Oriente Medio
El rechazo del Papa a la Junta de Paz para Gaza deja al descubierto el temor del Vaticano a la creación de una ONU paralela
El problema para la administración de Donald Trump y sus aliados es que la negativa del Vaticano puede dar alas a los países contrarios y crear un cortocircuito con los más indecisos.

Archivo - Soldados de Israel en la frontera entre Israel y la Franja de Gaza (archivo) / Ilia Yefimovich/dpa - Archivo

Como también ocurría con el hoy fallecido Francisco, el Vaticano de León XIV lleva tiempo lanzando advertencias a Estados Unidos. El último episodio, sin embargo, ha sorprendido por la virulencia de la reacción estadounidense, dejando al descubierto incluso algo más que un simple roce diplomático. La decisión de la Santa Sede de declinar la invitación de Donald Trump a formar parte de la Junta de Paz —el organismo creado para supervisar el fin de la guerra en Gaza como alternativa a la ONU— es "profundamente desafortunada", ha criticado la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. "La paz no es partidista, ni política ni controvertida", ha continuado.
Leavitt ha reaccionado así después de las palabras del número dos del Vaticano, el secretario de Estado, Pietro Parolin, quien en declaraciones a medios italianos esta semana ha explicado que múltiples razones han motivado la negativa de la Santa Sede. En particular, dijo Parolin, "hay algunos puntos que suscitan perplejidad. Hay cuestiones críticas que necesitan ser explicadas". Pero sobre todo "una preocupación es que, a nivel internacional, [es] la ONU la que principalmente gestiona estas situaciones de crisis. Este es un punto que hemos enfatizado", añadió, en referencia a la conocida postura vaticana de que debilitar a la ONU o crear organismos que no incluyan a una de las partes (en este caso, los palestinos) no conduce a una paz duradera.
Con ello, Parolin también dio otra clave de la decisión del Vaticano. Al responder a una pregunta sobre la decisión de Italia de participar en la Junta de Paz de Trump como observador, afirmó que la Santa Sede "ha tomado nota" de esta postura y de la de los otros países que han decidido participar. Pero, aun así, el Vaticano ha decidido rechazar la invitación de Trump porque su papel es "por naturaleza" otro, según aseveró. Una referencia implícita, esta, a la mayor libertad diplomática de la que goza el pequeño Estado al no formar parte de alianzas militares como la OTAN ni ser miembro de pleno derecho de diversos otros organismos internacionales.
La paz de un club
El asunto es que la negativa del Vaticano —incluso más que la de otros países— acarrea consecuencias, según expertos y observadores. En particular, como subrayaba Ettore Segui, exdiplomático italiano de larga trayectoria, "la ausencia de la Santa Sede debilita la legitimidad moral de la Junta de Paz, introduce una dimensión ética en la confrontación y amplifica la fractura europea [entre países a favor y en contra], recuperando la centralidad de la ONU".
El problema es que, aunque "formalmente vinculada a la ONU, en la práctica [la Junta] está diseñada para moverse más allá de su perímetro", continuaba Segui. "La cuestión no es si la Junta reconstruirá Gaza, sino si el orden internacional resistirá si la paz se organiza como un club y la legitimidad se convierte en una variable del interés del momento", añadía el diplomático, al sugerir que la decisión también puede dar alas a los países contrarios y poner en evidencia a quienes respaldan la iniciativa, como —en parte— el Gobierno de Giorgia Meloni.
Mensaje al sheriff
Desde Italia, donde sin duda no faltan los observadores capaces de descifrar el a menudo críptico lenguaje de la Iglesia católica, otros han manifestado opiniones similares. "La irritación de la Casa Blanca por el no del papa León a la Junta muestra la distancia política y simbólica que hoy existe entre Washington y el Vaticano", ha señalado, por ejemplo, Alberto Bobbio, periodista veterano en asuntos de política internacional y jefe de redacción de la revista Famiglia Cristiana, uno de los medios católicos más importantes de Italia.
"El decidido 'no' [de Parolin] a la Junta se transforma en una advertencia al sheriff del mundo y a sus fieles escuderos para que no desmantelen las Naciones Unidas con un organismo que garantizará el desorden mundial, cambiando los paradigmas de las relaciones internacionales", ha añadido Bobbio. "¿La Junta? Un organismo subversivo", explicaba asimismo el profesor Marco Mascia de la Universidad de Padua, en las páginas de otro medio católico, Avvenire. "Es un golpe de Estado internacional con el que se pasa definitivamente de la fuerza del derecho al derecho de la fuerza; se vuelve a una lógica imperial", añadía.
Temores que podrían tener fundamento. De hecho, este pasado jueves, en la primera reunión de la Junta —amparada en la resolución 2803 del Consejo de Seguridad—, la ONU informó sobre la situación humanitaria, pero no estuvo oficialmente presente en la mesa.
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