Batalla interna
Los desafíos al liderazgo de Starmer abren una nueva grieta en el Partido Laborista británico
Varios diputados de la formación han mostrado su indignación por la decisión del Comité Ejecutivo Nacional de vetar al alcalde de Mánchester, Andy Burnham, en su intento de optar a un asiento en el Parlamento británico

El primer ministro británico, Keir Starmer / Europa Press/Contacto/Thomas Krych

Las batallas internas para reemplazar al primer ministro británico, Keir Starmer, al frente del Partido Laborista son más evidentes que nunca. Varios diputados de la formación han mostrado su indignación por la decisión del Comité Ejecutivo Nacional (NEC, en sus siglas en inglés) de vetar al alcalde de Mánchester, Andy Burnham, en su intento de optar a un asiento en el Parlamento británico.
El comité, del que forma parte Starmer, ha atribuido la decisión a la necesidad de ahorrar recursos para las campañas de las elecciones locales y regionales de mayo, pero sus rivales lo han achacado a un intento de frenar a un potencial contrincante en la batalla por el liderazgo del partido y del Gobierno.
El nombre de Burnham ha sonado en los últimos meses como un posible reemplazo de Starmer en caso de que el actual primer ministro no logre revertir los malos pronósticos electorales, que apuntan a una debacle en las elecciones regionales en Escocia y Gales y en las elecciones locales en Inglaterra del próximo mayo.
Candidatura vetada
Burnham cuenta con el respaldo de decenas de diputados de su partido, pero para poder optar al liderazgo de la formación necesita tener un asiento en el Parlamento. Una oportunidad que se abrió este fin de semana tras la retirada del representante laborista de la circunscripción de Gorton and Denton, ubicada en los suburbios de Mánchester.
Burnham confirmó oficialmente su intención de ser el candidato laborista en las elecciones anticipadas en esta circunscripción, previstas para finales de febrero. Pero sus aspiraciones han sido frenadas por el NEC, que ha rechazado la petición por ocho votos a favor y uno en contra alegando que el movimiento obligaría a convocar elecciones en el Ayuntamiento de Mánchester y a gastar recursos del partido de forma innecesaria.
"Tenemos elecciones muy importantes en toda Inglaterra para los consejos locales, elecciones muy importantes en Gales para el gobierno de allí y elecciones muy importantes en Escocia para el Gobierno escocés que afectarán a millones de personas. Estamos haciendo campaña sobre el coste de la vida y necesitamos centrar toda nuestra atención en esas elecciones", ha asegurado Starmer este lunes, en un intento de justificar la decisión. Sus rivales, sin embargo, consideran que el primer ministro está actuando con "cobardía" e intentando protegerse de un posible desafío a su liderazgo.
"Bloquear a nuestro único político laborista veterano con una valoración positiva neta de popularidad es anteponer las maniobras mezquinas de las facciones y los ajustes de cuentas personales a [la posibilidad de] ganar las elecciones”, ha asegurado la diputada laborista Nadia Witthome este lunes en declaraciones a la BBC.
"Lo que muchos diputados sin cargo ministerial sienten es que nuestra lealtad es hacia el Partido Laborista, no hacia algunas de las personas que ocupan los puestos más altos del Partido Laborista y que están destruyendo el partido que amamos", ha añadido.
Llamamiento a la unidad
El propio Burnham ha mostrado su "decepción" por la decisión del NEC y ha expresado su "preocupación" por el impacto que tendrá en las elecciones en Gorton and Denton, dejando entrever que el partido tendrá dificultades para mantener el escaño en esta circunscripción si elige a otro candidato con menos peso.
A pesar de ello, el edil ha señalado que, tras el bloqueo de su candidatura, su prioridad será volver a centrarse plenamente en sus funciones al frente del consistorio y trabajar para lograr la unidad de su partido frente a las "políticas divisivas" del partido de derecha populista Reform UK.
Starmer también ha hecho un llamamiento a la unidad para hacer frente al partido de Nigel Farage, al que las encuestas sitúan como primera fuerza en intención de voto con una clara ventaja sobre conservadores y laboristas.
"La batalla de nuestro tiempo es la batalla entre el patriotismo del partido y del Gobierno laborista y la división de Reform. No hay ninguna duda al respecto: En esa batalla, todos estamos luchando por esto”, ha asegurado el primer ministro. Por ahora, el líder laborista ha logrado contener la amenaza más inmediata, pero las dudas sobre su continuidad al frente del partido -y del Gobierno- no se han disipado en absoluto.
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