El rostro del cambio
De aplaudir a Orbán a derribarlo tras 16 años de ultranacionalismo: así es Péter Magyar, el líder opositor que ha ganado en Hungría
El líder opositor ha ganado las elecciones parlamentarias que ponen fin a 16 años de dominio ultranacionalista en Hungría

Péter Magyar, líder del partido opositor de Hungría Tisza, en una imagen de archivo. / Tibor Illyes / Efe

De aplaudir a Viktor Orbán a prometer derribar, pieza a pieza, el aparato estatal diseñado a lo largo de 16 años por el primer ministro y líder del Fidesz, el partido en el que el mismo militó: Péter Magyar, de 45 años y abonado a una imagen de político joven y dinámico, como lo fue Orbán unas décadas atrás, necesitaba una mayoría amplia para hacer caer a su excorreligionario y abanderado de la ultraderecha euroescéptica que gobierna Hungría desde 2010. Entre las reformas implantadas por Orbán se encuentra el diseño de un sistema electoral que favorece a Fidesz y obliga a Tisza, el partido de Magyar, a superarle al menos en unos cinco puntos. Lo logró con creces, ya que tendrá una mayoría de dos tercios en el nuevo Parlamento nacional de Budapest.
Representa al conservadurismo y comparte con Orbán el ideario nacionalista, aunque sin el prefijo ultra. Se espera de él una política migratoria más restrictiva aún que la ahora vigente. Tampoco se abrirá a un ingreso rápido de Ucrania en la UE. A diferencia de Orbán no es identificable como homófobo, pero tampoco se prevé que impulse un giro a favor del colectivo LGTBI. Llega al poder, sin embargo, como gran esperanza del cambio de rumbo en Budapest que anhelaba una mayoría de los húngaros, además de Bruselas y el conjunto del centro político europeo bajo presión por el auge ultraderechista.
Magyar es el rey de las redes sociales y ha logrado vitalizar lo que era un partido agónico, Tisza. Adoptó ahí el nombre de una formación registrada en 2021 y sin fortuna en las urnas. Con esa estrategia activó un partido que de otro modo no habría llegado a tiempo para concurrir en los comicios europeos de 2024, su catapulta a la vanguardia política. Se puso así al frente de una formación sin apenas aparato ni más rostros que él mismo. Y, en el esprint de la campaña, se ha lanzado a por el voto que no tenía asegurado, el del campo, con una exhaustiva gira por todo el país y algo alejado del Budapest donde creció.
Primero fue una voz discordante dentro de Fidesz. Luego dejó sus filas para desenmascarar el nudo de corrupción en que se ha convertido el partido dominante en Hungría. Es precisamente el hecho de haber estado en el núcleo duro de Fidesz lo que da fuerza a su lucha por erradicar un sistema corrupto, cuyas entrañas conoce muy bien.
Ascenso meteórico
Sus vínculos con el "sistema Orbán" van de lo político a lo privado. Nacido en Budapest en 1981, creció en el seno de una familia arraigada en el conservadurismo húngaro. Estudió Derecho, completó su formación en el extranjero e ingresó en Fidesz. Entre 2006 y 2023 estuvo casado con Judit Varga, quien sería ministra de Justicia de Orbán.
Emergió a la primera línea política a raíz de un escándalo por encubrimiento de abusos a menores que sacudió al Gobierno de Budapest en 2024. Su ya exesposa y la presidenta del país, Katalin Novak, dimitieron a raíz de la trama. Magyar, en cambio, movilizó a la ciudadanía con la denuncia de unos casos de pederastia que conmocionaron a todo el país. En el camino quedaron una serie de aspectos que dan a su figura rasgos clarooscuros, como la difusión de unas conversaciones que comprometieron a su exesposa y una denuncia por malos tratos de ésra.
A partir de ahí, y en medio de la dimensión adoptada por lo ocurrido, tuvo un ascenso meteórico. Como de la nada, Tisza alcanzó posiciones punteras en las elecciones europeas e ingresó en el eurogrupo de los Populares, donde estuvo antes de su viraje ultra el Fidesz de Orbán.
Ha pagado un alto precio por su ataque al poder del Fidesz. Se ha visto confrontado con todo tipo de bulos, fango mediático y mensajes de odio. Su equipo atribuye el "tsunami" multiplicador a las redes de desinformación orquestadas desde el Kremlin contra el único rival capaz de poner fin al "sistema Orbán", máximo aliado dentro de la UE de Vladímir Putin.
La clave de su ascenso ahora está en su propósito de liberar para Hungría los fondos europeos -unos 18.000 millones de euros- que Bruselas mantiene congelados por los ataques de Orbán a los principios europeos. Se ha comprometido a mejorar la sanidad o la escuela pública, además de a desmantelar la telaraña corrupta de Orbán.
Bruselas espera de la victoria opositora el desbloqueo de los 90.000 millones en préstamos que precisa Kiev. Magyar se opone tanto a un ingreso acelerado de Ucrania en la UE como al envío de tropas a ese país. Pero no comparte con Orbán la línea de abierta hostilidad hacia el país invadido por las tropas de Putin.
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