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Conflicto en Oriente Próximo

Irán y EEUU celebran conversaciones "con desconfianza pero positivas" y se citan de nuevo en los próximos días

Delegaciones de Teherán y Washington se han reunido este viernes en la primera ronda de negociaciones en Omán para evitar una guerra regional, mientras la flota estadounidense sigue desplegada en Oriente Próximo

El enviado especial de EEUU, Steve Witkoff, saluda al ministro de Exteriores de Imán, Sayyid Badr Albusaidi, en presencia de Jared Kushner, antes de iniciar las negociaciones de este viernes con Irán.

El enviado especial de EEUU, Steve Witkoff, saluda al ministro de Exteriores de Imán, Sayyid Badr Albusaidi, en presencia de Jared Kushner, antes de iniciar las negociaciones de este viernes con Irán. / MINISTERIO DE EXTERIORES DE OMÁN / AP

Adrià Rocha Cutiller

Adrià Rocha Cutiller

Estambul
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"Existe una desconfianza mutua, y necesitamos mayor confianza para avanzar... pero lo que sí puedo decir es que las conversaciones han sido positivas". Así ha catalogado este viernes el ministro de Exteriores iraní, Abbás Araghchi, la primera ronda de negociaciones celebrada en Omán con Estados Unidos.

Estas conversacoines son vistas como claves y una última bala para evitar una intervención y ataque estadounidense contra Irán, "lo que desembocaría en una guerra en toda la región", según ha amenazado en los últimos días la República Islámica

"Si podemos seguir en este camino positivo, creo que podemos conseguir un marco que sea positivo en lo que respecta a las charlas nucleares. La fecha de la próxima reunión será decidida después de consultar con nuestras capitales", ha continuado Araghchi, que no ha dado más detalles sobre las cuestiones discutidas. 

Este era, de hecho, uno de los múltiples puntos espinosos y de diferencia entre Washington y Teherán. Hasta la fecha, Irán ha insistido en que tan solo está dispuesta a negociar sobre su programa nuclear, mientras que EEUU ha asegurado en reiteradas ocasiones que busca llegar a un acuerdo con el régimen iraní, además de sobre la cuestión nuclear, sobre el programa de misiles balísticos de la República Islámica, el apoyo de Teherán a sus milicias afines regionales y sobre el trato que el régimen da a su propia población

En enero, Irán vivió su ola de protestas más violenta de las últimas décadas. En pocos días, según datos de oenegés en el exilio, policías y paramilitares afines al Gobierno masacraron con fuego real a cerca de 10.000 manifestantes.

"Hemos vivido reuniones muy serias entre Irán y EEUU en Mascate, [la capital de Omán]. Creemos que ha sido útil clarificar tanto el pensamiento de los iraníes como el de los estadounidenses para marcar las áreas en las que se puede progresar. Nuestro objetivo es volver a juntarnos pronto", ha declarado el ministro de Exteriores omaní, Badr bin Hamad Al Busaidi, quien ha ejercido de maestro de ceremonias de la reunión, encabezada, por parte de los estadounidenses, por el jefe negociador de la Casa Blanca, Steven Witkoff.

Hablar sin verse las caras

Al Busaidi ha hecho de interlocutor entre un Araghchi y Witkoff que no se han visto las caras, a pesar de estar en el mismo edificio durante las reuniones. Las dos delegaciones, estadounidense e iraní, han estado reuniéndose con el omaní aparte, con Al Busaidi intercambiando posiciones y mensajes. Esto ha resultado en unas negociaciones que han durado casi seis horas.

Todo ello, sin embargo, no significa que el riesgo de un ataque estadounidense y una nueva guerra en Oriente Próximo haya desaparecido. Las posiciones entre Washington y Teherán siguen a una distancia enorme, y ya en junio del año pasado, mientras los dos países se reunían en Omán, Israel lanzó la guerra de 12 días contra el país persa. 

Esta vez el peligro es distinto: Irán se encuentra acorralada tanto internacional como nacionalmente, y según los expertos, el régimen ve en el posible regreso del conflicto una amenaza real para su sistema, creado tras la revolución islámica de 1974.

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha llegado a declarar en los últimos días que el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí, "debería estar muy preocupado", en referencia a un posible ataque estadounidense. Trump lleva desde principios de enero, cuando empezaron las protestas por toda Irán, jaleando a los manifestantes y asegurando que "la ayuda está en camino". 

Incluso marcó su línea roja si "Irán disparaba a matar contra las protestas, algo que acostumbran a hacer". Acabó ocurriendo, sobre todo durante las grandes protestas del 8 y 9 de enero. En esos dos días fue cuando ocurrieron la mayoría de muertes, según testigos e iraníes que han podido salir del país durante las últimas semanas. 

La embajada virtual estadounidense en Irán —EEUU no tiene delegación fisica en la República Islámica— ha pedido este viernes a todos sus ciudadanos que abandonen el país lo antes posible o se encierren en "lugares seguros" inmediatamente.

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