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Conflicto en Oriente Próximo

Irán dice que quiere negociar con EEUU, pero avisa que tiene "los dedos en el gatillo"

El ministro de Exteriores iraní, Abbás Araghchi, afirma que la República Islámica desea un "acuerdo nuclear justo y equitativo", justo antes de una visita sorpresa a Turquía este viernes

El ministro de Exteriores de Irán, Abbás Araghchi, en una imagen de archivo.

El ministro de Exteriores de Irán, Abbás Araghchi, en una imagen de archivo. / STRINGER / DPA / EUROPA PRESS

Adrià Rocha Cutiller

Adrià Rocha Cutiller

Estambul
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Irán quiere negociar pero está lista para cualquier escenario de guerra. Así lo han asegurado, en las últimas horas, varios altos cargos de la República Islámica, que se prepara para un futurible ataque estadounidense en las próximas horas, días o semanas, después de las amenazas del presidente de EEUU, Donald Trump, que aseguró este miércoles que una "flota mayor" que la que Washington usó contra Venezuela se dirige hacia las costas de Irán.

"Nuestras fuerzas armadas están preparadas, y sus dedos están en el gatillo, para responder inmediatamente y de forma muy potente a cualquier agresión. Las lecciones aprendidas de la guerra de 12 días nos han servido para preparar una respuesta que sea rápida, fuerte y profunda", declaró este miércoles por la noche el ministro de Exteriores iraní, Abbás Araghchi. "Hoy debemos estar preparados para un estado de guerra. Nuestra estrategia es que nunca empezamos una guerra, pero si se nos impone, nos defenderemos", insistió este jueves el vicepresidente Mohamad Reza Aref.

Irán amenaza con que cualquier tipo de ataque —por pequeño o calculado que sea— recibirá una respuesta total y desproporcionada. Los expertos consideran que esta es una de las conclusiones que Teherán sacó de la guerra de 12 días contra Israel en junio del año pasado, cuando el régimen respondió comedidamente, por falta de capacidad o por interés en rebajar tensiones, ante los ataques brutales de la aviación israelí, que descabezaron por completo la cúpula militar de la República Islámica.

Esas respuestas comedidas de Irán no sirvieron para evitar la amenaza de otra ronda de ataques, esta vez mucho más peligrosa para un régimen iraní acorralado tanto en el exterior como en el interior. 

"Pero a la vez, Irán siempre ha estado abierta a un acuerdo nuclear que sea mutuamente beneficioso, justo y equitativo, sin coerción, amenazas ni intimidación", declaró Araghchi.

A diferencia de junio, las autoridades del país persa temen ahora que un ataque desde el extranjero ponga en un jaque real a la República Islámica, con una reactivación de las protestas de principios de enero

Fue precisamente el miedo del régimen a un ataque extranjero sumado al descontento en las calles lo que provocó una brutal respuesta por parte de Teherán. Según la oenegé HRANA, 6.300 personas han sido confirmadas muertas, y otras 17.000 están pendientes de confirmar. La mayoría de estas muertes ocurrieron por fuego real de la policía y paramilitares iraníes, sobre todo durante las masivas manifestaciones del 8 y 9 de enero.

Posible mediación

Hasta la fecha, Teherán y Washington han estado intercambiando mensajes a través de Omán. A los esfuerzos de mediación se suma ahora Turquía, donde Araghchi realiza este viernes una visita sorpresa para reunirse con su homólogo turco, Hakan Fidan. Se trata de la primera visita de Araghchi a un país de la OTAN desde la escalada de tensiones.

"Fidan le explicará a Araghchi que Turquía está siguiendo todo lo que ocurre en Irán, y que la paz, seguridad y estabilidad del país vecino son de gran importancia para Ankara. Turquía está lista para ofrecer su apoyo a resolver las tensiones entre Washington y Teherán", ha asegurado este jueves una fuente del Ministerio de Exteriores turco. El presidente del país anatolio, Recep Tayyip Erdogan, goza de una excelente relación con Trump.

La posibilidad de un nuevo conflicto armado ha encendido las alertas en la región y algunos países con estrechas relaciones con Trump ya han manifestado su oposición a un ataque de EEUU contra Teherán, como es el caso de Arabia Saudí. El príncipe heredero de este Estado del Golfo, Mohamed bin Salmán, ha garantizado al presidente iraní que no permitirá que se lancen ataques contra el país persa desde su territorio. Emiratos Árabes Unidos, que alberga una base aérea estadounidense, también ha rechazado esta posibilidad.

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