EFE

Desde el funicular que trepa al Monte Victoria se ven empequeñecerse los rascacielos que siluetean el skyline más epatante de Asia. También se comprueba que el orden británico ha permitido que en esa pequeñez de isla quepan ciudad, montañas y playas sin aparentes apreturas. Desde más abajo se aprecia la densidad en toda su crudeza. Hong Kong comparte con Catalunya una población similar, en torno a los ocho millones de habitantes, pero con superficie 30 veces menor.
Hong Kong es una ciudad vertical porque los intereses económicos han eliminado otras alternativas. El 40% de su exiguo territorio está protegido como parques y reservas. A la liberalización de suelo se oponen los magnates inmobiliarios, imbricados con el poder político, por miedo a que la oferta devalúe su oferta existente. El resultado previsible es una inflación galopante que coloca la excolonia como una de las ciudades más caras del mundo. Más de 25.000 dólares por metro cuadrado se pagaban de promedio el pasado año.
Una gran parte de la población vive en viviendas extremadamente reducidas o microapartamentos. Diversos estudios señalan que esos espacios generan estrés, ansiedad, falta de privacidad y deterioro de las relaciones sociales. La infravivienda aparece en los años 50, con el aluvión de chinos huidos de las guerras y el hambre del interior. Muchos propietarios cuartean sus viviendas con una tozudez que convierten los quarts de casa de la Barceloneta en latifundios. Muchas aguantan hoy. Familias enteras viven en habitaciones y acumulan sus pertenencias en el recibidor. La degeneración del modelo son las casas jaula. Son unas estructuras metálicas apiladas en una misma habitación. Muchas están a escasos minutos en metro del distrito Centro, la más obscena concentración de lujo del mundo.
Respuestas ejemplares
Hong Kong plantea un debate para las ciudades del futuro: ¿hasta qué punto es sostenible la densificación? Sirve de probeta para un mundo con veloces procesos de urbanización y suelo cada vez más escaso, sintetizando tanto las virtudes como los riesgos. La ciudad ha dado algunas respuestas ejemplares. Cuenta con uno de los sistemas de transporte público más eficientes del mundo. La red de metro y de ferrys conecta todos los distritos, elimina la necesidad del vehículo privado y abrevia los tiempos del traslado de casa al lugar de trabajo. Los servicios de la capital financiera, además, están entre los mejores del continente.
Pero el incendio de noviembre pasado en el complejo de viviendas Wang Fuk Court, que dejó 151 muertos, recuperó las cuestiones sobre sus límites. Era una colmena de ocho torres de 31 pisos con casi 2.000 apartamentos que alojaban a 4.600 personas. La escasa distancia entre las fachadas facilitó que las llamas pasaran en escasos minutos de un edificio a otro a través de las redes de protección de plástico en un día ventoso.
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