Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Preocupación global

Macron busca consensuar con líderes europeos una ley común para frenar el impacto de las redes sociales en los menores

Tras la aprobación en el Senado de un proyecto de ley que limita el acceso de los menores de 15 años a las plataformas digitales, el presidente francés reúne este jueves a los líderes europeos para abordar los riesgos asociados a estas aplicaciones

El presidente francés, Emmanuel Macron, en una imagen de archivo.

El presidente francés, Emmanuel Macron, en una imagen de archivo. / JULIEN MATTIA / ZUMA PRESS / EUROPA PRESS

Leticia Fuentes

Leticia Fuentes

París
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Gaël se pasa horas encerrado en su habitación jugando en línea con otros desconocidos. No tiene amigos y tampoco conversa demasiado con el resto de los miembros de su hogar. En las reuniones familiares apenas interviene; se sienta en un extremo de la mesa y en cuanto termina de comer rápidamente se dirige a su habitación. Su familia se resigna. 

Después de años de adicción a las pantallas, este joven de Burdeos de 33 años apenas tiene amigos en la vida real. Su caso no es aislado. Según los últimos estudios, cerca del 10% de los jóvenes franceses tiene una adicción real a las pantallas, en particular a las redes sociales, a las que destinan una media de más de tres horas y 30 minutos al día.

"Una inmersión prematura en las pantallas nos apartará de ciertos aprendizajes esenciales. Si no se han activado lo suficiente las aptitudes básicas de la infancia y la adolescencia, después será demasiado tarde para aprender a pensar, reflexionar, mantener la concentración, esforzarse, dominar la lengua más allá de las nociones elementales, jerarquizar los vastos flujos de información que produce el mundo digital o interactuar con los demás”, explica Michel Desmurget, autor del ensayo 'La fábrica de cretinos digitales', quien además insiste en que existe una correlación negativa entre el bienestar socioemocional de los menores y el tiempo que emplean en las pantallas.

Ante esta creciente problemática, el Senado francés acaba de aprobar un proyecto de ley para prohibir ciertas redes sociales a los menores de 15 años. Además, este jueves el presidente Emmanuel Macron reunió a una decena de líderes europeos, entre ellos Pedro Sánchez, para debatir sobre una ley común europea que limite el acceso a los menores a ciertas plataformas. El objetivo es impulsar esta iniciativa francesa antes del inicio del próximo curso, tras el verano.

Francia, en pie de guerra contra las redes sociales

La ley aprobada por la Cámara alta francesa propone clasificar las plataformas digitales en dos categorías; las que perjudican el "desarrollo físico, mental o moral" de los menores, que quedarán totalmente prohibidas en el país, y las consideradas menos dañinas, que serán accesibles bajo autorización parental.

La iniciativa, sin embargo, genera dudas. Algunos responsables políticos consideran la medida insuficiente e inconstitucional, como la ministra delegada de Inteligencia Artificial y Asuntos Digitales, Anne Le Hénanff, que alertó de que el texto entra en conflicto con el Derecho europeo, al atentar contra la libertad de información, comunicación o derecho a la privacidad. Además, recordó que ningún país puede bloquear o restringir servicios digitales de forma unilateral si eso afecta al mercado único europeo, lo que dificulta la aplicación práctica de la norma.

Por ello, Macron buscó, durante el encuentro de este jueves con el resto de líderes, un consenso para trabajar en una posible ley común europea, ante una tendencia internacional que vincula el consumo de las pantallas con los problemas de salud mental, educación y violencia entre los jóvenes, especialmente aquellos que provienen de entornos desfavorecidos. 

Una adicción que afecta a los más desfavorecidos

La relación entre el abuso del consumo de las pantallas y los jóvenes nacidos en familias desfavorecidas está bien documentada. Según un estudio realizado por Zhang Meilan, y publicado en 2015 en la revista Computers & Education, la adicción a las pantallas y sus efectos negativos afecta directamente a aquellos jóvenes nacidos en entornos vulnerables, desmontando la teoría de una población uniformemente hiperconectada.

"El consumo de los individuos en familias desfavorecidas presenta una media significativamente muy superior (más de dos horas y media) a la de sus compañeros de entornos privilegiados", afirma la tesis. En cambio, los adolescentes de entornos privilegiados combinan el uso digital con actividades extraescolares, viajes o prácticas culturales fuera del hogar.

No solo Meilan ha llegado a esta conclusión, el Ministerio de Salud de Francia confirma con estudios recientes, que el 73% de los niños de entre 9 y 11 años de entornos vulnerables pasan más de dos horas enganchados a las pantallas, frente al 39% de aquellos que viven en entornos más favorecidos, estando incluso más expuestos a la violencia, al ciberacoso e incluso a la captación a través de redes sociales por parte de las mafias. 

De ahí que el Gobierno francés trabaje en medidas complementarias como reducir las vacaciones escolares o aumentar las actividades al aire libre para alejar a los menores de estos riesgos.  

El 'break digital' llega a las escuelas francesas

De las casas a las escuelas. Mientras en algunos países, el sistema educativo incorpora pantallas en las aulas, algunos colegios franceses retroceden en esta tendencia, dando paso a un nuevo movimiento llamado 'break digital' o 'pause numérique'. 

Decenas de centros han empezado a negarse a integrar pantallas en las aulas, excluyendo también los teléfonos móviles, ante el resultado de varios estudios en los que se demuestra que "cuanto más tiempo dedican los niños y adolescentes a la pequeña pantalla, más empeoran sus resultados escolares". Esta tendencia también se apoya en que los menores acaban haciendo un mal uso de los dispositivos, distrayéndose durante las horas lectivas, o provocando situaciones de bullying entre compañeros. 

Los expertos insisten en que esto no es un rechazo total a la tecnología, sino un nuevo enfoque que ayude a mejorar su uso, potenciando los beneficios que también ofrecen estas plataformas a los más jóvenes. 

Suscríbete para seguir leyendo