Guerra en Oriente Medio
Canales abiertos y una mediación casi imposible: así ha logrado Pakistán sentar a EEUU e Irán a la mesa de negociaciones
Islamabad, junto con Turquía y Egipto, ha logrado materializar una salida diplomática al conflicto en Oriente Medio, que deberá aún confirmarse durante las dos próximas semanas en las charlas entre Washington y Teherán

El ministro de Exteriores turco, Hakan Fidan, y el de Pakistán, Ishaq Dar, durante una reunión en Islamabad el pasado 29 de marzo para impulsar un alto el fuego en Irán. / MINISTERIO DE EXTERIORES DE PAKISTÁN / AFP

Hace algo más de un mes, antes del inicio de la guerra entre Irán, Israel y EEUU, las mesas las montaban otros. Siempre eran los mismos: Qatar y Omán, dos pequeñas monarquías petroleras del Golfo, se encargaban de buscar puntos en común entre Teherán y Washington, de proponer negociaciones y llegar a acuerdos.
Pero cuando la guerra empezó, sus iniciativas se rompieron. Los ataques estadounidenses y de Tel Aviv contra Irán forzaron una respuesta de la República Islámica, que centró gran parte de sus bombardeos en los países del Golfo. Drones y misiles persas han atacado, dañado o destruido tanto objetivos militares de EEUU en estos Estados, como infraestructuras civiles. Doha y Mascate no han roto sus excelentes relaciones con Teherán, pero casi.
Y ha sido en ese vacío de intermediarios, sin nadie que pudiese intercambiar mensajes entre el Gobierno de Donald Trump y el régimen iraní, cuando tres países han dado un paso al frente: Egipto, Turquía y, sobre todo, Pakistán.
Islamabad ha sido el que, de hecho, ha conseguido forzar in extremis el acuerdo de alto el fuego temporal anunciado durante la madrugada de este miércoles. Delegaciones estadounidenses e iraníes se reunirán, si nada cambia, este sábado en la capital pakistaní. El riesgo de una "civilización milenaria destruida" y una región "sumida en la oscuridad", según han amenazado en los últimos días tanto Trump como Irán, ha sido de momento evitado.
Miedo a la guerra
Los tres países mediadores, separados geográficamente, tienen algo en común: ninguno de ellos dispone de reservas propias de petróleo y gas, y dependen enormemente de los mercados internacionales de crudo.
Caso aún más claro es el de Pakistán. La mayor parte del petróleo para consumo interno le llegaba hasta hace 40 días a través del estrecho de Ormuz, por el que transita el 20% del total mundial. Para todos estos países, ya muy castigados por altos niveles de inflación sistémica, una subida de los precios del crudo supone un enorme problema interno.
Turquía y Pakistán, además, se juegan aún más: los dos países, que han mantenido históricamente excelentes relaciones con Teherán, comparten largas fronteras con la República Islámica. Ambas están habitadas por minorías compartidas entre estos países.
Turquía e Irán comparten minorías kurdas; Irán y Pakistán, baluches. Un conflicto a gran escala dentro de territorio persa no hace más que tensionar a estas minorías, ambas con grupos armados propios que han combatido históricamente en los territorios fronterizos.
El Gobierno del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha sido muy crítico —tanto abiertamente como por canales internos, según la propia Ankara— con la iniciativa estadounidense al inicio de la guerra contra Irán de armar a milicias kurdas para que éstas se sublevasen contra Teherán. El plan de Washington no fue más allá.
"Ambas partes han mostrado una sabiduría remarcable, y se han mantenido en un contacto constructivo, algo que ha mantenido la posibilidad de llegar a una paz que de estabilidad. Deseamos de todo corazón que las 'Negociaciones de Islamabad' tengan éxito", ha dicho este miércoles por la madrugada el ministro de Exteriores pakistaní, Ishaq Dar.
Caras reconocidas
A pesar de que ni Washington ni Teherán han confirmado quién viajará a Islamabad para las charlas, las tornas giran sobre todo en torno a dos nombres. EEUU, si nada cambia, será representada por su vicepresidente, JD Vance, de visita esta semana en Europa para apoyar al ultraderechista Viktor Orbán en las próximas elecciones de Hungría.
Vance se sumará al tándem negociador de Trump, el empresario Steven Witkoff y el yerno del presidente Jared Kushner, que ya estuvieron presentes en las dos últimas rondas negociadoras, según ha confirmado este miércoles la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. La República Islámica se siente traicionada por estos dos últimos, a quienes considera "demasiado cercanos a las posiciones de Israel", según han asegurado funcionarios persas a la prensa.
Por parte de Irán, los nombres de quién estará en la capital pakistaní tampoco están claros: la agencia de noticias ISNA ha asegurado que Teherán será representada por el presidente del Parlamento, Mohammed Bagher Ghalibaf, el hombre con más poder actualmente de Irán. Horas después, sin embargo, la agencia semiestatal Tasnim lo ha desmentido, asegurando que el país persa "no ha elegido aún a sus representantes". Otra probable figura es el ministro de Exteriores, Abbás Araghchi, quien ya representó a Irán en las negociaciones anteriores con EEUU.
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