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Guerra en Oriente Próximo

Von der Leyen endurece el tono de la UE sobre Irán: "No debería derramarse ni una lágrima por el régimen iraní"

La presidenta de la Comisión Europea ha asegurado que la UE "ya no puede confiar" en un sistema internacional basado en reglas como "la única manera" de defender sus intereses

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Von der Leyen: "No debería derramarse ni una lágrima por el régimen iraní"

Von der Leyen: "No debería derramarse ni una lágrima por el régimen iraní"

Irene Benedicto

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Barcelona
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La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, lanzó este lunes en Bruselas uno de sus discursos más duros sobre Irán y, al mismo tiempo, una advertencia de mayor alcance sobre el lugar que quiere ocupar la Unión Europea (UE) en un escenario internacional cada vez más inestable. Ante los embajadores de la UE, la dirigente alemana afirmó con rotundidad que "no debería derramarse ni una lágrima por el régimen iraní", al que acusó de haber "infligido la muerte" y de haber impuesto "la represión a su propio pueblo", además de provocar "la devastación y la desestabilización de toda la región" a través de su grupo de milicias aliadas.

El tono de la intervención reflejó hasta qué punto la escalada en Oriente Próximo está empujando a Bruselas a revisar su lenguaje y también sus prioridades. Von der Leyen evitó pronunciarse de forma directa sobre si el conflicto abierto tras el ataque de Estados Unidos e Israel y la respuesta de Teherán debe entenderse como una guerra "por elección o por necesidad". Pero enseguida dejó clara su tesis: "Europa debe centrarse en la realidad de la situación, para ver el mundo tal como es hoy". La frase resume un cambio de acento. Menos confianza en las fórmulas heredadas, más atención al equilibrio real de poder.

Nuevo orden mundial

La presidenta del Ejecutivo comunitario situó la crisis de Irán dentro de una transformación más amplia. "Europa ya no puede ser la guardiana del antiguo orden mundial" porque ese mundo "ya se ha ido y no volverá". Aunque reivindicó que la UE seguirá defendiendo el sistema internacional basado en normas, dejó claro que ese marco ya no basta por sí solo para proteger los intereses europeos.

"Ya no podemos confiar en él como única manera de defender nuestros intereses", señaló. Y fue aún más lejos al plantear una revisión interna de la propia UE. "Debemos determinar si el sistema que hemos construido, con todos sus intentos bienintencionados de consenso y compromiso, es más bien una ayuda o un obstáculo para nuestra credibilidad como actor geopolítico", trasladó a los embajadores. La observación no es menor: apunta al debate de fondo sobre si los mecanismos de consenso que han definido la construcción europea sirven todavía para responder con rapidez a las crisis actuales o si, por el contrario, frenan su capacidad de actuar.

Ese enfoque más pragmático también se dejó ver en otra de sus frases más significativas. "Necesitamos una política exterior más realista y orientada a los intereses", sostuvo la dirigente alemana, en línea con una visión que gana terreno en Bruselas y en varias capitales europeas. La idea no implica romper con el multilateralismo, pero sí dejar de considerarlo un escudo suficiente en un entorno marcado por guerras, rivalidad entre potencias y tensiones energéticas.

Von der Leyen auguró que el cambio de régimen en Irán estará "cargado de peligros e inestabilidad durante la guerra y después de ella". La advertencia encaja con la preocupación creciente en Bruselas por el coste regional e internacional de la escalada. Von der Leyen habló de "consecuencias imprevisibles" y mencionó de forma expresa sus repercusiones sobre la energía, las finanzas, el comercio y el transporte, además del desplazamiento de personas. La inquietud europea se concentra, por tanto, no solo en la dimensión militar del conflicto, sino también en su capacidad para extender la crisis a la economía global.

Creatividad operativa

La presidenta de la Comisión tampoco mencionó de forma explícita que el ataque de EEUU e Israel contra Irán se haya producido al margen de la ONU, pero sí defendió que el actual sistema de gobernanza internacional necesita una revisión. "Necesitamos un sistema de gobernanza mundial basado en normas", dijo, antes de añadir que "el sistema de las Naciones Unidas también debe ser replanteado". Y remató con una idea que refuerza el sentido general de su discurso: "Cuando los formatos tradicionales resultan inoperantes, nos corresponde encontrar formas creativas de resolver las crisis más graves de nuestro tiempo".

A continuación, reivindicó la necesidad de "construir nuestro propio camino europeo" y de encontrar "nuevas formas de cooperar con nuestros socios". En esa formulación aparece una de las claves políticas de su intervención: la UE quiere seguir ligada al marco internacional clásico, pero al mismo tiempo aspira a ganar autonomía de movimiento. No se trata solo de responder a la crisis iraní. También de preparar a Europa para un tiempo en el que la fuerza, la presión y los hechos consumados pesan más que las declaraciones de principio.

Von der Leyen y Costa se reúnen con líderes de Oriente Próximo para abordar la interrupción comercial del estrecho de Ormuz

Von der Leyen y Costa se reúnen con líderes de Oriente Próximo para abordar la interrupción comercial del estrecho de Ormuz / Alexandros Michailidis/ Europa Press

Vías alternativas

Von der Leyen vinculó ese cambio a las guerras de Ucrania y Gaza. Citó la reconstrucción de Gaza y defendió que "toda nueva iniciativa debería aspirar a complementar a las Naciones Unidas, y no a competir con ella ni a sustituirla", en una alusión al debate sobre los nuevos formatos diplomáticos impulsados al margen de la ONU.

Sobre Ucrania, la presidenta de la Comisión reiteró su apoyo y añadió que el futuro de Ucrania y Moldavia pasa por acercarse a la Unión Europea. A su juicio, el bloque debe prepararse "para afrontar el desafío cuando llegue el momento" de la ampliación.

La presidenta comunitaria sugirió así que Bruselas acepta la necesidad de explorar vías alternativas, pero sin renunciar del todo al paraguas multilateral. Y es que la crisis de Irán ha actuado como detonante, pero el mensaje de Von der Leyen apunta a algo más amplio: una redefinición del papel europeo en un mundo donde las reglas siguen contando, aunque ya no ordenan por sí solas el tablero.

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