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Presidenta encargada

Trump avisa a Delcy Rodríguez que "pagará un precio más alto que Maduro" si no coopera con EEUU

La hasta ahora número dos de Maduro, designada al frente del Ejecutivo por el Tribunal Supremo, enfrenta el dilema de darle la mano al republicano o enrocarse en el madurismo

Personas transitan frente a un mural del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, este domingo en Caracas (Venezuela).

Personas transitan frente a un mural del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, este domingo en Caracas (Venezuela). / EFE/ Ronald Peña R

Abel Gilbert

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Buenos Aires
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La forzada y poco convincente cordialidad de Donald Trump del reciente sábado con Delcy Rodríguez ha durado un suspiro. "Si no hace lo correcto, pagará un precio más alto que (Nicolás) Maduro", dijo este domingo a la revista The Atlantic. "El tono severo contrastaba con los elogios que le había dedicado ayer", comentó la publicación. El magnate republicano fue mucho más taxativo que Marco Rubio. El secretario de Estado había rematado horas antes las esperanzas de la opositora María Corina Machado de conducir los destinos venezolanos y fue diáfano sobre las expectativas con la hasta ahora número dos de Maduro: "Esperamos ver más cumplimiento y cooperación que antes. Ahora hay otras personas a cargo del aparato militar y policial en Venezuela. Tendrán que decidir qué rumbo tomar. Y esperamos que elijan un rumbo diferente. En último término, esperamos que esto conduzca a una transición integral". Este proceso se aclarará en las "próximas dos o tres semanas". Pero Trump ha fijado un límite al hablar con The Atlantic. "Ya saben, la reconstrucción allí y el cambio de régimen, como quieran llamarlo, es mejor que lo que tienen ahora. No puede empeorar". Un mensaje inequívoco dirigido a Rodríguez, quien hasta el sábado que ha cambiado la historia del país sudamericano se desempeñaba como vicepresidenta ejecutiva.

El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela ordenó el sábado por la noche que asuma las tareas de un Gobierno descabezado tras la captura de Maduro por parte de Estados Unidos. El título de presidenta "encargada" reviste una extrema ironía. En otro enero, el de 2019, el diputado opositor Juan Guaidó se había autoproclamado "encargado" de conducir los destinos de ese país sudamericano con el entusiasta aval de Donald Trump. Maduro, desairado, rompió esa vez relaciones con Washington. El magnate republicano decidió ser expeditivo esta vez y no casualmente bautizó como "Resolución Absoluta" la operación que extrajo al mandatario venezolano de su búnker para llevarlo a Nueva York, donde comparecerá ante un tribunal. Trump ya no quiere a un Guaidó o su posible símil, y por eso, antes de que el TSJ formalizara el cargo de Rodríguez, el multimillonario ya la había designado como "encargada", con la aclaración de que será EEUU el "encargado" de administrar la transición política. El secretario de Estado,

La máxima instancia judicial, que siempre funcionó como un apéndice del Palacio de Miraflores, "ordenó" a Rodríguez que "asuma y ejerza" el poder con "las atribuciones, deberes y facultades inherentes al cargo" y a los efectos de "garantizar la continuidad administrativa y la defensa integral de la nación". El Consejo de Defensa de la Nación, el alto mando militar y el Parlamento, fueron notificados "de inmediato" de esta decisión. Se desconoce cuándo tendrá lugar la ceremonia de juramentación.

Este lunes 5 de enero, está prevista la apertura de un nuevo periodo legislativo (2026-2031). El país ya es otro, y la Asamblea Nacional (AN), presidida nada menos que por Jorge Rodríguez, hermano de la "presidenta encargada", deberá decir algo al respecto. Mientras tanto, Caracas se alimenta de rumores y conjeturas.

Preguntas sin respuestas

Los analistas tratan de descifrar la contradicción entre el modo en que Trump nombró a Rodríguez y su primer mensaje al frente del Estado de la hasta ahora mano derecha de Maduro, en el que subrayó la legitimidad del líder, aseguró que los venezolanos nunca serán "esclavos" porque "defenderán los recursos" naturales, pero, al mismo tiempo, aunque de manera más velada, reivindicó el camino de la negociación bilateral. No faltan los suspicaces que desglosan su discurso en dos partes: un mensaje al interior del madurismo y otro hacia afuera.

La imagen de su primera alocución es otra fuente de interrogantes. Rodríguez habló flanqueada por Diosdado Cabello y Vládimir Padrino López, los ministros de Interior y Defensa que, con Maduro como vértice, conformaban el triángulo de poder hasta el 3 de enero. Sobre Cabello, quien maneja los servicios de inteligencia y la policía, pesa una orden de captura de la justicia norteamericana. Washington ha puesto un precio de 25 millones de dólares por su cabeza. Padrino López es otro de los integrantes del madurismo que fue sancionado por Washington y maneja un sector clave como las Fuerzas Armadas. Rodríguez no se sentó al lado de Cabello y Padrino López como una mera formalidad. Activó el Consejo de Defensa de la Nación y envió al TSJ el decreto de estado de conmoción exterior que faculta a los militares a hacerse cargo de la infraestructura y la industria petrolera. ¿Qué sucederá con ellos si se toma al pie de la letra la decisión de Trump de "gobernar" Venezuela hasta que se realice una "transición ordenada" que preserve los intereses económicos de Washington?

El multimillonario no aclaró si las fuerzas estadounidenses se establecerán en el país sudamericano, pero sí sugirió de manera clara que ejercerán un papel tutelar para garantizar los objetivos de Washington. Sobre la base de esta premisa surge el interrogante de cómo gestionará Rodríguez su paso por el Palacio de Miraflores. El futuro inmediato de Venezuela está supeditado en un punto al modo en que se resolverán las tensiones entre las líneas que conformaban el disuelto triángulo de poder y las acciones que pudiera llevar a cabo Washington. EEUU ha dejado en el aire la posibilidad de una "segunda ola" de ataques, además de controlar puertos y aeropuertos.

Estructura vertical

El madurismo fue una etapa superadora y caricaturesca del modelo de gobernanza de Hugo Chávez. Comparte con el extinto "bolivariano" el mantenimiento de una estructura sumamente vertical donde el Partido Socialista Unido (PSUV) centraliza las decisiones. Maduro no se cansó de alabar el carácter monolítico de un Gobierno cívico-militar y policial. Su veloz extracción por parte de un comando de élite de EEUU da cuenta de que esa homogeneidad no era tal. The New York Times ha revelado que un agente de la CIA se infiltró en el corazón del poder y facilitó toda la información que desembocó en la captura. No es la primera vez que el esquema de control ha sido fisurado desde dentro. Nunca ha podido explicarse cabalmente la salida de Leopoldo López de la embajada de España, donde se encontraba asilado, ni la manera en que María Corina Machado vivía en Venezuela y la abandonó para recibir el Premio Nobel de la Paz en Oslo, entre otras situaciones sospechosas. Delcy Rodríguez las conoce porque ha atravesado numerosos despachos ministeriales, el último de suma importancia para Trump: el ministerio de Petróleo.

Si algo se sabe por estas horas en Caracas tiene que ver con el peso del apellido Rodríguez. Pocos días antes del operativo "Resolución Absoluta", el Miami Herald había revelado que Maduro le ofreció a Trump dejar a Delcy en el poder para que ella convoque a nuevas elecciones. Jorge Rodríguez, en tanto, ha sido el negociador secreto con funcionarios norteamericanos en los últimos años. Con el correr de los días se develará si los hermanos chocan con Washington o son funcionales a los propósitos del magnate. Las advertencias de Trump auguran algo más que roces.

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