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Tensión en el país persa

Los estudiantes universitarios de Irán mantienen el pulso mientras el Gobierno se prepara para una nueva reunión con EEUU

La República Islámica y Washington celebrarán la tercera ronda de negociaciones este jueves en Ginebra, mientras se mantiene el riesgo de un ataque estadounidense

Una mujer camina frente a un mural con dibujos de soldados revolucionarios, este miércoles en Teherán.

Una mujer camina frente a un mural con dibujos de soldados revolucionarios, este miércoles en Teherán. / ABEDIN TAHERKENAREH / EFE

Adrià Rocha Cutiller

Adrià Rocha Cutiller

Estambul
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Por quinto día consecutivo, estudiantes de varias universidades de Irán han organizado protestas en sus campus en contra de la República Islámica y su líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, en el primer —aún muy incipiente— movimiento de protesta en el país persa tras la enorme ola de manifestaciones y violencia ocurrida a finales de diciembre de 2025 y principios de enero de 2026.

Esa ola de protestas, que tuvo eco en todo el país, terminó con las matanzas de cerca 10.000 manifestantes por parte de las autoridades iraníes, sobre todo el 7 y 8 de enero. La dura represión de aquellos días no ha detenido, sin embargo, a jóvenes universitarios que en los últimos días, según varios vídeos verificados, profieren cánticos como "Luchamos, morimos y recuperamos Irán", "¡Liberad a los presos políticos!" y "Jameneí, serpiente, te enterraremos vivo".

La policía ha multiplicado sus operaciones y presión contra los centros estudiantiles para sofocar este movimiento, que llega en uno de los momentos más débiles de los casi 50 años de historia de la República Islámica.

"Debemos identificar rápidamente los elementos disruptivos y tomar medidas decididas y legales en su contra. Cada vez que estamos en el camino de las negociaciones, ciertos grupos, con la guía del enemigo, intenta inflamar nuestra atmósfera interna", declaró este martes el fiscal general de Irán, Mohammad Mohebi Azad.

Teherán, como de costumbre, culpa a sus dos enemigos acérrimos —Estados Unidos e Israel— de organizar esta última pequeña ola de protestas estudiantil. El Goberno iraní ya hizo lo mismo con las protestas de enero, y también con las de años anteriores.

Agenda nuclear

La realidad, sin embargo, es ahora muy distinta: Teherán está en plenas negociaciones nucleares con Washington, que vivirán su tercera ronda este mismo jueves en Ginebra, Suiza.

Las posiciones de los dos países, no obstante, siguen muy alejadas, con Irán asegurando que no está dispuesta a renunciar a enriquecer su propio uranio, mientras que EEUU reclama eso y límites en el programa de misiles balísticos y en la ayuda a las milicias regionales de la República Islámica.

Antes de junio de 2015 —antes de la guerra de 12 días entre Irán e Israel— el país persa llegó a enriquecer varios kilogramos de uranio a más del 60%, nivel muy cercano al necesario para desarrollar la bomba atómica. Desde junio hasta ahora, el enriquecimiento de uranio ha parado, pero Teherán se niega a entregar su material enriquecido y a renunciar a seguir con este proceso.

La posibilidad de un conflicto, por tanto, perdura. EEUU mandó la semana pasada un segundo portaviones a las costas iraníes, y el presidente estadounidense, Donald Trump, dio un plazo de 10 días al régimen persa para firmar un pacto definitivo. Este plazo termina durante la primera semana de marzo. "[Si no se llega a un acuerdo] pasarán cosas malas", vaticinó el multimillonario estadoundiense.

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