Tensión en EEUU
Dos latinos, identificados como los agentes de la policía migratoria de Trump que mataron a Pretti en Minneapolis
La web ProPublica da a conocer los nombres de los agentes, que el gobierno no ha facilitado ni al Congreso ni a las autoridades locales y estatales

Identifican a los agentes que dispararon causando la muerte de Alex Pretti en Mineápolis.

Jesús ‘Jess’ Ochoa y Raymundo Gutiérrez. Esos son los nombres de los dos agentes federales de fronteras que el pasado 13 de enero mataron a tiros en las calles de Minneapolis al enfermero estadounidense Alex Pretti cuando este participaba en protestas contra las operaciones contra los inmigrantes lanzadas en la ciudad por Donald Trump.
La identificación de los dos agentes, que han sido apartados de su trabajo pero en una baja administrativa aparentemente rutinaria que no implica suspensión de sueldo ni del empleo, no la ha facilitado el gobierno sino ProPublica, un sitio web de periodismo de investigación sin ánimo de lucro.
El domingo, al hacer públicas sus identidades, la web explicó sus razones. “Dos agentes enmascarados dispararon 10 tiros a Pretti conforme estaba en el suelo tras ser rociado con gas pimienta”, escribieron. “El Departamento de Justicia ha dicho que investiga el incidente pero los nombres de los agentes no se han compartido con el Congreso ni con agencias de la ley estatales y locales”.
La política de proteger la identidad de los agentes, particularmente tras un tiroteo público, es una marcada desviación de los protocolos habituales”, continúa ProPublica. “Ese secreto, en nuestra opinión, priva a los ciudadanos de la herramienta más fundamental para la rendición de cuentas”.
En el caso de Renée Nicole Good, la poeta que murió en su coche en MInneapolis el 7 de enero por los disparos de un agente de ICE, la identidad de este se hizo pública. Algunos miembros del gobierno, como el vicepresidente J.D. Vance, llegaron a asegurar que el agente en ese caso, Jonathan Ross, tiene "inmunidad absoluta".
Los dos agentes
Las raíces hispanas de los dos agentes de fronteras no sorprende. Según análisis de los últimos años, hasta un 50% de agentes de CBP, la agencia de Protección de Aduanas y Fronteras, son latinos, y lo mismo pasa con hasta un 30% de agentes de ICE, el brazo policial del Servicio de Inmigración y Aduanas.
Según la publicación Ochoa, de 43 años, es un ciudadano del sur de Texas y es miembro de la Patrulla Fronteriza desde 2018. El agente, que usa el nombre “Jess” en vez de Jesús, se graduó en Justicia Penal en la Universidad Texas Pan American.
Su exmujer ha contado a ProPublica que Ochoa siempre soñó con trabajar para la agencia. También que es un entusiasta de las armas que ha acumulado una colección de 25 rifles, pistolas y escopetas. Esa pasión por las armas es uno de los elementos que ha identificado para buscar reclutamientos Seguridad Nacional, el Departamento del que dependen tanto ICE como CBP.
Gutiérrez, que también es originario del sur de Texas, tiene 35 años. En 2014 entró a la agencia de Protección de Aduanas y Fronteras (la matriz de la que forma parte la Patrulla Fronteriza). Antes de ser desplegado en Minneapolis, donde en diciembre el gobierno de Trump puso en marcha la Operación Reforzamiento Metropolitano con más de 2.000 agentes de ICE y más de 1.000 de CBP, trabajaba en la Oficina de Operaciones sobre el terreno.
En esa oficina Gutiérrez estaba asignado a un equipo de respuesta especial que ejecuta operaciones de alto riesgo, similares a las que desempeñan los grupos de élite de intervenciones especiales de la policía, similares a los GEO de España.
Máscaras, presupuesto y cierre de gobierno
La protección de la identidad de los agentes federales que están ejecutando con inusitada agresividad la campaña de Trump contra los inmigrantes es uno de los centros del debate político y social. De hecho, ese elemento se ha convertido en una de las espinas de las conversaciones para tratar de garantizar que no se produce otro cierre operativo de gobierno prolongado.
La semana pasada Trump alcanzó un acuerdo con los demócratas en el Senado por el que estos accedieron a prolongar el presupuesto del Departamento de Seguridad Nacional hasta el 13 de febrero a cambio de cambios en el modo de operación de los agentes federales en operaciones como la de Minneapolis. Los demócratas tienen reclamaciones como que los agentes aseguren que las cámaras que llevan encima están grabando; que no actúen en redadas, paradas u arrestos sin órdenes judiciales o que se quiten las máscaras.
Ahora le toca votar a la Cámara Baja, que controlan los republicanos, y estos se oponen a algunas de las cosas acordadas, incluyendo la de las máscaras.
Aunque los conservadores podrían sacar adelante el presupuesto para estas dos semanas, Trump y ellos se arriesgan a que, a mediados de febrero, cuando haya que aprobar un presupuesto para más largo plazo, los demócratas lo frenen al saberse traicionados.
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