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Entrevista

Barthélemy Yaouda Hourgo, obispo camerunés: "Trump es como Boko Haram, lo que está haciendo con la ayuda humanitaria es un crimen"

El encargado de la diócesis de Yagoua, en la región del Extremo Norte de Camerún, conversa con EL PERIÓDICO sobre los desafíos que afronta su país durante una visita a Barcelona para participar en un acto en la Sagrada Família

Barcelona. 23/02/2026. Internacional. Barthélemy Yaouda Hourgo, obispo de Yagoua (Camerún), fotografiado en Barcelona. AUTOR: Marc Asensio Barcelona, Catalunya, España, obispo, Barthélemy Yaouda Hourgo, Camerún, Yagoua, religión, Palacio Episcopal de Barcelona, catolicismo, católico, autoridad, Iglesia, institución

Barcelona. 23/02/2026. Internacional. Barthélemy Yaouda Hourgo, obispo de Yagoua (Camerún), fotografiado en Barcelona. AUTOR: Marc Asensio Barcelona, Catalunya, España, obispo, Barthélemy Yaouda Hourgo, Camerún, Yagoua, religión, Palacio Episcopal de Barcelona, catolicismo, católico, autoridad, Iglesia, institución / Marc Asensio Clupes / EPC

Laura Puig

Laura Puig

Barcelona
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Barthélemy Yaouda Hourgo vive en una de las zonas más peligrosas del mundo. Nacido en 1964 en Mayo-Ouldémé, un pueblo de la región del Extremo Norte de Camerún, fue ordenado sacerdote en 1997 y en 2008 fue nombrado obispo de la diócesis de Yagoua, en la misma región, por el papa Benedicto XVI. Desde 2012, la zona vive el azote del grupo islamista Boko Haram. Monseñor Yaouda ha visitado Barcelona como invitado del Secretariat diocesà per als Joves para participar en la jornada 'Sent la Creu' ('Siente la Cruz'), celebrada el pasado domingo en la Sagrada Família, y conversa con EL PERIÓDICO sobre la situación en su país y los graves problemas que enfrenta en su día a día.

En la homilía de Año Nuevo de 2025, usted dijo que era mejor que el diablo tomara el poder antes que siguiera el sufrimiento de un nuevo mandato de Paul Biya, de 93 años, el presidente más longevo del mundo y elegido para un octavo mandato en las elecciones del pasado 12 de octubre en Camerún. ¿Qué le llevó a expresarse de un modo tan contundente?

Me limité a decir que la gente está sufriendo mucho. En mi región, no tenemos carreteras, agua potable, electricidad ni pozos. En 2012 prometió 300 kilómetros de carreteras pavimentadas y 3.000 pozos. No cumplió. Y en 2008 creó la Universidad de Maroua, pero aún no hay edificios. Así que le dije a la gente: ¿Cómo podéis votar por alguien que hace 43 años que está en el poder? ¿Cuándo cumplirá? Cuando hablé sobre el diablo, me refería a que con cualquier otra persona en el poder, no sufriremos más de lo que ya sufrimos. Y no me arrepiento de lo que dije porque es la verdad.

¿Cómo definiría la presidencia de Biya? 

A los norteños de Camerún nos gustaba mucho porque logró liberarnos de las garras de los musulmanes, que, a pesar de ser una minoría, tienen el dinero y controlan el comercio y el transporte. Paul Biya llegó y lo dividió todo. También rechazó la firma del contrato colonial con Francia, lo que agradó a todo el mundo. Pero a parte de eso, Camerún está hoy en ruinas. Plagado de corrupción y tribalismo.

¿Cree que las elecciones de octubre fueron transparentes? El líder de la oposición, Issa Thiroma Bakary, denunció irregularidades.

Las elecciones no fueron transparentes. En realidad, fue Issa Thiroma Bakary quien ganó. Se lo llevaron a la fuerza y querían arrestarlo y meterlo en la cárcel. Por eso huyó.

Usted ha mencionado antes la corrupción. Según Transparencia Internacional, Camerún es uno de los países más afectados por esta lacra. ¿Ve voluntad política para acabar con ella?

De momento, no. Y mientras este Gobierno esté en el poder, no lo espero.

Camerún también sufre una grave crisis económica, con un desempleo que alcanza el 40% entre los menores de 35 años.

Sí. Además, los sueldos de los trabajadores cualificados son muy bajos. Un médico o un ingeniero no ganan 500 euros al mes. Así que todos huyen a Canadá. Profesores, ingenieros, médicos... Y otros toman la ruta del desierto para llegar a Europa. Ese es nuestro problema. No estoy de acuerdo con que la gente abandone su país, con la inmigración. ¿Quién va a construir nuestros países africanos? No debemos evadir el problema, debemos afrontarlo.

Más allá de las tensiones políticas y económicas, los cameruneses del norte hace años que sufren la violencia de Boko Haram. ¿Cómo la vive la población?

