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Francia

Sarkozy insiste en su inocencia en el juicio de apelación por la financiación libia de su campaña: "Fue un error"

La su primera declaración ante el tribunal, el expresidente descarta de nuevo apoyo económico extranjero a su campaña en 2007

El expresidente francés Nicolas Sarkozy y su esposa, Carla Bruni-Sarkozy, abandonan la sala del tribunal tras una suspensión de la vista en el juicio de apelación por los cargos que le imputan de haber solicitado financiación libia para su campaña electoral de 2007.

El expresidente francés Nicolas Sarkozy y su esposa, Carla Bruni-Sarkozy, abandonan la sala del tribunal tras una suspensión de la vista en el juicio de apelación por los cargos que le imputan de haber solicitado financiación libia para su campaña electoral de 2007. / THOMAS SAMSON / AFP

Leticia Fuentes

Leticia Fuentes

París
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"Gadafi no tenía ningún poder sobre mí, ni político, ni financiero, ni personal", declaró Nicolas Sarkozy nuevamente ante el Tribunal de Apelación de París. El expresidente francés volvió a sentarse este martes en el banquillo por el caso de financiación ilegal libia de su campaña electoral en 2007. 

Durante tres días, Sarkozy tendrá que convencer al tribunal de su inocencia con el objetivo de rebajar la condena por "asociación ilícita", dictada el pasado mes de septiembre y que le llevó a cumplir 20 días de cárcel antes de quedar en libertad, mientras se resolvía su recurso de apelación. Si la apelación es rechazada, el exmandatario deberá completar la pena de cinco años de prisión por su participación en un plan para obtener fondos del Gobierno del fallecido líder libio Moammar Gadafi a cambio de favores políticos y diplomáticos.

Mientras tanto, en esta primera jornada, el expresidente, vestido con su tradicional traje oscuro y con el aplomo que le caracteriza, reiteró ante la justicia su inocencia, negando que recibiera "ni un solo céntimo de Libia".

Llegada al tribunal del expresidente francés Nicolas Sarkozy y su esposa, la cantante y modelo Carla Bruni.

Llegada al tribunal del expresidente francés Nicolas Sarkozy y su esposa, la cantante y modelo Carla Bruni. / TERESA SUAREZ / EFE

"Lo acepté, lo aprobé, asumí la responsabilidad"

El presidente del tribunal interrogó a Sarkozy sobre el supuesto viaje preparatorio a Libia encomendado a su mano derecha, Claude Guéant, quien también está imputado en este caso. El exmandatario reconoció que "aceptó, aprobó y asumió la responsabilidad", a pesar de que "no recuerda quién tuvo la idea", ya que "Libia estaba volviendo al escenario internacional y sus prácticas eran inusuales. El principio de una visita preparatoria no solo era útil, sino también necesario. Algunos países son más difíciles, más complejos que otros", explicó. 

La finalidad de estos viajes, añadió, era intentar gestionar los flujos migratorios en la frontera y hacer cumplir lo que en la actualidad se denomina Órdenes de Expulsión del Territorio Francés (OQTF). Ahora cree que "fue un error" enviar a Guéant a Tripoli. 

Sin embargo, las pruebas presentadas durante el juicio en primera instancia contradicen su versión, y demuestran que durante esos viajes, sus asesores Claude Guéant y Brice Hortefeux negociaron dicha financiación ilegal a finales de 2005 con un alto funcionario libio, Abdallah Senussi, condenado a cadena perpetua por ordenar el atentado de 1989 que causó la muerte de 170 personas, entre ellas 54 ciudadanos franceses. "Actuando fuera de sus funciones oficiales, dejó maniobrar a sus colaboradores cercanos y simpatizantes, sobre quienes tenía autoridad y que actuaban en su nombre", dictaminaron los jueces el pasado septiembre.

Reunión con Gadafi

Además, el propio Sarkozy se reunió con Gadafi el 6 de octubre de 2005 en una tienda de campaña en Trípoli, cuando era ministro del Interior. "Yo no pedí ver al señor Gadafi, él pidió verme a mí", insistió en su declaración, subrayando que no hubo absolutamente ningún pacto entre ellos.

Pese a las pruebas presentadas por la fiscalía tras una larga investigación de 10 años, la justicia jamás pudo encontrar el dinero que financió la campaña presidencial. Por eso, Sarkozy fue absuelto del delito de "financiación ilegal", aunque sí condenado por "asociación ilícita".

A sus 71 años, Nicolas Sarkozy asegura ser plenamente consciente de "la gravedad del asunto" y considera que ya lo ha pagado caro. Su entrada en prisión provocó una importante división de opiniones en Francia. De nuevo ante el Tribunal de Apelación, y con semblante cansado, el expresidente se mantiene firme en su línea de defensa: "Le debo la verdad a los franceses".

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