Autoritarismo a golpe de memes
Trump, el troll que ha convertido Estados Unidos en una 'clictadura'
El presidente estadounidense y su equipo han abrazado la estrategia de paralizar a la oposición con un alud de contenidos irónicos, provocadores y humillantes, utilizando el lenguaje de internet para promover y justificar la deriva autoritaria del país

El presidente estadounidense, Donald Trump. / Andrew Leyden/ZUMA Press Wire/dp / DPA - Archivo

Una falsa entrada en Wikipedia en la que se autoproclama "presidente interino de Venezuela", un vídeo generado con inteligencia artificial para promover la creación de un resort sobre los escombros de Gaza e imágenes de la deportación de personas migrantes amenizada de forma cruel con la música de Pokémon. Para Donald Trump, todo es contenido.
El despliegue del Ejército en ciudades santuario, las amenazas bélicas a aliados de la OTAN y la criminalización de la disidencia evidencian que Estados Unidos ha cruzado el umbral hacia una realidad política iliberal. Este drástico descenso al autoritarismo está siendo narrado en directo a golpe de memes irónicos y provocadores. Como vaticinó el ultraderechista convicto Steve Bannon, "inundar la zona con mierda" ha servido al trumpismo para distraer, confundir, humillar y, en definitiva, paralizar a la oposición.
Si el modus operandi de su primer mandato se veía reflejado en los programas de la cadena ultraconservadora Fox News —que consumía vorazmente—, el de su segunda presidencia no se entiende sin el protagonismo de redes sociales como Truth Social, de su propiedad, o X, la Twitter que Elon Musk ha convertido en un catalizador de las conspiraciones de extrema derecha.
Extremadamente 'online'
Trump es un presidente extremadamente online. Su equipo sabe que lo que sucede en internet importa y que apelar a las subculturas que habitan lo digital, también en los márgenes, puede ser un caladero de votos. De ahí, que la Casa Blanca y distintas agencias del Gobierno estadounidense se hayan convertido en productoras de contenidos que hablan con el mismo lenguaje que las comunidades a las que se dirigen, aunque ese código pueda ser indescifrable para el votante tradicional.
En un ecosistema digital en el que viralidad es sinónimo de relevancia, el trumpismo ha sabido domar los algoritmos de recomendación de contenido para extender su propaganda. La retórica inflamable y polarizante, priorizada por unos sistemas que recompensan el contenido que más engancha al usuario, se ha convertido en el gancho con el que secuestran su atención. "Uno de los mayores legados de Trump es haber revolucionado la forma en que la derecha identitaria se comunica en las redes", explicó en 2021 a EL PERIÓDICO Guillermo Fernández-Vázquez, doctor en Ciencia Política por la Universidad Complutense de Madrid experto en extremismos.
Moldeado por las redes
Aunque Trump y el movimiento MAGA puedan instrumentalizar las redes sociales para lanzar su mensaje, también se han visto moldeados por los algoritmos con los que se retroalimentan. "Sus creencias, juicios y decisiones están influenciadas y responden directamente al mundo en línea en un grado extremo", ha explicado Don Moynihan, profesor de políticas públicas en la Universidad de Míchigan, en declaraciones a Wired. EEUU ha mutado en lo que denomina como 'Clictadura' (Clicktatorship, en inglés), la forma de gobierno que combina una visión del mundo basada en las redes sociales con tendencias autoritarias.
Este fenómeno explica que Trump haya colocado a conspiranoicos y agitadores de extrema derecha en altos cargos gubernamentales —el secretario de Salud y antivacunas, Robert F. Kennedy Jr., o Kash Patel, el defensor de QAnon y del violento asalto al Congreso reconvertido en director del FBI, son el mejor ejemplo de ello— o haya marginalizado a la prensa tradicional a la vez que legitima pseudomedios de la misma cuerda como NewsNation, The Daily Wire, Post Millennial o Turning Point USA, fundado por el asesinado Charlie Kirk.

El 'influencer' de extrema derecha Charlie Kirk, aliado del presidente de EEUU, Donald Trump. / Europa Press/Contacto/Brian Cahn - Archivo
'Influencers' y conspiraciones marcan el rumbo
La simbiosis entre la Administración Trump e influencers ultraconservadores de la Generación Z es tan profunda que, según ha desvelado The Wall Street Journal, muchos de ellos están siendo pagados por intereses empresariales y extranjeros —desde la industria sanitaria hasta Qatar— para promover sus causas y ganarse el favor del presidente. "La atención se convertirá en la moneda del poder", ha explicado la creadora de contenido trumpista Caitlin Sinclair.
También que teorías de la conspiración promocionadas en X, Truth Social o en foros más oscuros como 4Chan ya estén marcando la acción política del Ejecutivo. Trump y Musk solo necesitaron tachar la agencia para el Desarrollo Internacional (USAID, en inglés) de "organización criminal" y "corrupta" plagada de "víboras marxistas radicales de izquierda que odian EEUU" para desmantelarla, asestando un golpe mortal a la ayuda humanitaria que podría causar más de 14 millones de muertes adicionales para 2030, según un estudio publicado en la revista médica The Lancet.
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