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Cumbre virtual

El Reino Unido urge a la comunidad internacional a buscar soluciones conjuntas para desbloquear el estrecho de Ormuz

La ministra de Exteriores británica, Yvette Cooper, ha presidido una cumbre virtual con más de 40 países con el objetivo de recuperar el tráfico marítimo tras un eventual cese de las hostilidades

La ministra de Asuntos Exteriores británica, Yvette Cooper (segunda por la derecha).

La ministra de Asuntos Exteriores británica, Yvette Cooper (segunda por la derecha). / EFE

Lucas Font

Lucas Font

Londres
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El Reino Unido está tratando de encontrar soluciones para desbloquear cuanto antes el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz y garantizar la seguridad de los buques que siguen atrapados en el Golfo. La ministra de Exteriores, Yvette Cooper, ha presidido este jueves una cumbre virtual con representantes de más de 40 países con el objetivo de reforzar la cooperación internacional a nivel diplomático y económico y de poner en marcha un plan conjunto tras un eventual cese de las hostilidades en Irán. 

Los países participantes, entre ellos Francia, Alemania, Japón y Canadá, han acordado aumentar la presión diplomática a través de organismos como la ONU y aplicar medidas coordinadas para ejercer presión sobre Irán —incluidas nuevas sanciones—, además de rechazar la imposición de peajes a los buques que intenten atravesar el estrecho de Ormuz. Tan solo 25 embarcaciones han cruzado por el enclave en las últimas 24 horas, una cifra muy inferior a los 150 que solían cruzarlo a diario antes del conflicto, mientras que cerca de 2.000 buques y 20.000 marinos siguen atrapados en las aguas del Golfo. 

“Nos interesa colaborar con los países que se han reunido hoy aquí para determinar cómo garantizar la reapertura del estrecho de Ormuz y cómo responder a estos ataques imprudentes de Irán contra el transporte marítimo internacional. Esto incluye colaborar con la Organización Marítima Internacional para garantizar que los primeros buques bloqueados puedan reanudar su travesía”, ha asegurado Cooper tras la reunión.

Pocos avances

El encuentro, al que no ha asistido España, ha supuesto un primer paso en los esfuerzos del Reino Unido y de sus socios por recuperar la normalidad cuanto antes, pero las posibilidades de implementar un plan de seguridad a corto plazo son todavía remotas. A pesar de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha apuntado a que el conflicto podría concluir en “dos o tres semanas”, por ahora no hay señales de que se hayan producido avances en las negociaciones con Teherán ni tampoco han remitido los bombardeos.  

Al margen de la reunión de este jueves, tanto Cooper como el Ministerio de Defensa británico han confirmado un encuentro de los mandos militares la próxima semana en el cuartel general de Northwood para discutir “opciones viables” que permitan una navegación segura por el estrecho de Ormuz. “Reuniremos a los responsables de la planificación militar para analizar cómo organizamos nuestras capacidades militares defensivas colectivas, lo que incluye examinar cuestiones como la desactivación de minas una vez que el conflicto remita”, ha asegurado la titular de Exteriores. 

Riesgo elevado

El primer ministro británico, Keir Starmer, ha dejado claro que cualquier actuación internacional conjunta en el estrecho de Ormuz se producirá tras el cese de las hostilidades, ya que actualmente el despliegue de buques en la zona sigue siendo demasiado peligroso. Algo que también ha señalado este jueves el presidente francés, Emmanuel Macron. El propósito de Starmer es estar preparado para intervenir cuando disminuya el riesgo, una estrategia que busca imitar a la de la llamada “coalición de voluntarios” en Ucrania. 

Por ahora la pelota sigue estando en el tejado de Estados Unidos y a merced de los caprichos de Trump, cuyas declaraciones contradictorias están añadiendo más incertidumbre al devenir del conflicto. El líder estadounidense ha instado a los países afectados por el bloqueo marítimo a que “se armen de valor” y tomen el petróleo por la fuerza, pero Starmer ha recordado que esta “no es su guerra” y ha insistido en que no tomará decisiones que puedan arrastrar al Reino Unido a un conflicto más amplio en Oriente Medio. 

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