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Guerra de Ucrania

Oleada migratoria rusa sin precedentes en Argentina

Más de 120.000 rusos han entrado en el país austral desde el inicio de la guerra en Ucrania, algunos de ellos simpatizantes y funcionarios del régimen que obtuvieron la nacionalidad por el método express de dar a luz a un bebé en un hospital local

Las condiciones de acceso a la residencia y nacionalidad favorecen a los adinerados y simpatizantes del régimen ruso, mientras que disidentes políticos y militantes LGTBI que huyen de la guerra y la represión afrontan difíciles procesos burocráticos

Cartel de la organización 'Rodi RUArgentina' ofreciendo pasaportes argentinos los padres que den a luz un bebé.

Cartel de la organización 'Rodi RUArgentina' ofreciendo pasaportes argentinos los padres que den a luz un bebé.

Marc Marginedas

Marc Marginedas

Buenos Aires (enviado especial)
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"Estimados pacientes: si no hablan español, por favor vengan con un traductor. Gracias". El cartel, escrito en ruso y alfabeto cirílico, colgaba de una puerta junto a una sala de espera del Hospital General de Agudos Dr. Juan A. Fernández, en el norte de Buenos Aires, y se hizo viral de inmediato, terciando en la polémica líderes políticos como Miguel Ángel Pichetto, diputado de Hacemos Coalición Federal. "En un hospital público de la ciudad ya hay carteles en ruso para las pacientes que vienen a atenderse. ¿Cómo se explica esto?", se indignó el parlamentario en un post en X, en un momento de recortes y ajuste presupuestario impulsado por el Gobierno de Javier Milei.

Más de 120.000 rusos han entrado en Argentina desde el inicio de la guerra en Ucrania, según registro del Gobierno argentino. Lo hacen por razones varias y representando a un amplio espectro social: desde funcionarios, rusos adinerados y agentes leales al régimen de Vladímir Putin que buscan un pasaporte que les permita seguir viajando por el mundo en esta era de sanciones, hasta refugiados políticos que huyen de la represión, en particular del acoso a la comunidad LGTBI. Las condiciones vigentes para regularizar el estatus de residente y acceder a la nacionalidad han acabado por beneficiar a la primera categoría, perjudicando en muchos casos al segundo grupo de huidos políticos, lamentan fuentes gubernamentales argentinas y miembros de la comunidad rusa.

Captura de pantalla de un vídeo en un hospital de Buenos Aires donde se dan instrucciones en ruso a pacientes de esa nacionalidad.

Captura de pantalla de un vídeo en un hospital de Buenos Aires donde se dan instrucciones en ruso a pacientes de esa nacionalidad. / Redacción

La forma más rápida de adquirir la nacionalidad argentina es mediante este mencionado método que ha generado no solo críticas en el interior del país, sino que también ha suscitado la preocupación internacional. Gracias a una tradición y a una legislación favorable al migrante, un bebé nacido en territorio argentino adquiere automáticamente la ciudadanía, mientras que sus padres lo hacen al cabo de dos años, facilitando que espías como los Dultsev construyeran durante años su identidad falsa argentina antes de viajar a Europa. Los anuncios que se pueden leer en las redes sociales son muy elocuentes. "Parto en Argentina, el segundo pasaporte para padres es el más rápido del mundo", reza un anuncio de la organización Rodi RuArgentina, organización que en su página web demanda 2.500 dólares para obtener "un pasaporte" que da entrada a "163 países sin necesidad de visado".

Pero hecha la ley, hecha la trampa. En un buen número de casos, denuncian residentes rusos huidos por razones políticas, se han producido abusos, y la madre es pagada por un padre adinerado generalmente afín al Kremlin, que simplemente busca el pasaporte, saliendo del país tras el alumbramiento y dejando el expediente en manos de un gestor durante el periodo en que culminan los trámites de la nacionalidad. En los últimos años, la policía argentina ha iniciado numerosas investigaciones contra redes de "turismo reproductivo" que, a cambio e dinero, contratan a mujeres locales para gestar bebés para ciudadanos extranjeros, presumiblemente rusos.

