Intervención ante las Cámaras
Trump amenaza a Irán y se enfrenta agresivo a los demócratas en un discurso triunfalista sobre el estado de la Unión
El presidente, en la intervención más larga de la historia, convierte en ataque su situación debilitada

Discurso sobre el estado de la Unión: Trump presume en materia de inmigración, desafía al Congreso y alardea de poderío militar / KENNY HOLSTON / Associated Press / VÍDEO: EFE

Donald Trump acostumbra a aplicar la máxima de que la mejor defensa es un ataque. También, suele explotar toda la teatralidad que puede y su amplia experiencia televisiva cuando los focos están sobre él. Todo eso ha desplegado este martes en su discurso sobre el estado de la Unión ante el Congreso y el país, una intervención que ha pronunciado conforme las tensiones de un posible ataque a Irán están en un punto extremo y que ha hecho histórica siquiera solo por la duración; una hora y 47 minutos, por encima de la marca de 99 minutos que él mismo marcó el año pasado.
A diferencia de hace 12 meses, cuando se mostró pletórico tras su victoria, el republicano llegaba esta vez en una posición delicada. Las encuestas muestran la caída en picado de sus índices de aprobación, hay frustración ciudadana con la situación de la economía como se siente en el bolsillo y rechazo a algunas de sus políticas más agresivas en su cruzada contra los inmigrantes. Ese malestar preocupa a los republicanos en un año de elecciones legislativas. Pero Trump se ha presentado en el discurso como si nada de eso fuera con él.
De hecho, el suyo ha sido un discurso marcado primero por la confianza en sí mismo y el optimismo sobre su agenda. Entre sus primeras palabras ha estado la proclamación de que “la nación ha vuelto más grande, mejor, más rica y más fuerte”. Eufórico y con el patriotismo exaltado en el año de celebración del 250 aniversario de la independencia, ha hecho también una serie de propuestas económicas populistas.
Incluso ha pasado de puntillas por el mayor golpe a su agenda sufrido hasta ahora: la decisión que el viernes tomó el Tribunal Supremo de tumbar la mayoría de sus aranceles. Aunque ha insistido en defender su estrategia comercial de gravámenes, ha dicho que no necesita a las Cámaras. Y es difícil saber si los tibios aplausos republicanos son por el poder que resta al Congreso o por el escaso entusiasmo ante unos aranceles que, en el 90% de los casos, acaban pagando empresas y ciudadanos estadounidenses.
Conforme ha ido avanzando la intervención en el discurso de Trump han ido entrando otros elementos habituales en su oratoria, como el desafío y la agresividad. Entre exageraciones y mentiras han llegado los ataques sin tregua a los inmigrantes y declaraciones xenófobas. Y ha estado buscando y alentando el enfrentamiento con los demócratas, con insultos y provocaciones. Lo ha encontrado y la segunda parte del discurso ha sido una guerra abierta ante las cámaras.
Irán
En la parte del discurso centrada en la política exterior, y con el mundo pendiente de la posibilidad de que lance un ataque militar contra Irán, Trump no ha aclarado si, como se teme, ese enfrentamiento de consecuencias impredecibles puede estar tan cerca como permite augurar el gran despliegue militar en la región. A las puertas de otra ronda de negociaciones el jueves en Ginebra, Trump ha repetido que su “preferencia es solucionarlo a través de la diplomacia”. Pero también, y aunque los iraníes defiendan que quieren un programa nuclear civil, ha dicho que no ha oido las “palabras secretas” o mágicas de Irán: la promesa de que nunca tendrán armas nucleares. “Nunca permitiré que el principal promotor del terrorismo tenga una bomba nuclear”, ha dicho amenazante.
“Ya han desarrollado misiles que pueden amenazar Europa y nuestras bases en el extranjero, y están trabajando para construir misiles que pronto alcanzarán EEUU”, ha declarado también Trump, que horas antes del discurso había enviado al secretario de Estado, Marco Rubio, a mantener una reunión a puerta cerrada sobre Irán con un grupo bipartidista de líderes del Congreso. “Tras la operación “Martillo de medianoche” (la intervención el verano pasado contra tres instalaciones nucleares iraníes) se les advirtió que no intentaran reconstruir su programa de armas nucleares pero siguen reiniciándolo otra vez, quieren empezarlo y están otra vez persiguiendo sus siniestras ambiciones”, ha asegurado.
Venezuela
Frente a las dudas y miedos que rodean a la situación con Irán se puede contrastar todo lo que en el discurso de Trump ha tenido que ver con Venezuela. Primero ha hablado del país como “nuevo amigo y aliado”, destacando los 80 millones de barriles de petróleo que se han recibido. Luego ha elogiado triunfalista la operación militar con la que sacó del poder y del país a Nicolás Maduro. Ha entregado una de las varias condecoraciones militares repartidas a lo largo del discurso al piloto herido de un helicóptero en la misión en Caracas. Y ha dado la sorpresa reuniendo a Enrique Márquez, un opositor venezolano recientemente liberado, con su sobrina.
Para la guerra de Ucrania que Rusia lanzó hacía exactamente cuatro años este martes, y que Trump prometió resolver en 24 horas, el mandatario ha tenido 20 segundos.
Un momento delicado
Pese a que como era de esperar se han visto aplausos y repetidas muestras de apoyo de los republicanos a Trump, hay nerviosismo y señales de las primeras brechas palpables con el presidente en las filas conservadoras.
Esas fracturas se deben especialmente al impacto negativo que se teme que el mandatario puede tener en los resultados del partido en las legislativas de noviembre, cuando se renueva la Cámara Baja, un tercio del Senado y hay también elecciones estatales, incluyendo de 36 gobernadores. Los demócratas van, según encuestas genéricas, con cinco puntos de ventaja sobre los republicanos para esos comicios. Y Trump, que tiene caídas pronunciadas de aprobación entre independientes, lastra a los suyos.
Los republicanos han comprobado que entre muchos de sus constituyentes crece el rechazo o el desencanto con políticas del presidente que no responden a las promesas que hizo en campaña. En una encuesta reciente de ‘The Washington Post’, ABC News e Ipsos, donde solo obtenía el 39% de aprobación, el 58% de los encuestados le suspenden en inmigración y el 57% en economía.
Nadie lo diría a juzgar por el discurso de este martes, en el que Trump ha apostado de nuevo por una criminalización xenófoba de los inmigrantes y ha aprovechado para atacar a los demócratas. Y lo mismo ha hecho con la economía y con el tema de la “asequibilidad”, el concepto que se ha hecho central en el discurso político y social y que ha latido tras victorias progresistas como la del alcalde Zohran Mamdani. Sin llegar como otras veces a decir que ese concepto es “un timo” creado por los demócratas, sí les ha acusado. "Ustedes causaron el problema y crearon el incremento de precios que los ciudadanos han tenido que soportar", les ha espetado.
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