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Cumbre en Buenos Aires

Milei y Kast se reúnen para fortalecer una alianza entre Argentina y Chile marcada por la afinidad ideológica

El presidente chileno mantiene el ritual de Estado de hacer su primera visita exterior al vecino país, donde llega también motivado por un interés particular

El presidente de Chile, José Antonio Kast, y el de Argentina, Javier Milei, este lunes en el balcón de la Casa Rosada, la sede de la presidencia argentina.

El presidente de Chile, José Antonio Kast, y el de Argentina, Javier Milei, este lunes en el balcón de la Casa Rosada, la sede de la presidencia argentina. / JUAN MABROMATA / AFP

Abel Gilbert

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Buenos Aires
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Buenos Aires fue este lunes escenario de una pequeña cumbre de la ultraderecha sudamericana. El presidente argentino, Javier Milei, recibió a su colega chileno, José Antonio Kast, en su primera visita oficial desde que tomó posesión el pasado 11 de marzo. Kast ha decidido mantener a Argentina como el primer destino exterior de un jefe de Estado chileno. Pero más allá de la preservación de un protocolo fundado en las buenas relaciones bilaterales desde que se alejó el fantasma de la guerra de 1978 por un litigio territorial en el sur, superado tras una mediación del papa Juan Pablo II, Milei y Kast comparten afinidades ideológicas e intereses estratégicos. Ese lazo político que viene de años atrás también tuvo derivaciones concretas en Argentina. El chileno José Luis Daza forma parte del equipo del ministro de Economía de Argentina, Luis Caputo. Kast hizo un último esfuerzo en Buenos Aires para integrarlo a su propio Gobierno.

Ambos presidentes conversaron en la Casa Rosada, como se conoce a la sede del Ejecutivo, durante más de una hora. La colaboración económica y energética ha sido un tema central de la reunión.

Pero también, según se informó, hablaron sobre la cooperación en materia judicial. Para Kast se trata de un asunto que tiene derivaciones personales. Se esperaba que el mandatario chileno aterrizara en Buenos Aires con un hecho consumado: la extradición de Galvarino Sergio Apablaza Guerra, quien a mediados de los años 80 lideró el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR). El grupo armado tuvo su origen en el Partido Comunista pero debido a disidencias internas rompió con esa formación. En 1986 intentó asesinar al dictador Augusto Pinochet.

El llamado "Comandante Salvador" decidió días atrás desobedecer la orden de presentarse ante la policía argentina para ser enviado a Chile para ser juzgado por actos terroristas. "Cancillería se ha comunicado con sus pares de Argentina, quienes han comprometido todos los esfuerzos para ubicar, detener y proseguir con el proceso de extradición del señor Apablaza, para que de esta forma enfrente cuanto antes el proceso judicial que durante tantos años se ha postergado", dijo días atrás el ministro del Interior, Claudio Alvarado. La fuga de Apablaza Guerra, de 75 años, fue considerada un "hecho lamentable" por las autoridades argentinas. El Gobierno de Milei ofreció más de 10 millones de dólares de recompensa a quienes brinden información sobre su paradero.

El maestro de Kast

Apablaza Guerra fue determinante en su momento para que la guerrilla rechazara una transición negociada con la dictadura militar. Pinochet perdió el plebiscito de 1988 pero el FPMR continuó sus operaciones, incluso tras las elecciones de 1990 que permitieron la asunción del primer presidente civil después de 17 años, el demócrata cristiano Patricio Aylwin. Para esa formación, la presencia de Pinochet como jefe del Ejército condicionaba el desarrollo de la democracia. El FPMR se atribuyó el 1 de abril de 1991 el asesinato del senador Jaime Guzmán Errázuriz, ideólogo de la Constitución de 1980 y entonces no solo figura clave de la derecha chilena sino el maestro político del joven Kast. Ese mismo día, 25 años después, Apablaza Guerra abandonó su domicilio para pasar a la clandestinidad. Le habían avisado que iban a detenerlo.

Desde hace años se encontraba en Argentina en calidad de refugiado político y su abogado defensor, Rodolfo Llanzón, reiteró que no se entregará a las autoridades chilenas. "Ha sido víctima de torturas tanto durante la dictadura de Pinochet como en los años posteriores", dijo el letrado y reclamó la protección internacional. Llanzón presentó este mismo lunes una denuncia contra el Estado chileno ante el Comité contra la Tortura de Naciones Unidas.

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