Perfil
André Ventura, el ultra "antisistema" que sueña con ser primer ministro (no presidente) de Portugal
Su discurso llamando a "limpiar" y "poner orden" en Portugal no ha conseguido convencer en las elecciones presidenciales, pese haber calado en la sociedad, capitalizando el malestar creciente con la clase dirigente

El líder de Chega, André Ventura, el pasado 27 de enero a su llegada a un debate televisivo. / ANTONIO PEDRO SANTOS / EFE

André Ventura (Lisboa, 1983) sueña con ser primer ministro de Portugal. Es su máxima aspiración desde que en 2019 fundó el partido de extrema derecha Chega. Aquel año logró entrar en la Asamblea de la República con un solo escaño. Su crecimiento ha sido meteórico y tras los comicios del pasado 18 de mayo se convirtió en jefe de la oposición al cosechar 60 diputados y colocar a su partido como segunda fuerza en el Parlamento. Este domingo, sin embargo, no ha logrado convencer al electorado en las elecciones presidenciales, tras superar la primera vuelta junto al socialista António José Seguro. ¿Por qué ha apostado por un puesto de representación con nulo margen de maniobra ejecutiva (aunque él apuntó a un papel intervencionista y a impulsar la agenda de su partido desde la presidencia)? Pues porque Ventura es Chega y Chega es Ventura, un líder ultrapersonalista que concentra todo el poder en un partido sin órganos internos y escasas cabezas visibles más allá de la suya propia. Además, tiene poco que perder y, a su juicio, mucho que ganar incluso con la derrota, pues su principal objetivo era pasar a la segunda vuelta para consolidar "un movimiento político nunca visto" en Portugal, según sus propias palabras.
En su adolescencia, Ventura tenía otros planes. Con 14 años se convirtió al catolicismo y anhelaba ser sacerdote. Llegó a entrar en el seminario, pero al final lo terrenal pesó más. Se licenció en Derecho en la Universidad Nueva de Lisboa y trabajó como profesor universitario, consultor, inspector en la Autoridad Tributaria y comentarista deportivo en televisión, empleo este último con el que adquirió gran notoriedad pública llegando a abandonar plenos en el Parlamento para acudir al plató. También es autor de varios libros, barajó durante un tiempo presentarse a la presidencia del Benfica y está casado desde 2016 con Dina Marques Nunes, una fisioterapeuta pediátrica.
En 2017, dos años antes del nacimiento de Chega, Ventura inició su trayectoria política como cabeza de cartel del conservador Partido Social Demócrata en Loures, un municipio de la periferia de Lisboa. No alcanzó la alcaldía pero fue elegido concejal con un discurso xenófobo y provocador contra la comunidad gitana que hoy en día es la base de su mensaje, junto con los ataques a la inmigración.
Se presenta como un "antisistema" que busca "derrotar el sistema" desde dentro, en la línea de otros líderes de la derecha radical como Marine Le Pen y Santiago Abascal o el presidente de EEUU, Donald Trump, aunque los analistas le reprochan falta de ideología frente a partidos con mayor estructura como Vox o Agrupación Nacional. Pero su discurso llamando a "limpiar" y "poner orden" en Portugal ha conseguido calar en la sociedad, capitalizando el malestar creciente con la clase dirigente. Para muestra, un botón: durante esta campaña, Ventura ha aprovechado los graves destrozos provocados por el temporal Kristin, que ha dejado ocho muertos y miles de afectados en el país, para cargar contra el Gobierno. "A veces esto parece una república bananera", ha clamado.
¿Tendencia a la baja?
Pero el ascenso exponencial en las urnas parece haber tocado techo o sufrir un cierto desgaste. En la primera vuelta de las presidenciales, Chega perdió 100.000 votos respecto del resultado logrado en las legislativas del pasado mes de mayo. Este domingo, Ventura ha obtenido el 33 % de los votos, un resultado muy alejado de la victoria que ha obtenido el candidato socialista, António José Seguro.
Esto puede explicarse por las revelaciones sobre el partido ultra que recoge el libro 'Por dentro de Chega', publicado el año pasado por el periodista Miguel Carvalho y elaborado en su mayor parte con testimonios de miembros o exmiembros de la formación. Según explica Carvalho, Ventura ha llevado a cabo prácticas ilegales como grabaciones que luego eran utilizadas para suprimir la disidencia interna. El libro también denuncia las conexiones de Chega con grupos neonazis como 1143. Ventura ha alabado de manera indirecta la dictadura de António de Oliveira Salazar. "Lo que estamos viendo ahora es solo la punta del iceberg", avisó el periodista en declaraciones a la agencia Efe.
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