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Endurecimiento legal

La Eurocámara valida crear centros para deportación de migrantes en terceros países

La nueva norma, respaldada por una mayoría de populares, conservadores y ultraderecha, legalizaría el modelo propuesto por la italiana Giorgia Meloni para deportar a migrantes a Albania

Migrantes trasladados por Italia a centros construidos en Albania en virtud de un acuerdo europeo que ha suscitado críticas en toda Europa por parte de organizaciones de derechos humanos.

Migrantes trasladados por Italia a centros construidos en Albania en virtud de un acuerdo europeo que ha suscitado críticas en toda Europa por parte de organizaciones de derechos humanos. / ZUMA vía Europa Press / ZUMA vía Europa Press

Irene Benedicto

Irene Benedicto

Barcelona
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El Parlamento Europeo validó este jueves por mayoría su posición sobre el nuevo Reglamento de Retornos, que endurece la política migratoria de la Unión Europea y abre la puerta a crear los llamados “centros de retorno de migrantes en terceros países”. Ahora, la Eurocámara, la Comisión y el Consejo de la UE iniciarán el trílogo para la aprobación definitiva de la norma que permitirá a los países de la Unión Europea (UE) deportar a personas sin papeles y sin posibilidad de ser devueltos a su país de origen y llevarlos a un país distinto al de su procedencia considerado ‘seguro’.

El tema de las deportaciones a terceros países, por ser la parte más sensible en la que los Veintisiete no se ponían de acuerdo, quedó pendiente de desarrollarse en el Pacto de Migración y Asilo, aprobado en 2024 y que entrará en vigor este junio. Así, el texto votado por el parlamento refuerza la capacidad de los Estados miembros para acelerar deportaciones. Su principal novedad es que permitirá trasladar a personas migrantes a centros situados fuera de la UE, siempre que exista un acuerdo previo con el país receptor y se respete el principio de no devolución.

El frente común de partidos de derecha y ultraderecha hizo posible la aprobación con 389 votos a favor, 206 en contra y 32 abstenciones. Recibió el apoyo del Partido Popular Europeo (PPE) y los grupos de derecha y extrema derecha Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), Patriotas por Europa (PfE) y Europa de las Naciones Soberanas (ESN). El resultado evidencia la rotura del llamado ‘cordón’ a la ultraderecha, que da lugar a un giro más duro en el debate migratorio europeo.

El modelo italiano

La medida sigue la estela del plan impulsado por Italia en Albania durante 2024, aunque aquel precedente quedó después frenado por la justicia italiana. Ahora, la Eurocámara incorpora esa fórmula al marco legislativo comunitario con la intención de hacer más eficaces los retornos.

El reglamento también exige a los migrantes “cooperar activamente” en su proceso de retorno. En caso contrario, contempla sanciones que pueden ir desde la retirada de prestaciones o permisos de trabajo hasta medidas penales. Además, amplía los supuestos de detención por riesgo de fuga o por motivos de seguridad.

La norma prevé un período de internamiento de hasta 12 meses, prorrogable otros 12 si hay falta de cooperación o retrasos en la documentación. En los casos considerados de riesgo para la seguridad pública o nacional, se priorizará la expulsión y podrán imponerse prohibiciones de entrada de larga duración.

Victoria para la derecha

Para los sectores conservadores, la aprobación del texto supone una victoria política muy esperada. El eurodiputado de VOX, Jorge Buxadé, aseguró que la Eurocámara ha sacado adelante “uno de los textos más contundentes de la historia de la Unión Europea en materia de inmigración” y se refirió al plan de deportaciones como “un exitoso primer paso para la remigración”. Además, sacó pecho del liderazgo de su grupo: “Todo ello gracias al liderazgo de VOX”, junto con los demás partidos de su grupo en el hemiciclo.

En la misma línea, el eurodiputado sueco Charlie Weimer (ECR) sostuvo que la UE necesita recuperar “la credibilidad” de su sistema de retornos ya que, según recordó, solo uno de cada cinco migrantes a quienes se ordena abandonar el territorio europeo acaba haciéndolo de forma efectiva.

Un grupo de activistas por los derechos civiles se reúne para protestar tras la llegada al puerto de Shengjin, en Albania, del primer grupo de migrantes interceptado en aguas italianas

Un grupo de activistas por los derechos civiles se reúne para protestar tras la llegada al puerto de Shengjin, en Albania, del primer grupo de migrantes interceptado en aguas italianas / ADNAN BECI / AFP

Críticas por el giro

El comisario europeo de Interior, Magnus Brunner, también celebró el avance con unas palabras muy similares a las de los líderes de ultraderecha. A su juicio, los retornos efectivos son una pieza esencial para construir un sistema migratorio “creíble” y acercan a la UE a disponer de nuevas herramientas de gestión.

En cambio, la izquierda y los socialdemócratas cargaron con dureza contra el acuerdo. La vicepresidenta del grupo de Socialistas y Demócratas, Ana Catarina Mendes, denunció que el PPE ha roto el “cordón sanitario” para aproximarse a posiciones de la extrema derecha.

Tras la aprobación en la Eurocámara, será el turno del trílogo entre Comisión Europea, Consejo de la UE y Parlamento Europeo. El PPE ha dicho que espera unas conversaciones rápidas por la cercanía entre el texto avalado y la propuesta original del ejecutivo de Bruselas.

La batalla política, sin embargo, está lejos de terminar. El reglamento ha salido adelante, pero acrecienta la fractura en el Parlamento Europeo sobre hasta dónde puede llegar la UE en su endurecimiento migratorio.

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