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Conflicto regional

Pakistán se ofrece para acoger negociaciones entre Irán y EEUU esta semana en Islamabad

Trump asegura que Vance, Rubio, Witkoff y Kushner participan en las conversaciones y sostiene que Teherán ha aceptado la exigencia de Washington de "renunciar a las armas nucleares"

El régimen islámico acepta haber recibido mensajes de Washington para llegar a una resolución del conflicto, aunque asegura no haber respondido aún

Soldados israelíes inspeccionan un misil iraní incrustado en un campo de de la aldea cisjordana de Hares, este martes.

Soldados israelíes inspeccionan un misil iraní incrustado en un campo de de la aldea cisjordana de Hares, este martes. / JAAFAR ASHTIYEH / AFP

Estambul / Barcelona
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Pakistán ha propuesto este martes acoger negociaciones durante esta semana entre Irán y EEUU en Islamabad, la capital, según ha asegurado el primer ministro del país asiático, Shehbaz Sharif. Junto con Turquía y Egipto, Pakistán ha estado intercambiando mensajes entre Washington y Teherán durante los últimos días. Este esfuerzo diplomático fue el que, de hecho, empujó al presidente estadounidense, Donald Trump, a anunciar este lunes un parón de cinco días de los bombardeos de su país a instalaciones eléctricas iraníes. "Pakistán da la bienvenida y apoya firmemente los esfuerzos de diálogo para terminar con la guerra en Oriente Próximo, en el interés de la paz y estabilidad en región y en el mundo. Dependiendo de la concurrencia de EEUU e Irán, Pakistán está lista y ve como un honor ser la huésped y facilitar charlas que sirvan para concluir el conflicto actual y llegar a un acuerdo definitivo", ha anunciado Sharif a través de sus redes sociales.

Trump ha asegurado este martes que el vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado, Marco Rubio; el enviado especial de EEUU para Oriente Próximo, Steve Witkoff; y su yerno, Jared Kushner, "están en negociaciones" con Irán. La motivación de este nuevo acercamiento, según el presidente, es que "ellos [los iraníes] quieren un acuerdo" porque su capacidad militar e infraestructuras han quedado "totalmente destrozadas" y porque, según él, Teherán ha aceptado la exigencia de Washington de "renunciar a las armas nucleares".

En declaraciones durante la toma de posesión del nuevo secretario de Seguridad Interior, Mulkwayne Mullin, el presidente de EEUU ha asegurado que Irán ha entregado a EEUU "un regalo de gran valor" que, aunque ha dicho que no podía desvelar de qué se trataba, ha aclarado que no se trata de un arma nuclear, sino de "algo relacionado con el petróleo y el gas" y "con el tráfico del estrecho de Ormuz", aunque ha evitado dar más detalles. Al mismo tiempo, ha defendido que Washington negocia desde una posición de fuerza, ha destacado que la Armada iraní, sus comunicaciones, sus sistemas antiaéreos y gran parte de sus misiles han quedado prácticamente desmantelados, y que EEUU estaba listo para atacar una gran planta eléctrica, pero que mantiene esa operación en pausa mientras avancen las negociaciones.

Posición de Irán más dura

Supuestamente, Witkoff ya se encuentra en Islamabad. Irán, sin embargo, no ha respondido a este ofrecimiento, y sus altos cargos han estado asegurando durante las últimas horas que no han habido ni contactos ni negociaciones con Washington en los últimos días. Los países mediadores han desmentido tales afirmaciones.

Según han asegurado tres fuentes anónimas iraníes a la agencia de noticias Reuters, el régimen islámico mantiene ahora una posición mucho más dura que la que mantenía en febrero —cuando las negociaciones entre Washington y Teherán estaban en marcha en Omán— para llegar a un acuerdo.

Teherán reclama a Trump "garantías de que no tengan lugar más acciones militares en su contra, una compensación económica por los daños causados y el control formal del estrecho de Ormuz", además de rechazar cualquier límite al programa de misiles balísticos del país persa, según estas fuentes.

Negociaciones —casi— imposibles

Todas estas reclamaciones, dicen los expertos, parecen inaceptables para EEUU, y serían vistas como una humillación para un Donald Trump que empezó esta guerra junto con Israel con objetivos poco claros: Washington y Tel Aviv han hablado y se han contradicho en varias ocasiones, asegurando que su intención era acabar con la posibilidad de que Irán desarrolle la bomba atómica, para asegurar después que su objetivo era el cambio de régimen, antes de volver a señalar el arma nuclear como su línea roja.

Por ahora, nada está confirmado. Irán no ha anunciado públicamente en ningún momento si asistirá o no a estas posibles negociaciones en Islamabad —que deberían tener lugar a finales de esta semana— ni quién asistiría a ellas. Hacerlo tiene su riesgo: Israel ha asesinado en las últimas semanas a gran parte de la cúpula política y militar de la República Islámica.

Filtraciones a la prensa aseguran que el elegido para encabezar la delegación iraní serían su ministro de Exteriores, Abbás Araghchi, y el presidente del Parlamento, Mohammed Bagher Ghalibaf, el actual hombre fuerte dentro de Irán. Sigue siendo un misterio el paradero y el estado del nuevo líder supremo, Mojtaba Jameneí, de quien no se ha difundido ninguna imagen ni se han emitido mensajes con su voz desde su nombramiento, el pasado 8 de marzo. Según EEUU, está herido y "posiblemente desfigurado".

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