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La alianza con Estados Unidos pasa factura a las países del Golfo

La reconciliación entre Irán y Arabia Saudí abre un nuevo escenario en Oriente Próximo

El humo se eleva sobre Dubái el 13 de marzo, tras varias explosiones. dificios en Dubái y una gran nube de humo cubrió una zona céntrica del centro financiero de Oriente Medio el 13 de marzo, según informaron corresponsales de AFP.

El humo se eleva sobre Dubái el 13 de marzo, tras varias explosiones. dificios en Dubái y una gran nube de humo cubrió una zona céntrica del centro financiero de Oriente Medio el 13 de marzo, según informaron corresponsales de AFP. / AFP

Andrea López-Tomàs

Andrea López-Tomàs

Beirut
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Hasta el presidente estadounidense Donald Trump lo calificó de "probablemente la mayor sorpresa" de la guerra. La oleada de ataques continuados contra los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) es algo inédito. Desde el inicio de la ofensiva conjunta israelí-estadounidense, todos los países de la península Arábiga, excepto Yemen y Siria, han sido alcanzados por drones iraníes. Arabia Saudí, Bahréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Omán, Kuwait, Irak y Jordania han sido objetivo de la violencia vengativa de Teherán. Muchos de estos países han defendido su derecho a responder a estos ataques, pero, más allá de protegerse y neutralizar los proyectiles iraníes que alcanzan su espacio aéreo, las monarquías del Golfo siguen abogando por la diplomacia.

La sorpresa viene, porque recientemente había habido un acercamiento entre estos países con Irán. "En los últimos años, estos estados árabes han adoptado una política de diplomacia, básicamente de acercamiento con Irán, considerando que podrían lograr sus objetivos con mayor éxito mediante el diálogo, en lugar de no tener vínculos y apoyar las políticas estadounidenses de línea dura", afirma Michael Wahid Hanna, director del programa de EEUU del International Crisis Group, a este diario. "Sin duda, si el resultado de todo esto es que los iraníes los atacan, a pesar de que no estén necesariamente involucrados directamente en esta lucha, esto afectará el futuro de esas relaciones", añade el analista.

Bombardeos continuados

Pensar en el día de mañana para estas monarquías conservadoras es difícil, mientras siguen siendo sometidas a los ataques diarios iraníes. Los punteros sistemas de defensa aérea y de sirenas han evitado un elevado número de víctimas. En Kuwait, seis personas han muerto y docenas han resultado heridas, igual que en Bahréin, donde han perdido la vida dos personas. En los Emiratos Árabes Unidos, otras seis personas han perecido y 131 han sido heridas. En Omán, ha habido tres muertos y cinco heridos, y en Arabia Saudí, dos muertos y una docena de heridos. El único país que no ha registrado víctimas mortales ha sido Qatar, aunque sí que hay 16 personas que han resultado heridas.

Más allá del impacto que la agresión iraní ha tenido sobre las vidas humanas en estos países del Golfo Pérsico, los daños en infraestructuras claves, como aeropuertos, puertos o refinerías, tendrán consecuencias en ellos. Las repercusiones económicas para las monarquías ya se pueden intuir. "Durante años, los estados del Consejo de Cooperación del Golfo se presentaron como refugios de estabilidad y oportunidades para el talento y el capital, en contraste con un contexto regional de conflicto político y estancamiento económico", escribe Andrew Leber, el investigador del Fondo Carnegie para la Paz Internacional. “Por muy interesada que sea esta narrativa, será más difícil de sostener en medio de escenas de hoteles incendiados y pánico por aeropuertos cerrados”, añade.

Relación cercana con Trump

Las monarquías del Golfo eran conscientes de los riesgos que una escalada regional podría suponer para sus países. Por eso, intentaron abogar por la diplomacia de antemano. Omán se convirtió en el principal mediador entre Teherán y Washington durante las conversaciones que este último dinamitó al lanzar la operación conjunta con Israel contra el país persa. Estos monarcas conservadores se unieron a la Junta de Paz impulsada por Trump y, previamente, Qatar tomó un rol destacado en la mediación del alto el fuego en la Franja de Gaza. Desde el inicio de su segundo mandato, el presidente estadounidense demostró su interés en mantener buenas relaciones con estos países. Su primer viaje como mandatario el año pasado fue a Arabia Saudí, Qatar y Emiratos, donde se reunió con cada uno de sus líderes. En Riad, asistió a la cumbre del CCG.

Ahora, esta cercanía con Washington ha sido su condena en el momento más crítico en Oriente Próximo de las últimas décadas, y esta relación que, a su vez, ha demostrado ser muy desigual, también puede peligrar. "El daño que está dispuesto y que es capaz de causar Irán a estas naciones, y la falta de prudencia de la Administración estadounidense, podrían influir en la perspectiva de los Estados árabes sobre su relación fundamental con su proveedor de seguridad, Estados Unidos", afirma Hanna. "Si su proveedor de seguridad es la fuente de su inestabilidad, quizá no sea un buen negocio” para estos países del Golfo Pérsico, puntualiza desde Washington. “Sobre todo si la guerra sale mal y empieza a desestabilizar la región, los países de la región tendrán que reflexionar sobre la utilidad de esta relación con Estados Unidos", concluye.

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