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Crónica desde Beirut: Middle East Airlines, una puerta al mundo pese a las bombas

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Despedidas en el aeropuerto de Beirut.

Despedidas en el aeropuerto de Beirut. / Andrea López -Tomàs

Andrea López-Tomàs

Andrea López-Tomàs

Beirut
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En cualquier aeropuerto del mundo, las lágrimas son parte del escenario. Tanto en la terminal de llegadas como en esa última mirada antes de cruzar el control de pasaportes, algunos ojos se aguan. En un aeropuerto de una ciudad en guerra, la lógica diría que los llantos se multiplican, que el desgarro de la partida es mucho mayor. Pero no en Beirut. En el aeropuerto Rafic Hariri de la capital libanesa, apenas hay sollozos. Un mes de bombardeos israelíes a apenas unos cientos de metros de los mostradores de facturación no desatan el lloro entre un pueblo acostumbrado al conflicto, y que ve en ese aeropuerto aún abierto de par en par una alternativa a su realidad bélica. Tener la opción de la huida ya es un consuelo. Un gran consuelo.

Pero, para huir, solo cuentan con unas alas. Sólo hay un proveedor: la aerolínea Middle East Airlines. Se trata de la compañía aérea nacional. Desde que la guerra regional se extendió a El Líbano el pasado 2 de marzo, ha sido la única que ha volado de manera continuada, a y desde Beirut. En los últimos días, Royal Jordanian ha vuelto a conectar la capital libanesa con Amman, ampliando las vías de escapatoria. Pero Middle East Airlines no se ha detenido en ningún momento. "El hecho de que siempre vuelen les hace diferentes de cualquier compañía aérea", constata Lin, una joven del sur del Líbano. Ella ha venido junto a toda su familia a despedir a su abuela que realiza su viaje anual para visitar a sus hijos que viven en Rumanía. "No se va por la guerra", puntualiza a este diario.

Sala de llegadas del aeropuerto de Beirut

Sala de llegadas del aeropuerto de Beirut / Andrea López -Tomàs

A Lin le da tranquilidad saber que si pasa cualquier cosa puede salir de aquí. Como su familia es del sur del Líbano, bajo órdenes de desplazamiento forzado por parte de Israel y sometida a bombardeos constantes, llevan semanas desplazados en Beirut. "No tengo miedo", afirma, con una tranquilidad envidiable, aunque no excepcional. "Es algo muy libanés", bromea Lin. "También es algo muy libanés nuestra voluntad de convertir las amenazas en oportunidades", presume Mohammed Aziz, presidente de la Dirección General de Aviación Civil del Aeropuerto Internacional Rafik Hariri. Piloto durante 44 años de Middle East Airlines, desde el pasado agosto dirige el aeropuerto de Beirut. "Como el tráfico en el aeropuerto se redujo, nos dio más tiempo para trabajar en su mejora a través de varias reformas que nos han permitido ampliar el número de viajeros de seis millones a ocho u ocho y medio", celebra buscando una perspectiva positiva entre tanta tristeza.

Mohmaed Aziz con un mapa del aeropuerto en su despacho

Mohmaed Aziz con un mapa del aeropuerto en su despacho / Andrea López -Tomàs

Garantías estadounidenses

Desde su ventana, no se ve ni un avión. En cambio, sí que se puede observar el perfil de los suburbios sureños de Beirut. Allí, en esta zona densamente poblada controlada por Hezbolá, es donde se están concentrando la mayoría de los ataques de Israel contra la capital libanesa. "Hasta el momento, ningún fragmento de metralla ha llegado al aeropuerto", celebra Aziz. "Pero por precaución, y dado que el aeropuerto no está lleno, decidimos aparcar los aviones en el lado oeste", añade. También están intentando usar solo una de las pistas de aterrizaje —"la más cercana al mar"— como otra precaución. En el pasado, el aeropuerto Rafic Hariri ha sido objetivo de los ataques de varias facciones durante la guerra civil libanesa (1975 - 1990), y en repetidas ocasiones por parte de Israel, como durante el conflicto de 2006.

