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Ernesto Pereda es un catedrático de Tenerife

"Yo rechacé el dinero de Epstein": la historia de un español que plantó al mayor delincuente sexual

Ernesto Pereda, catedrático de Ingeniería Eléctrica de la ULL, aparece en los archivos del magnate: un profesor amigo del depredador sexual lo intentó fichar para una investigación, pero lo rechazó al saber quién estaba detrás

Ernesto Pereda, este martes en la Universidad de La Laguna.

Ernesto Pereda, este martes en la Universidad de La Laguna. / María Pisaca / MARIA PISACA

Daniel Millet

Santa Cruz de Tenerife
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"Yo rechacé el dinero de Jeffrey Epstein". El catedrático de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de La Laguna (ULL), Ernesto Pereda de Pablo, acaba de saber que aquel plantón que dio hace ocho años al magnate estadounidense y uno de los mayores criminales sexuales de la historia fue la decisión "más acertada" de su vida.

Y eso que no fue una respuesta fácil, pues Epstein ofrecía 20.000 euros al departamento que dirige, el de Ingeniería Industrial de la ULL, para una investigación sobre el comportamiento del cerebro en personas que realizan una misma actividad, en este caso la meditación. La financiación habría sido decisiva para que Pereda y su grupo alcanzaran la élite de la ciencia mundial y pudieran adquirir instrumentos de primer nivel para sus estudios.

Es ahora cuando Pereda, que fue vicerrector de Investigación de la universidad pública de Tenerife entre 2019 y 2023, es consciente de la trascendencia que tuvo aquel "no". Se acaba de enterar de que la proposición que le lanzó Epstein, a través de otro profesor universitario británico de prestigio internacional, se encuentra entre los más de tres millones de documentos que acaba de desclasificar el Departamento de Justicia de Estados Unidos sobre el financiero, condenado por explotación sexual de menores. Se suicidó entre rejas el 10 de agosto de 2019, según la versión oficial, cuando tenía 66 años.

El licenciado en Física y especializado en Física Aplicada por el centro superior de La Laguna se enteró en concreto este lunes por una colega de que figuraba en cuatro documentos del 'archivo Epstein' y formaba parte de las 62 menciones relacionadas con Canarias.

Entre las citas a las Islas no hay ningún documento relacionado con los delitos sexuales por los que fue condenado Epstein, sino referencias más bien anecdóticas como un plan de vuelo en un jet privado con una opción de parada en Tenerife, un listado técnico de cables submarinos para inversiones en el que aparece el que une Lanzarote y Fuerteventura, un boletín de viajes de lujo, escalas aéreas de conocidos del depredador sexual o correos sobre la compra de palmeras canarias para la residencia de Epstein en Miami.

Estos papeles, que se suman a otros dos millones de documentos que habían sido desclasificados previamente, no manchan la imagen de Canarias pero sí la de figuras mundiales a los que se ha relacionado con los abusos sexuales y la pederastia organizadas por Epstein, como el presidente estadounidense Donald Trump, el expresidente Bill Clinton, los multimillonarios Bill Gates y Elon Musk, el expríncipe británico Andrés o, en la última tanda desclasificada, la princesa Mette-Marit de Noruega o el exministro británico Peter Mandelson.

Estos cuatro documentos en los que se nombra a Ernesto Pereda son correos electrónicos de 2017 en los que el británico Peter Fenwick, neuropsiquiatra y reconocida autoridad internacional en el estudio de la relación mente-cerebro que falleció en 2024, informa a Jeffrey Epstein sobre la idoneidad de contratar a Pereda para el estudio que promovía entonces el multimillonario y pedófilo.

"El profesor Ernesto Pereda, del Departamento de Física de la Universidad de la Laguna (ULL), una universidad española de reconocido prestigio, ha aceptado alojar y administrar el dinero, recibiendo el 20%", escribe Fenwick a Epstein, que añade: "Si está de acuerdo, se dividiría un total de 98.000 euros (105.000 dólares) de manera que la ULL recibirá 19.600 euros para gestionar la subvención".

El proyecto de investigación de Jeffrey Epstein, coordinado por Peter Fenwick, se iba a desarrollar en la Universidad de Londres e iba a contar con equipos externos: el de la Universidad de La Laguna y otro de Chipre. Se basaba estudiar mediante electroencefalograma la supuesta transferencia de información entre cerebros de un gurú meditador llamado Alain Forget, amigo de Epstein, y sus alumnos.

"Fenwick, a quien no conocí personalmente, tenía referencias mías y me pidió por correo electrónico que colabora en la investigación para analizar los datos", rememora Ernesto Pereda. "Me pareció una oportunidad excelente, dado el enorme prestigio del neuropsiquiatra británico".

El profesor e invertigador de la Universidad de La Laguna dio el "sí" en un primer momento. Las cosas, sin embargo, se empezaron a torcer cuando recibió la propuesta del contrato. La transferencia se iba a realizar desde las Islas Vírgenes de Estados Unidos, un paraíso fiscal situado en el Caribe, al este de Puerto Rico.

"No me parecía adecuado", subraya Pereda. De hecho, asegura que en sus más de 20 años de trayectoria universitaria nunca había recibido una propuesta en la que hubiera de por medio un pagador que utilizara paraíso fiscal.

Entonces, Ernesto Pereda preguntó quién era el inversor. La respuesta fue todavía más preocupante: Jeffrey Epstein. En ese momento, entre finales de 2017 y principios de 2018, el financiero norteamericano ya había tenido serios problemas con la justicia por delitos sexuales contra menores. Las pesquisas habían comenzado en 2005, después de que un padre denunciara que había abusado de su hija de 14 años.

"Busqué en Google y lo que me encontré me dejó horrorizado". Epstein había estado primero en la cárcel y luego en arresto domiciliario tras ser condenado en 2008 por un tribunal estatal de Florida por explotar sexualmente a una menor y solicitar los servicios de una prostituta. Pero las averiguaciones policiales apuntaban ya entonces a prácticas mucho más graves: habían identificado a 36 chicas, algunas menores de 15 años, de las que Epstein habría abusado sexualmente.

Al conocer estos hechos, Ernesto Pereda rechazó de forma drástica la propuesta. "Pensándolo ahora, menos mal que adopté esa decisión, posiblemente la más acertada de mi vida", señala con un tono de alivio. "Qué habrían pensado de mí los colegas, los alumnos o mi propia familia si hubiera estado trabajando en un proyecto financiado por uno de los pedófilos más famosos de la historia, por un hombre que hizo cosas horribles, despreciables...".

"Aunque posteriormente se ha demostrado que en efecto se puede detectar sincronización intercerebral con elelectroencefalograma, siempre he creído que más vale honra sin barcos que barcos sin honra", ha escrito Pereda en un hilo de X (antigua Twitter) en el que desvela su renuncia.

En conversación con El Día enfatiza que "jamás imaginó que iba a aparecer en los archivos de Epstein". "Imagínese que digo que sí al no enterarme de quién estaba detrás... No me lo habría perdonado nunca". Entonces concluye: "Me quedo con la tranquilidad de que siempre habría contestado de forma negativa en esas mismas circunstancias. No trabajo ni trabajaré para delincuentes ni cobraré de paraísos fiscales".

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