Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Ceremonia histórica

La Iglesia de Inglaterra confirma a Sarah Mullally como la primera mujer arzobispo de Canterbury

Mullally, casada y con dos hijos, será la encargada de encauzar el rumbo de una iglesia anglicana marcada por los escándalos y con el reto de renovarse para captar nuevos fieles

Sarah Mullally abandona la catedral de Saint Paul de Londres, tras ser confirmada como nueva arzobispa de Canterbury, este miércoles.

Sarah Mullally abandona la catedral de Saint Paul de Londres, tras ser confirmada como nueva arzobispa de Canterbury, este miércoles. / ALBERTO PEZZALI / AP

Lucas Font

Lucas Font

Londres
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

La Iglesia de Inglaterra ha confirmado este miércoles a Sarah Mullally como la nueva arzobispo de Canterbury, la primera mujer en ocupar el cargo en más de 1.400 años de historia. La hasta ahora obispa de Londres ha sido confirmada en una solemne ceremonia en la catedral de Saint Paul, en la capital británica, rodeada de las máximas autoridades eclesiásticas y según manda la tradición, apenas alterada desde hace siglos. Mullally, casada y con dos hijos, será la encargada de encauzar el rumbo de una iglesia anglicana marcada por los escándalos y con la necesidad de renovarse para captar nuevos fieles.

La ceremonia de este miércoles ha confirmado a Mullally, nombrada el pasado octubre, como nueva arzobispo de Canterbury a efectos legales. La nueva máxima autoridad de la iglesia anglicana después del rey, Carlos III, ha prestado juramento de lealtad y ha hecho una declaración de consentimiento para asumir el cargo. Poco después, el arzobispo de York, Stephen Cotrell, ha leído el decreto que confiere a Mullally la "jurisdicción espiritual" sobre la diócesis y la provincia de Canterbury. "Te damos la bienvenida", han expresado los obispos tras la confirmación del nombramiento.

La nueva arzobispo ha lanzado un mensaje de concordia en "tiempos de división e incertidumbre" en un "mundo fracturado" y ha asegurado que la Iglesia será un lugar de escucha para las personas más vulnerables e ignoradas, incluidas las víctimas y los supervivientes de abusos. "Me comprometo a dotar a la Iglesia de los medios necesarios para que sea un lugar amable y seguro que se preocupe por todos, especialmente por los más vulnerables, mientras respondemos al desafío del llamado de Dios a la justicia, la equidad, la paz y el cuidado de la creación", ha asegurado.

Defensa de la mujer

Enfermera de profesión hasta que comenzó su carrera eclesiástica, Mullally ha destacado por su defensa del papel de la mujer dentro de la institución y por su lucha contra la misoginia. También se ha posicionado a favor de bendecir las parejas homosexuales, una propuesta que fue aprobada en 2023, aunque por ahora los obispos no lo han implementado en la práctica. Su apuesta por la diversidad, sin embargo, no ha sido bien recibida por el sector más conservador de la Iglesia anglicana: prueba de ello han sido los gritos de desaprobación lanzados en la ceremonia de este miércoles por parte de un sacerdote retirado, contrario a la integración de las mujeres en la institución.

Mullally ha sido confirmada en el cargo 13 meses después de la dimisión de su predecesor, Justin Welby, acusado de no actuar ante un caso de abusos y maltratos contra más de 130 niños en las décadas de 1970 y 1980. El responsable de estos abusos, John Smyth, fue acusado de agredir a sus víctimas en un cobertizo insonorizado en su casa de Winchester, en el sur de Inglaterra, para castigarlas por sus "pecados". Se estima que al menos una decena de ellas recibieron miles de golpes y latigazos durante años. Smyth murió en 2018 a los 80 años y nunca llegó a rendir cuentas ante la justicia.

Protección de las víctimas

La nueva arzobispo de Canterbury ha asegurado que la seguridad y la protección de los más vulnerables será una de sus principales prioridades en su mandato, a pesar de que también ella ha recibido críticas por cómo ha afrontado estos asuntos en el pasado. "Siempre he dicho que hay que arrojar luz sobre las acciones de todos, incluidas las mías", ha afirmado en una entrevista antes de la ceremonia, en la que ha destacado su compromiso con las víctimas. "Reitero mi compromiso con la protección, en particular con escuchar a las víctimas y supervivientes de abusos", ha señalado.

La ceremonia de este miércoles ha sido el segundo paso en el extenso proceso de nombramiento del arzobispo de Canterbury. El tercer y último paso tendrá lugar el próximo 25 de marzo con el acto de entronización de Mullally en la catedral de Canterbury, un acto que estará marcado por la pompa y la solemnidad propia de este tipo de eventos y al que asistirá previsiblemente el príncipe de Gales, Guillermo de Inglaterra.

Suscríbete para seguir leyendo