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Relevo en el poder

Países Bajos abre una etapa inédita con el antitrumpista Jetten al frente de un gobierno de minoría

El primer ministro lidera un tripartito de signo progresista, liberal y centrista con apenas 66 escaños del total de 150 del Parlamento

El primer ministro saliente, Dick Schoof, y su sucesor, Rob Jettend, durante una ceremonia de entrega de poderes en el Treveszaal de La Haya, Países Bajos, el 23 de febrero de 2026.

El primer ministro saliente, Dick Schoof, y su sucesor, Rob Jettend, durante una ceremonia de entrega de poderes en el Treveszaal de La Haya, Países Bajos, el 23 de febrero de 2026. / REMKO DE WAAL / EFE

Gemma Casadevall

Gemma Casadevall

Berlín
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Países Bajos ha dejado atrás una etapa de dominio ultraderechista para dar paso al Gobierno en minoría liderado por Rob Jetten, representante del progresismo liberal, de 38 años, y el primer ministro más joven de la historia neerlandesa. En las elecciones generales del pasado noviembre logró para su partido, el D66, la posición de fuerza más votada, tras ganarse el voto joven y urbano como abanderado del antitrumpismo e identificado en lo personal con el colectivo LGTBIQ+ (forma pareja con el jugador de hockey argentino Nicolás Keenan).

La victoria del D66 dejó descolocada a la ultraderecha de Geert Wilders, admirador de Donald Trump. Jetten ha tardado tres meses en formar un tripartito entre su D66, la derecha liberal del VVD --el partido del ahora secretario general de la OTAN, Mark Rutte-- y los democristianos de CDA. Tendrá apenas 66 de los 150 escaños del Parlamento de La Haya, en un país que ha conocido todo tipo de coaliciones de gobierno, pero que no ha tenido un ejecutivo en minoría en más de 80 años.

A Jetten se le consideró un político 'robotizado', porque mostraba cierto anquilosamiento en intervenciones públicas. Pero en la campaña que llevó a su D66 a la posición de primera fuerza se desprendió de su rigidez para presentarse como un líder dinámico, atento a las preocupaciones de los neerlandeses y sobre todo al máximo quebradero de cabeza del ciudadano de a pie, como es la crisis de la vivienda.

Ya en la negociación de su alianza de gobierno ha tenido que aparcar algunos de sus proyectos estrella en aras de la austeridad. Impulsará asimismo una línea en política migratoria muy restrictiva, similar a la de Dinamarca bajo el mando de la socialdemócrata Mette Frederiksen.

El primer ministro Rob Jetten asiste a la primera reunión del gabinete con el nuevo gabinete en el Treveszaal del Ministerio de Asuntos Generales en La Haya, Países Bajos, el 23 de febrero de 2026.

El primer ministro Rob Jetten asiste a la primera reunión del gabinete con el nuevo gabinete en el Treveszaal del Ministerio de Asuntos Generales en La Haya, Países Bajos, el 23 de febrero de 2026. / REMKO DE WAAL / EFE

Aumento del gasto en Defensa

La gran diferencia respecto al partido de Wilders está en su línea proeuropea y a favor del apoyo a Ucrania. Su Gobierno se propone elevar el gasto en Defensa hasta el 3,5% del PIB. Está así en línea con el VVD de Rutte, el partido que ahora lidera Dilan Yesilgoz, la nueva ministra de Defensa.

Su gestión al frente del tripartito en minoría nace bajo de signo de importantes renuncias en el reparto de carteras. Ministerios clave, como Defensa y Finanzas, serán para el VVD, mientras que Exteriores y Política Migratoria han quedado bajo el dominio del CDA.

No tiene que temer a un PVV tan fuerte: varios diputados de Wilders se retiraron del recién constituido nuevo grupo parlamentario, hartos de las extravagancias de su único líder. Pero que el PVV esté debilitado no significa que se haya diluido ese espectro electoral, ya que han aparecido otras dos fuerzas pujantes de ese ámbito, JA21 y FVD.

En contra de Trump y de Netanyahu

Jetten se ha erigido en líder de un liberalismo progresista e inclusivo, en unos momentos en que los derechos de colectivos como el LGTBIQ+ tal vez no estén en peligro en Países Bajos, pero sí en otras partes del mundo occidental. En su campaña lanzó ataques frontales contra Trump, al que calificó de peligro a escala internacional, mientras que a Binyamín Netanyahu le ha llamado "criminal de guerra" por las matanzas de civiles en Gaza.

Ahora deberá rebajar el tono respecto al aliado transatlántico para no entrar en confrontación con sus socios del partido de Rutte, servidor dócil en la OTAN del presidente de EEUU.

Si algo parece compartir con el actual secretario general de la Alianza, quien fue su jefe de Gobierno en sus dos años como ministro del Clima y Energía (2022-2024), es su capacidad para moverse con partidos muy distintos. Necesitará asimismo mucha cintura para buscar acuerdos y aliados parlamentarios para sacar adelante sus proyectos de gobierno.

Jetten tomó el relevo al primer ministro en funciones, el tecnócrata Dick Schoof, entre abrazos y risas. A Schoof se le veía aliviado, tras haber sostenido a un ejecutivo en funciones que quedó desencajado el pasado agosto por el abandono de los ministros del PVV. El hundimiento de esa coalición cerró una tumultuosa fase para Países Bajos, con un Gobierno dominado por Wilders, quien pese a no tener ningún puesto en el gabinete exacerbó los ánimos con exigencias impracticables.

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