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Privacidad, a subasta

Data brokers, la misteriosa y descontrolada industria global que vende tus datos al mejor postor (también a ICE)

Explotar la privacidad de los ciudadanos se ha convertido en un negocio que mueve entre 200.000 y 300.000 millones de dólares cada año y de la que se nutren tanto anunciantes, aseguradoras y bancos, como gobiernos, agencias de inteligencia o cuerpos policiales

Una mujer teclea en su ordenador.

Una mujer teclea en su ordenador. / XUNTA - Archivo

Carles Planas Bou

Carles Planas Bou

Barcelona
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Acxiom, Experian, Equifax, CoreLogic, Epsilon y LexisNexis. Probablemente, no sabes nada de estas empresas, pero ellas lo saben casi todo de ti. Se trata de los mayores data brokers del mundo, firmas millonarias cuyo negocio se basa en rastrear la huella que dejas en internet para recopilar tus datos personales y venderlos a terceros. Tu privacidad, subastada al mejor postor. Una industria opaca y ampliamente desregulada que amenaza con erosionar la democracia.

Tu vida digital no es anónima. Cada vez que usas la web para buscar información, entretenerte o comprar un producto, tu actividad queda almacenada, ya sea en registros públicos o comerciales. Los data brokers o comerciantes de datos tiran de ese hilo para controlar vastas bases de datos con todo tipo de detalles más o menos íntimos, desde certificados de matrimonio o transacciones con tarjetas de crédito hasta tu ubicación, lo que compartes en las redes sociales o los que extraen las apps que usas.

Por separado, esos datos tienen poco interés. Es por eso que los data brokers se encargan de analizarlos, cruzarlos, agregarlos y categorizarlos en grupos para darles un significado. Así, pueden saber si estás embarazada, cuánto cobras, a qué partido votas, si tienes deudas, estás enfermo de cáncer o cuáles son tus preferencias sexuales. Wired ha definido al sector como "los intermediarios del capitalismo de vigilancia".

Archivo - Urna electoral

Archivo - Urna electoral / JOSE L.SANCHEZ - Archivo

Vigilarte e influenciar tu voto

Convertidos en información valiosa, estos datos se venden en paquetes a terceros. Pueden ser clientes comerciales, pero también gobiernos u organizaciones policiales. En Estados Unidos, cuna de esa industria, la Cuarta Enmienda de la Constitución establece que solo se puede vigilar a un ciudadano con una orden judicial previa, pero no menciona a los data brokers. Agencias como el FBI, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) o la que incluye la Patrulla Fronteriza —responsables, las dos últimas, de la muerte de dos civiles en Minneapolis— llevan años explotando esa laguna para acceder a información personal sin seguir un proceso legal.

Aunque a más de un 70% de los estadounidenses le preocupa la explotación de sus datos, la única ley aprobada en Washington —en 2024— solo prohíbe a los data brokers vender datos a adversarios extranjeros como China, Rusia o Irán. Hacerlo en EEUU sigue siendo legal. Y es que tanto republicanos como demócratas se sirven de esas controvertidas empresas para impulsar sus campañas con propaganda personalizada que buscan influenciar a los votantes. El escándalo de Cambridge Analytica muestra el potencial nocivo de esa práctica.

En la Unión Europea, el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR, por sus siglas en inglés) limita esa práctica extractiva y obliga a los data brokers a contar con el consentimiento de los usuarios. No obstante, la forma en la que este se obtiene puede ser "un poco turbia", como indicarlo en condiciones de servicio de extensiones bíblicas diseñadas para que los usuarios no las lean, indica la London School of Economics. Investigaciones recientes han expuesto cómo los datos de millones de ciudadanos europeos —también altos funcionarios de la UE— están en venta.

Archivo - Imagen de archivo de agentes del ICE durante una detención en EEUU.

Agentes del ICE durante una detención en EEUU. / Holden Smith/ZUMA Press Wire/dpa

Industria comercial

Entre sus principales clientes están empresas que quieren personalizar sus campañas de marketing. Para los anunciantes, eso es crucial. No es lo mismo promocionar tus zapatillas deportivas entre una audiencia genérica que teledirigir tus anuncios a, por ejemplo, hombres blancos de entre 30 y 40 años que están buscando productos de running. Tu intimidad, reducida a un catálogo comercial. Este es el negocio que mueve internet, lo que explica que los data brokers generen entre 200.000 y 300.000 millones de dólares cada año.

Muchos usuarios pensarán que este es el precio a pagar por las comodidades que ofrece la red. Incluso que merece la pena. Sin embargo, los data brokers tienen otros clientes mucho más problemáticos. Aseguradoras e instituciones financieras compran estos datos para verificar la identidad de sus clientes o detectar fraudes, pero también para determinar a quién conceden sus seguros de salud o créditos, lo que en algunos casos se ha traducido en prácticas "abusivas", según World Privacy Forum.

Ese negocio puede tener consecuencias indeseadas. Y es que en los últimos años se han expuesto casos de maltratadores que, por un puñado de dólares, compraban los datos para localizar a sus víctimas. En 2021, Epsilon pagó una multa de 150 millones por vender a sabiendas los datos de 30 millones de personas a clientes que los usaban para estafar a ancianos. Dos de sus ejecutivos han sido encarcelados.

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