Es terrible. Es una situación alarmante, pero ya estamos acostumbrados. Boko Haram empezó en 2012 en mi diócesis, mataron a un catequista delante de sus hijos y su esposa. Lo masacraron como a una cabra. Y a partir de 2014, la cosa se complicó. En mi pueblo, por ejemplo, en lo peor del conflicto, cuando daban las 6 de la tarde, la gente huía. Los hombres subían a los árboles y dormían allí como monos.Y las mujeres se alejaban hasta 12 kilómetros.

Monseñor Yaouda, en una capilla del Palacio Episcopal de Barcelona.

Monseñor Yaouda, en una capilla del Palacio Episcopal de Barcelona. / MARC ASENSIO CLUPES

¿Ha hecho algo el Gobierno para combatir esta violencia?

Sí. El Gobierno ha luchado mucho. Pero Boko Haram tiene armas que no tienen nuestros Estados ni el Ejército. ¿Es Occidente quien se las suministra? ¿Son los árabes? Nadie lo sabe. Pero es mucho más difícil combatir en estas condiciones.

En su opinión, ¿cuál es el principal desafío que enfrenta Camerún?

En realidad, casi todo se centra en la política. Mientras este Gobierno siga en el poder, no veremos un futuro mejor. Nuestro presidente necesita ser humilde y ceder el poder a otra persona. Personalmente, no estoy en contra de la edad, pero ya no puede caminar y no puede supervisar los trabajos que se están realizando. Y además, está rodeado de gente mala, grandes corruptores. Necesitamos sangre nueva.

El regreso de Donald Trump al poder hace ya más de un año ha supuesto una sacudida mundial. ¿Cómo está afectando a Camerún?

Ha supuesto el desmantelamiento de todas las organizaciones de ayuda humanitaria que EEUU solía financiar. Ahora no tienen nada. Las personas que trabajaban para estas entidades se han quedado de golpe sin ingresos. La ayuda a los enfermos de sida, a los pobres, ¡zas!, se ha paró. Lo que está haciendo Trump es un crimen. No es diferente de la gente que degüella. Trump es como Boko Haram.

Y con Europa, ¿cuál es la relación?

Cuando hablamos de Europa, para ser sinceros, no nos referimos a todos los europeos. Para nosotros, se trata principalmente de Francia e Inglaterra. Pero nuestro gran verdugo es Francia, hace mucho daño. Se dice que somos independientes desde 1960, pero no tenemos independencia económica. La independencia solo existe en el papel.

Algunos expertos atribuyen estos males, comunes en muchos países africanos, a la colonización y a los procesos de descolonización. ¿Comparte este análisis?

Estoy a favor y en contra. No todo es por la colonización. La colonización la llevaron a cabo los franceses, y durante esos años fueron los gobernadores. Ahora son los cameruneses, los congoleños y los nigerianos quienes gobiernan sus países, pero es Francia la que fija los precios del algodón y cacao que cultivamos. Podemos negarnos, pero ellos corrompen a nuestros jefes de Estado. Los colonizadores operan a través de quienes nos gobiernan. Hay colonización, de acuerdo, pero también están nuestros líderes, nosotros mismos. Y mientras no cambiemos nuestra mentalidad será difícil salir.

El obispo de Yagoua, en un momento de la entrevista con EL PERIÓDICO.

El obispo de Yagoua, en un momento de la entrevista con EL PERIÓDICO. / MARC ASENSIO CLUPES

¿Hay diálogo interreligioso en Camerún?

Sí, especialmente con musulmanes y protestantes. Pero estoy un poco molesto porque siempre somos los católicos los que damos el primer paso. También estamos conectados gracias a la pastoral social de la Iglesia Católica. Cuando cavamos un pozo, todos vienen a beber agua: católicos, protestantes, musulmanes. Y en la escuela y el instituto, nuestros hijos están todos juntos para que sean amigos, hermanos y crezcan juntos para que el mañana sea mejor. Creo que vamos por buen camino.

La diócesis de Yagua y Barcelona mantienen una estrecha colaboración desde 1960. ¿Cómo valora esta relación?

Diría que es perfecta ahora mismo. La relación con el cardenal Joan Josep Omella va mejorando cada vez más. Es un hombre sabio, un gran consejero, y también un misionero de mente abierta que le ha dado un nuevo rostro a la diócesis de Barcelona con su sencillez, su trato cercano con la gente y su humildad.

El pasado domingo asistió a la Sagrada Familia al evento 'Sent la Creu'. ¿Qué mensaje transmitió a los fieles?

Hablamos sobre la cruz, dentro de cada persona hay una cruz. Seamos ricos o pobres, cada uno lleva un poco de sufrimiento dentro. Y no debemos soportar lo solos, sino con Cristo, con amigos, con familia. Nuestras cruces son diferentes. En Europa, la mayoría sufre la soledad, la gente no habla mucho con los demás, está inmersa en TikTok, se tapa los oídos (con auriculares), mastica chicle para evitar hablar con los demás... En África eso no sucede porque estamos apegados a nuestras familias, a la iglesia. No cargamos solos con nuestras preocupaciones. Si lo hiciéramos, ya estaríamos muertos. Tenemos muchos problemas.

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