"Las operaciones actuales van muy bien. Todo funciona sin problemas. Los aviones despegan y aterrizan sin inconvenientes. Tenemos garantías de los estadounidenses de que [los israelíes] no van a atacar el aeropuerto, por lo que es neutral al menos hasta nuevo aviso"

Mohammed Aziz

— presidente de la Dirección General de Aviación Civil del Aeropuerto Internacional Rafik Hariri

"Las operaciones actuales van muy bien. Todo funciona sin problemas. Los aviones despegan y aterrizan sin inconvenientes. Tenemos garantías de los estadounidenses de que [los israelíes] no van a atacar el aeropuerto, por lo que es neutral al menos hasta nuevo aviso", explica Aziz. En el 2006, el Ejército israelí bombardeó las pistas el segundo día de guerra y el aeropuerto estuvo cerrado durante todo el mes que duró el conflicto. "Esta vez les dijimos: no hace falta bombardear la pista, si quieren cerrar el aeropuerto, solo díganoslo y lo cerraremos, no lo destruyan", afirma un hombre acostumbrado a tomar decisiones que impactan a miles de personas, igual que lo hizo durante casi medio siglo desde los cielos.

"Forma parte de este pueblo"

Dima dejó El Líbano en 2023 a raíz de la brutal crisis económica que lleva más de un lustro azotando el país. Durante los dos últimos años, no había podido volver a su hogar en Trípoli desde Minnesota, donde está realizando su especialidad médica. Gracias a Middle East Airlines, puede volver al trabajo. "Sin ella, no habría podido irme, ya que mi vuelo con otra compañía fue cancelado hace tres días", cuenta a EL PERIÓDICO, mientras su madre custodia su torre de maletas rosas. "Los libaneses sienten orgullo porque saben que Middle East Airlines mantendrá la conexión entre el Líbano y el resto del mundo, pase lo que pase; por eso, Middle East Airlines forma parte de este pueblo", celebra Aziz.

En el Líbano, su aerolínea es un símbolo nacional. Con 81 años de historia, apenas tiene dos más que el Estado moderno libanés. Por eso, la gente se detiene en medio de la calle cuando observa uno de sus aviones despegar. Desde las colinas que rodean Beirut, el perfil de la aeronave se camufla por unos instantes entre el humo que deja el último bombardeo. Los vídeos de un avión acompañando la puesta de sol sobre unos suburbios humeantes se han viralizado en las redes sociales. "Aunque la gente no quiera viajar, al ver el avión despegar y aterrizar, piensan: "Vale, tengo una alternativa. Si pasa algo, siempre puedo tomar un vuelo"", constata.

Preferencia de la embajada española

A diferencia de la guerra del 2024, esta vez el pueblo libanés no está huyendo en masa. Aziz lo achaca a dos razones."En el último conflicto, vieron que cuando les decimos que el aeropuerto va a permanecer abierto y que lo vamos a gestionar, sigue abierto, así que saben que esta vez, como la anterior, vamos a cumplir nuestra palabra, por lo que no tienen prisa", explica. "Muchos libaneses trabajaban en el Golfo y, cuando solía haber un conflicto, solían llevarse a sus familias allí, pero, ahora, como allí tienen el mismo problema, prefieren quedarse en el Líbano, donde estamos acostumbrados a lidiar con crisis desde que nacimos", concluye.

Si pueden volver a casa, es gracias a Middle East Airlines. Incluso las embajadas confían plenamente en la aerolínea. En 2024, el Gobierno español mandó varias aeronaves del Ejército de Tierra para evacuar a la colonia española en el Líbano. Esta vez, la embajada española sugiere que reserven un vuelo de Middle East Airlines. Más allá de su reconocimiento internacional, la aerolínea es el orgullo de un pueblo constantemente golpeado. "Middle East Airlines, incluso durante la guerra civil, cuando había bloqueo entere las zonas cristianas y las musulmanas, las chiítas y las sunitas, todos en MEA convivían, todos trabajaban juntos”, recuerda Aziz . A"hora, el espíritu es el mismo, es el Líbano ideal, por eso los libaneses quieren que el país sea como MEA, donde todos trabajan juntos y forman equipos", reivindica, rompiendo con las barreras sectarias que les separan.

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