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Consulta popular en Italia

Revés a Meloni: la primera ministra de Italia pierde el referéndum sobre su reforma del poder judicial, en una inesperada señal de desgaste

El dato más sorprendente ha sido el de la alta participación, que ningún analista había previsto

La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, durante un mitin de la campaña del referéndum sobre la reforma del poder judicial, este viernes en Milán.

La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, durante un mitin de la campaña del referéndum sobre la reforma del poder judicial, este viernes en Milán. / STEFANO RELLANDINI / AFP

Irene Savio

Irene Savio

Roma
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Nunca, en la última década, un referéndum había suscitado tanto interés en Italia. Con este preámbulo, que ha supuesto una sorpresa y de profundo significado político por sus repercusiones futuras, los ciudadanos han expresado un claro rechazo a la reforma del poder judicial impulsada por el Gobierno de Giorgia Meloni, sobre la que estaban llamados a pronunciarse este domingo y lunes. "Los italianos han decidido y nosotros respetaremos esta decisión", ha reconocido finalmente la primera ministra, al añadir que aun así seguirá "adelante con determinación". Según datos oficiales prácticamente definitivos (el 99,9% escrutado), el 'no' a su propuesta de cambio constitucional ha cosechado en torno al 53% de los consensos, en una inesperada señal de desgaste de la líder derechista.

La elevada participación del electorado ha sido un factor de peso. En torno al 59% del censo acudió a las urnas, un porcentaje superior al registrado en los tres referendos anteriores celebrados en Italia (2020, 2022 y 2025). Además, las mujeres se mostraron más inclinadas al rechazo de la reforma que los hombres. Ningún analista lo había previsto y ese dato, incluso antes del cierre de los colegios, contribuyó a alimentar un clima de máxima expectación que finalmente desembocó en la derrota de Meloni.

Con ello, la celebración del centroizquierda ha sido absoluta. Como llegó a afirmar el exministro Andrea Orlando, del Partido Democrático: "Ha sido una victoria de la Constitución y del pueblo italiano". "Desde hoy, en el Palacio Chigi [la sede del Gobierno] hay un pato cojo", ha comentado un aún más eufórico Filippo Sensi, senador de la misma formación. "Lo intentamos todo, no a los remordimientos", ha dicho, por su parte, el presidente la campaña por el 'sí', Nicolò Zanon.

Pero, entre bastidores, hasta aquí el festejo de la oposición. Porque el margen de la victoria del 'no' a la reforma también esboza un país profundamente partido en dos, con las grandes ciudades mayoritariamente contrarias a la reforma de la primera ministra y las zonas más periféricas, a favor. De ahí que el resultado no suponga un fracaso estruendoso para Meloni, pero sí una mancha relevante en su imagen de política indestructible, con la posibilidad de que eso también signifique fricciones dentro de la coalición gubernamental.

Polarización

En Roma, donde también se registraron colas en algunos barrios como Garbatella —donde creció Meloni—, esta palpable polarización se reflejó en muchas de las entrevistas que EL PERIÓDICO realizó en los colegios electorales. "Uno de los mayores problemas de esta reforma es que es un cheque en blanco a este Gobierno", explicaba a Elisabetta, de 60 años, en el barrio residencial de Monteverde. "Están intentando modificar la Constitución y lo están haciendo con un ataque a jueces y fiscales, eso pone en peligro nuestra democracia", resumía Viola, de 18 años, al explicar las razones de su rechazo.

"He votado 'sí' porque si esta reforma no se aprueba en este país la siguiente reforma la aprobaremos en el año 4040", razonaba Pierluigi, al criticar fuertemente al sistema judicial de su país. "Estoy convencido de que es una buena reforma. Pienso que la justicia italiana deba ser cambiada radicalmente", decía Andrea, de 72 años, en el lujoso barrio de Parioli, al considerar que le gusta "bastante" el Gobierno de Meloni.

Una reforma clave

Con esto como base, lo que ahora habrá que observar es cómo Meloni se mueve en su carrera para sacar adelante las otras grandes reformas que prometió durante la campaña electoral en 2022, el año en el que ganó las elecciones.

De hecho, de momento, la del poder judicial era la única gran reforma que su Ejecutivo había logrado impulsar en el Parlamento. En cartera quedan otras iniciativas, como la propuesta para modificar la ley electoral —ya depositada— y el llamado "premierato", una fórmula inédita en Europa que plantea la elección directa del primer ministro por parte de los ciudadanos. Este último, más ambicioso, afronta ahora un horizonte más incierto y mayores resistencias.

La mandataria, que hasta ahora ha demostrado una capacidad inédita para aportar estabilidad política a Italia, trató en las últimas semanas de desvincular el referéndum de la popularidad de su Gobierno. De hecho, ni siquiera acudió a votar en la primera jornada. Lo hizo el lunes a media mañana, después de asistir el día anterior al funeral de Umberto Bossi, histórico fundador secesionista de la Liga, formación hoy liderada por Matteo Salvini. La incógnita es si todas estas maniobras ahora le servirán de algo.

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