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Arabia Saudí abandona sus megaproyectos futuristas

Después del fracaso de The Line, la megaciudad lineal e inteligente que pretendía cruzar el desierto con apenas unos centenares de metros de ancho, afloran nuevas decepciones para Mohammed bin Salmán: ni el rascacielos cúblico Mukaab ni el resort de esquí Trojena se harán

Recreacion virtual de las pistas de esquí de Trojena.

Recreacion virtual de las pistas de esquí de Trojena. / EP

Andrea López-Tomàs

Andrea López-Tomàs

Beirut
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Los proyectos del príncipe heredero de Arabia Saudí, el joven Mohammed bin Salmán, desafían las leyes de la física. Son ideas descomunales que van mucho más allá de lo que existe, y hasta de lo que puede existir. Al fantasear con rivalizar con la realidad, los bocetos se descubren irrealizables, el cálculo se vuelve inasumible y los proyectos colapsan. Después del fracaso de The Line, la megaciudad lineal e inteligente que pretendía cruzar el desierto con apenas unos centenares de metros de ancho, afloran nuevas decepciones para el mandatario también conocido como MBS. Ni el rascacielos Mukaab ni la villa de esquí Trojena podrán materializarse en tierra saudí.

Al imaginarlos, es más fácil pronosticar su colapso que su realización. Trojena tenía que ser una estación de deportes de invierno. En un país con unos 26 grados de media anuales, el uso de nieve artificial era obligatorio, aunque no era lo más excepcional. Aquello extraordinario es que las pistas de esquí tenían que caer desde los tejados de los hoteles de lujo, situados entre montañas con vistas a un lago suspendido sobre un acantilado y un rascacielos de cristal del tamaño de la Torre Eiffel parisina. Designada para albergar los Juegos Asiáticos de Invierno de 2029, Trojena era parte de la megaciudad planificada de Neom, el megaproyecto urbano en la provincia de Tabuk al noroeste de Arabia Saudí, pero ahora ya no es.

El mayor rascacielos del mundo

El 'Financial Times' informó la semana pasada que las ambiciones para Trojena serían "reducidas" en plena iniciativa para reducir el tamaño de Neom en su totalidad. También el Consejo Olímpico de Asia y el Comité Olímpico y Paralímpico saudí anunciaron de forma conjunta que los Juegos se pospondrían durante un período de tiempo sin especificar. En el comunicado, no ofrecieron la razón oficial para el retraso, aunque la ausencia de resultados visibles sobre el terreno da una pista de ello, ya que Trojena tiene que estar terminada a finales de 2026 y las imágenes de satélite apenas muestran avances visibles. A su vez, tampoco aclararon si el evento se seguirá celebrando en la estación de esquí saudí pero en una fecha posterior, o si se buscará un anfitrión alternativo para el evento de 2029. 

Otro de los proyectos que ha colapsado ha sido el Mukaab. Presentado hace tres años como un rascacielos único en el planeta, buscaba erigir un cubo de 400 metros de alto por otros 400 de ancho en el corazón de Riad, donde albergar una veintena de Empire States. Se pensó como culminación del plan Nueva Murabba, el que iba a ser el proyecto de centro urbano moderno más grande del mundo con más de 100.000 unidades residenciales. Otra de las grandes ilusiones de MBS que ha sido reducida ante la falta de viabilidad de este plan de desarrollo inmobiliario. El Fondo de Inversión Pública (FIP) de Arabia Saudí, a cargo de la financiación de estos proyectos, ha optado por suspender la construcción del Mukaab, según informaciones de Reuters, y revisar su coste, financiación y rentabilidad. Además, la finalización de la Nueva Murabba, que costará unos 50.000 millones de dólares, se ha retrasado hasta 2040.

Visión 2030

Por toda Arabia Saudí, hay edificios faraónicos a medio construir. En la mayoría de ellos, apenas están colocados los cimientos, y solo eso ya ha costado decenas de millones de dólares. Algunos de los proyectos que han llegado a ser realizados lo han hecho tarde y con pérdidas económicas. Sindalah es un destino insular de lujo situado en la provincia de Tabuk que fue inaugurado en 2024, tres años después de su fecha de apertura prevista. Costó casi 4.000 millones de dólares, el triple de su presupuesto inicial. MBS quedó decepcionado con el resultado y despidió al director ejecutivo de Neom. De momento, sigue sin abrir al público general. Los hoteles de ultralujo Red Sea Global sí que están abiertos parcialmente, pero sólo han cubierto un 40% de la tasa de ocupación.

La voluntad de estos proyectos persigue la lógica de la Visión 2030, impulsada por Bin Salmán. Este marco estratégico busca reducir la dependencia de Riad del petróleo, diversificar su economía y desarrollar sectores como la salud, la educación, la infraestructura, el entretenimiento y el turismo. "En menos de una década, ya que en 2016 se lanzó la Visión 2030, lo que el reino ha logrado es diversificar su economía, dejando de depender de los hidrocarburos", afirma Khalim Azim, director del Laboratorio de Futuros de la región de Oriente Próximo y Norte de África en el Centro Rafik Hariri para Oriente Medio del Atlantic Council. "En un período relativamente corto, han dedicado mucho esfuerzo y atención a impulsar nuevas industrias y nuevas economías, y lo realmente impresionante es que muchas de ellas tienen una apariencia futurista", dice a este diario.

Déficit presupuestario

Originariamente, la Visión 2030 y todos sus proyectos, incluidos Neom, se iban a financiar con el precio del petróleo, pero este cayó de forma drástica en 2025. Además, se prevé que siga bajando en los próximos dos años. Esto ha puesto al FIP bajo presión para generar mejores rendimientos. Por ello, se están priorizando esos proyectos con mayor relevancia, como la infraestructura para la Expo Mundial 2030 y la Copa Mundial de Fútbol de 2034, la extensa zona cultural de uso mixto Diriyah de 60.000 millones de dólares y el megaproyecto turístico Qiddiya, según dijeron cinco personas familiarizadas con el asunto a Reuters. 

"Los proyectos a gran escala que ha lanzado el reino requerirán capital e inversión, y si no cuentan con el colchón fiscal para asignar capital interno a estos proyectos, tendrán que asumir más deuda externa", reconoce Azim. Sumado a la caída de los precios del petróleo, el aumento del gasto público ha hecho que el déficit fiscal saudí se amplíe constantemente. Para compensarlo, Riad ha empezado por reducir la inversión en algunos de sus megaproyectos, y así seguir manteniéndose como el 19º país más rico del mundo de acuerdo al PIB por cápita.

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