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Elecciones en el país centroamericano

La derechista Laura Fernández gana las elecciones y será la próxima presidenta de Costa Rica

La candidata oficial promete profundizar el giro represivo que ya rige en El Salvador con Bukele

La candidata del oficialista Partido Pueblo Soberano (PPSO) a la Presidencia de Costa Rica, Laura Fernández,  tras depositar su voto

La candidata del oficialista Partido Pueblo Soberano (PPSO) a la Presidencia de Costa Rica, Laura Fernández, tras depositar su voto / Europa Press/Contacto/Francisco Canedo

Abel Gilbert

Abel Gilbert

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Esta vez las encuestas no se equivocaron: Laura Fernández gobernará Costa Rica. Su desempeño en las elecciones presidenciales estuvo acorde a las previsiones. La abanderada oficialista consiguió hacerse con el 48,51% de los votos, por encima de la barrera del 40% necesario para evitar un segundo turno. Álvaro Ramos Chaves, de Liberación Nacional, se alzó con el 33,32% de las papeletas. De esta manera el Partido Pueblo Soberano (PPS) del presidente conservador Rodrigo Chaves se garantizó su continuidad.

Fernández se propone imponer su propio estilo personal, más ladeado hacia la derecha y en el marco de un proceso de "bukelización" de Centroamérica que debe incluir a Honduras, donde su flamante mandatario, Nasry Asfura, asumió la semana pasada la jefatura del Ejecutivo enarbolando la bandera de la seguridad que flamea desde hace años en El Salvador. No fue casual que Nayib Bukele saliera a celebrar de inmediato la novedad en las urnas. "Acabo de felicitar vía telefónica a la presidenta electa de Costa Rica, Laura Fernández. Le deseo el mayor de los éxitos en su Gobierno y todo lo mejor para el querido pueblo hermano de Costa Rica".

Mano dura

Cerca de 3,7 millones de ciudadanos sufragaron para decidir también la conformación de la futura Asamblea Legislativa, donde el PPS logró 31 de los 57 escaños, una mayoría a favor de la política de "mano dura" de Fernández contra "los desgraciados", como denomina a una delincuencia. El PPS considera que las garantías individuales son obstáculos que impiden el control del narcotráfico. La crisis de seguridad ha permitido a la derecha presentarse como la única alternativa para reducir una tasa récord de 17 asesinatos por cada 100.000 habitantes. El narcotráfico le ha cambiado el rostro al país. Costa Rica pasó a formar parte del engranaje de exportación de drogas hacia Estados Unidos y Europa a partir del surgimiento del llamado Cártel del Caribe Sur.

El programa de la vencedora de la contienda del domingo apunta a profundizar la demolición de uno de los puntales de la institucionalidad costarricense: el pacifismo y las libertades civiles. La amargura de Óscar Arias, Premio Nobel de la Paz en 1987, antes de conocerse los resultados provisorios, da testimonio de los cambios que se avecinan. El hombre que gobernó ese país entre 1986-1990 y 2006-2010 advirtió sobre la tentación de Fernández de mirarse en el espejo de su homólogo salvadoreño. "La esencia de la democracia es la distribución del poder".

Fernández se propone finalizar la construcción de una megacárcel de máxima seguridad, inspirada en el Centro de Confinamiento del Terrorismo de Bukele. Este nuevo penal, llamado Centro de Alta Contención del Crimen Organizado (Cacco) tendrá capacidad para 5.100 reclusos. Pero además, la politóloga de 39 años contempla, como lo ha hecho el ecuatoriano Daniel Noboa, implementar estados de excepción en zonas conflictivas y un aumento sustancial de las penas.

Chaves, el actual mandatario, apostó a Fernández sobre la base de una evidencia: la popularidad en sectores sociales postergados y, a la vez, la élite política y económica. El PIB costarricense creció un 4,5% en 2025, impulsado por las zonas francas y el consumo interno. La pobreza es del orden del 15,2%, según cifras oficiales. La desigualdad y el alto coste de la vida no solo alimentan el malestar social: es la fuente de la que se nutre el narcotráfico que, a la vez, abrió la puerta al giro represivo.

La segunda presidencia del PPS tiene ahora con Fernández un objetivo que promete controversias: una reforma constitucional para otorgar más poder al Ejecutivo.

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