Todo ello ha generado una potente reacción internacional, con presiones desde instancias europeas, según fuentes de la UE, que han dado a entender al Gobierno argentino que si quería mantener el valor de su pasaporte, mediante el cual se puede entrar en territorio comunitario sin necesidad de visado, debía poner fin a estas anomalías. El Ejecutivo acaba de endurecer las condiciones de acceso a la nacionalidad, obligando a los progenitores a demostrar dos años de residencia ininterrumpida antes de lograr el pasaporte, impidiendo incluso a los aspirantes cruzar a Brasil o a Uruguay mediante la frontera terrestre.

Por el momento, la posibilidad de que los rusos entren en Argentina sin necesidad de visado todavía sigue vigente, pero no pocas voces ministeriales se pronuncian en favor de modificar esta atribución, a la luz del revuelo suscitado por el caso de los Dultsev, la pareja de espías detenida en Eslovenia que se dotó en Argentina de una identidad falsa. "Tenemos que poder saber quiénes entran en el país", aseguran dichas fuentes.

Estatus de refugiado

Para quienes llegan a Argentina huyendo de la guerra y la represión, las cosas suelen ser difíciles, quejándose de que las condiciones de residencia y acceso a la nacionalidad les golpean más a ellos que a los rusos acomodados "que tienen un hijo, no protestan y viajan a Rusia sin riesgo de persecución", asegura Aleksándr Styshnev, un moscovita antiguo jefe de proyecto en una compañía constructora, quien acumula en su país condenas por delitos administrativos debido a su participación en manifestaciones de la oposición rusa. En los casi tres años en que lleva residiendo en el país austral, ha visto como compatriotas suyos con recursos económicos que simpatizan en mayor o menor grado con el régimen ruso conseguían regularizar su situación, mientras él seguía esperando.

Cada tres meses, tiene que acudir a la Comisión Nacional del Refugiado, donde prolongan su situación interina a la espera que recibir el estatus definitivo de refugiado político que le permita estabilizarse y sortear numerosos engorros legales, como la onerosa renovación de su permiso de conducir, documento por el momento vinculado a su situación jurídica, obtener tarifas normales en los operadores de telefonía móvil, pagar con billetera electrónica Mercado Pago (muy extendida en Argentina) o pagos con módulo QR. Conoce casos de ciudadanos rusos a los que no se ha renovado el estatus de refugiado, viendo congeladas automáticamente sus cuentas bancarias.

"He tenido que acudir a la comisión más de una decena de veces", lamenta Aleksándr, queriendo enfatizar que sus padecimientos son poca cosa comparados con los que sufren los ucranianos cada día en el país invadido por el Ejército de su país. Cuando planteó la solicitud, se hallaba en el poder un Gobierno, el de Alberto Fernández Cristina Kirchner, que mantenía muy buenas relaciones con la Rusia de Putin, razón por la cual pensaba que los retrasos se debían a la coyuntura política. Con la llegada a la presidencia de Javier Milei no constata cambio alguno. Y de momento, sigue aguardando.

Deseosa de integrarse en la sociedad argentina y aprender español con fluidez, Yevguenia -su nombre real lo mantiene en el anonimato- ha iniciado estudios universitarios, lo que le permite solicitar un visado de estudiante. "Aquí, las universidades te conceden una residencia temporal, y al cabo de tres años, logras la residencia permanente", recuerda. Yevguenia y otros migrantes piden a las autoridades argentinas que diferencien entre quienes llegaron al país para aprovecharse del sistema, y quienes entraron para no formar parte ·"de la maquinaria de guerra". Según ella, se ha retirado "de forma retroactiva el derecho a la legalización" a gentes que vinieron "para empezar desde cero, educar a sus hijos lejos de la maquinaria de guerra del Kremlin, iniciar una nueva profesión y pagar impuestos".

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