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"Degeneración trans animal"

Milei se plantea sancionar a los 'therian' si salen disfrazados a la calle en Argentina

Sectores afines al presidente hablan de una degeneración "trans animal" derivada de la ideología de género

Milei en el Museo de Cera de Madrid, de la mano del artista Nicolás Miranda.

Milei en el Museo de Cera de Madrid, de la mano del artista Nicolás Miranda. / EFE

Abel Gilbert

Abel Gilbert

Buenos Aires
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La vertiginosa carrera política de Javier Milei ha estado poblada de dichos desopilantes que, en algunos casos, pasaron a formar parte del sentido común de un sector de la sociedad argentina. Nada de lo mundano le fue ajeno en plena campaña proselitista, cuando se presentaba como “el león” que “rugía” para hacer temblar a la “casta” política. Una vez le preguntaron sobre cuestiones de género y ridiculizó a su interlocutora. "Quieres autopercibirte un puma, hazlo, no tengo ningún problema, pero no me le impongas por el Estado, no le robes dinero a la gente para imponer las ideas de otro". Sus palabras adquieren tres años más tarde una inesperada actualidad. La ultraderecha ha lanzado una campaña contra aquellos que, máscara mediante, a veces de zorro, otras de perritos, aseguran tener una conexión emocional y simbólica con animales y no intentan esconderlo en el espacio público. Si, para los peronistas, Juan Domingo Perón fue el “primer trabajador” al promover leyes promotoras de la justicia social, Milei, quien intenta abolirlas, es, en cambio, “el primer therian” desde aquel 2023. Al llegar al poder comenzó a su vez a ser representado gracias a la inteligencia artificial como un rey león: cuerpo presidencial, cabeza felina y bastón de mando. Aquella condición de profeta zoomorfo va a contramano de la campaña de la ultraderecha contra los incipientes therian que salen a las calles. Los medios de comunicación hablan de supuestos intentos del Gobierno de imponer una sanción económica contra aquellas personas que se disfracen en la calle fuera de la temporada carnavalesca. Hablan de posibles multas de unos 500 euros.

"Trans animales"

Las autoridades no han confirmado por el momento los rumores. Mientras tanto, la batalla cultural que Milei ha lanzado desde el Ejecutivo y en cada tribuna internacional contra la cultura wok acaba de encontrar una novedosa acepción. El diputado por Buenos Aires, Agustín Romo exigió, sobre la base de habladurías fantasiosas que se prohiban eventuales “escuelas therian” porque “ningún país serio puede tolerar que se promueva este tipo de trastornos mentales”. 

La Derecha Diario, co-dirigida por Javier Negre, no pierde oportunidad de aludir al tema o recurrir a sus implicancias como agravio. Agustín Laje, el principal intelectual mileista, al punto de haber sido señalado como un posible heredero, fue concluyente: los therian no solo son “trans animales” sino el resultado de una agenda progresista que ha germinado “masas sin identidad, absolutamente desorientadas y fácilmente manipulables”. Todo es culpa, según Laje, de “la escalada que se generó con la ideología de género” que empezó como “una movida de autopercepción individual y terminó siendo política pública en todos los estados de occidente".

Los therian se niegan a convertirse en chivos expiatorios. Ese es el único animal con el cual decidieron no empatizar en las redes slciales. A la vez han decidido organizarse frente a lo que consideran un intento de censura y llamaron a documentar con los teléfonos sus incursiones citadinas ante la eventualidad de un incidente.

Apodos animalescos

Milei guarda silencio y sus antagonistas recuerdan el repertorio de palabras y gestos relacionados con las analogías entre el hombre y el animal. Si hasta cuando Robert Francis Prevost fue ungido papa como León XIV el anarco capitalista saludó la novedad haciendo uso de sus propias representaciones y publicó en Instagram la imágen de un pontífice mitad humano y mitad felino.

La therianfobia oficial es también mediática, objeto de discusión en las tertulias televisivas y las redes. Desfilan sociólogos y madres indignadas debido a las sorpresivas conversiones de sus hijos. Detrás de sus máscaras unos adolescentes reivindican las nuevas afinidades. El tono sube en las discusiones delante de las cámaras. Suele pasarse por alto una recurrencia de la política argentina. Milei nio solo suele ser es el “león”, llama a sus perros “hijos de cuatro patas”, una paternidad completamente normalizada, y califica de "burros" a los economistas impugnadores. Mauricio Macri, el anterior presidente de derechas, ha sido en tanto apodado “gato” por sus adversarios. Los antiperonistas apelaron en sus horas de mayor aversión al mote insultante de “yegua” para nombrar a Cristina Fernández de Kirchner. A su esposo lo llamaban “el pingüino” debido a la procedencia patagónica. La senadora Patricia Bullrich, adalid de la “mano dura”, es conocida como “Pato”, y tan extendido es el sobrenombre que cuando en 2023 ella decidió respaldar las aspiraciones de Milei después de haber sido derrotada en el primer turno presidencial, el ex tertuliano publicó un meme en el cual un león y una patita se abrazaban.

Un influencer tomó nota de esta predilección por esos apelativos en el ambiente político e, inteligencia aertificial mediante, los convirtió en involuntarios therians a los que consulta sobre su condición. Un signo inequívoco de una política que se animaliza.

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