Por los presupuestos
El primer ministro francés supera otra censura mientras la izquierda se descompone y la extrema derecha avanza
Sébastien Lecornu deberá enfrentarse de nuevo el próximo martes a otras dos mociones de censura presentadas por La Francia Insumisa y Agrupación Nacional, pese a que cuentan con escasas posibilidades de prosperar

El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, este viernes en el debate de las mociones de censura en la Asamblea Nacional. / CHRISTOPHE PETIT TESSON / EFE

Sébastien Lecornu se ha convertido en un primer ministro inmune a las mociones de censura, después de superar este viernes nuevamente las dos mociones presentadas por La Francia Insumisa y Agrupación Nacional, tras aplicar el recurso constitucional 49.3 para aprobar por decreto una parte de los presupuestos de 2026.
"No invoqué el artículo 49.3 para eludir las instituciones de la Quinta República; al contrario, lo hice para protegerlas", declaró Lecornu frente al hemiciclo de la Asamblea Nacional. Tras superar este nuevo intento de bloqueo, a falta de 19 votos, el jefe de Gobierno volvió a activar este artículo sobre la parte de los gastos de los presupuestos y, como si de un bucle político se tratase, La Francia Insumisa y Agrupación Nacional, eternos rivales del macronismo, presentaron de nuevo dos mociones de censura, que deberán ser examinadas y rechazadas de la misma manera el próximo martes.
Sobre estas nuevas mociones no existe ninguna esperanza de prosperar al no contar con el apoyo suficiente de la derecha tradicional ni de los socialistas, y no alcanzar los 288 votos necesarios para tumbar al Gobierno de Lecornu. El Partido Socialista se ha mostrado fiel a su palabra de no censurar al Ejecutivo, tras alcanzar un acuerdo y obtener importantes concesiones en estos presupuestos. De la misma manera, los republicanos siguieron la consigna de su líder, Laurent Wauquiez, quien llamó a la "calma". "Dado el contexto internacional de peligro que enfrenta Francia y la amenaza de una guerra comercial, sería irresponsable derrocar al gobierno y dejar a Francia sin presupuesto", afirmó este miércoles.
Las promesas de Lecornu
Lecornu inició su liderazgo envuelto en un fuerte revuelo político, tras dimitir en tiempo récord y recuperar el cargo horas después, en octubre de 2025. Aquel episodio sembró dudas sobre su capacidad de liderazgo, pero el séptimo jefe de Gobierno de Emmanuel Macron ha terminado por demostrar una notable habilidad para la negociación, consiguiendo el acercamiento a una parte de un arco parlamentario profundamente fragmentado.
El pasado 3 de octubre, el primer ministro prometió no echar mano del artículo 49.3 para evitar aprobar plos presupuestos de 2026 sin el voto de la Asamblea. Sin embargo, después de semanas de largas negociaciones y ante la imposibilidad conseguir cerrar un acuerdo por mayoría, Lecornu rompió su promesa, amparándose en que, en esta ocasión, el 49.3 no será "un recurso reflejo, ni una salida fácil", a partir de ahora será lo que es por su naturaleza original. "El último recurso cuando no se puede llegar a un acuerdo después de haberlo intentado todo de buena fe", explicó ante los diputados.
Con cierta decepción por no haber logrado un acuerdo, Lecornu prefirió destacar el lado positivo de estas semanas de negociaciones en las que, según él, "se alcanzaron compromisos, se resolvieron los desacuerdos".
La fractura del Nuevo Frente Popular
A las puertas de las elecciones municipales, el Nuevo Frente Popular, un cordón sanitario creado por los partidos de izquierdas para frenar a la extrema derecha en las elecciones legislativas de 2024, hace aguas.
La insistencia de La Francia Insumisa por derrocar cualquier Gobierno de Macron, y la negativa de gran parte del socialismo a aceptar esta vía de bloqueo, han provocado una ruptura casi insalvable en la unión de izquierdas. "Les faltaron sólo 19 votos para censurar al Gobierno. (...) El Partido Socialista le robó 65 votos de la oposición al Nuevo Frente Popular. Esto habrá que tenerlo en cuenta en las elecciones municipales", amenazó este viernes el líder insumiso, Jean-Luc Mélenchon, tras ver rechazada su moción de censura.
Para algunos analistas políticos, el Nuevo Frente Popular difícilmente podrá volver a frenar el avance de la extrema derecha cara a las presidenciales de 2027. Una opinión que corroboran los últimos sondeos de Ipsos, que sitúan en el podio electoral a la extrema derecha; el presidente de Agrupación Nacional, Jordan Bardella, se mantiene como la figura más popular con un 35% de aprobación, por delante de su mentora, Marine Le Pen (33%), y de Marion Maréchal (33%), fundadora del nuevo partido de extrema derecha, Identité Libertés. En cuarto lugar, le sigue el bloque centrista con Gérald Darmanin (22%) y Gabriel Attal (22%). Mientras que las figuras de la izquierda tienen dificultades para ganar terreno; Raphaël Glucksmann se encuentra entre un 17-19%, y Melenchon empata con el socialista Olivier Faure en un 14%.
Unos datos que subrayan el avance imparable de la extrema derecha y las dificultades de la izquierda, pese a que el socialismo haya logrado sacar adelante sus presupuestos, a costa de alejarse de la carrera hacia 2027.
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