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Elecciones municipales

Le Pen confirma Perpinyà como su bastión en un sur de Francia cada vez más inclinado a la extrema derecha

Francia gira hacia los extremos en las elecciones municipales, pese a la resistencia de la izquierda en las grandes ciudades

"Hoy me siento un poquito más igual"; votar por primera vez en las municipales de París

El alcalde de Perpinyà, Louis Aliot, la noche del domingo tras salir ganador en las elecciones.

El alcalde de Perpinyà, Louis Aliot, la noche del domingo tras salir ganador en las elecciones. / ED JONES / AFP

Leticia Fuentes

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París
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El avance de la extrema derecha en Francia se consolida en esta primera vuelta de las elecciones municipales, especialmente en el sur del país. En 2020, el lepenismo ya conquistó Perpinyà, convirtiéndose en el bastión del partido. Ahora, muchos miraban con atención a la ciudad y cómo responderían sus habitantes en las urnas tras años con la ultraderecha al mando. 

La sorpresa llegó cuando su alcalde Louis Aliot fue reelegido con un 51,5%, salvándose de pasar a una segunda vuelta. Lo mismo le sucedió al edil de Fréjus, ciudad cercana a Cannes, que obtuvo un 51,3%, pero nada comparado con los resultados en la ciudad natal de Marine Le Pen, Hénin-Beaumont (al norte del país), donde el partido batió todos los récords con un 77,7%. En ciudades como Toulon, Nîmes, o Carcassonne, los candidatos del partido han pasado a la segunda vuelta con amplias ventajas. Sin contar, con aquellas ciudades como la Niza de Éric Ciotti, donde la coalición de extrema derecha también ha salido victoriosa con 13 puntos por encima de la derecha tradicional. Cerca de allí, en Marsella, la izquierda aguantó la respiración durante toda la noche. El partido de Le Pen consiguió un resultado histórico, pisándole los talones a la unión de izquierdas, y en muchos momentos del recuento empatando. Finalmente la izquierda quedó a tan solo unas décimas por delante del ultraderechista Franck Allisio (35,02%). 

En otros lugares cercanos a la frontera con Cataluña, la ultraderecha gana terreno, especialmente en el departamento de Pirineos-Orientales. En la localidad de Rivesaltes, el candidato del Agrupación Nacional, Julien Potel, encabezó la votación con el 30,9% de los votos, seguido por la centrista Amélie Parraud 27,4%. Durante la noche electoral, Potel se mostró "contento" con el resultado y afirmó estar preparado para afrontar la segunda vuelta.

Capitalizar el descontento social

En otras localidades los resultados también reflejan el fortalecimiento de las derechas, como en Prades con Julien Audier-Soria, candidato apoyado por el ex primer ministro macronista Jean Castex, que obtuvo el 46,6% frente a un 43,1% de la unión de izquierdas representada por Aude Vivès. En Bages, el derechista Patrice Aybar, también forma parte del club de la primera vuelta con una victoria clara con el 62,9%.

El crecimiento de Agrupación Nacional en el sur del país muestra cómo la extrema derecha ha logrado capitalizar con el descontento social, especialmente ante la caída del poder adquisitivo, el aumento de la inseguridad y los problemas del narcotráfico, que afectan directamente a estas zonas. Esta victoria también es un reflejo de la fragmentación del voto de la izquierda, que ahora en la segunda vuelta, deberá buscar mediante pactos y estrategias, la vía para derrotar a sus rivales. 

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