Entender más
Crónica desde Pekín: Los chinos no quieren ser incinerados
Crónica desde Pekín: una moto y conducción salvaje para los 'riders'
Crónica desde Pekín: la madre de todos los desfiles
Crónica desde Pekín: idas y venidas del pepino de mar

Los chinos lloran a sus familiares fallecidos en un cementerio durante el Festival Qingming en Jinjiang, en la provincia china de Fujian. / AP

Cientos de personas protestaron semanas atrás en Shidong, provincia de Guizhou, contra la nueva directiva que ordenaba la cremación de los difuntos. “Si el Partido Comunista quiere desenterrar las tumbas de nuestros ancestros, que empiece desenterrando los de Xi Jinping”, se escucha a un vecino en una de las grabaciones que llegaron a las redes sociales. Guizhou es una provincia rural con seculares tradiciones aún vigentes tras medio siglo de veloz desarrollismo y, para complicar aún más las cosas, con muchos miao, una etnia que considera innegociable el entierro.

Varias personas visitan las tumbas de familiares durante la celebración del Festival Qingming en el cementerio de Babaoshan en Pekín (China). / EFE/Wu Hong
La relación con los antepasados es un asunto muy serio en China. Cada 4 de abril, la festividad de Qingming o Día de Barrido de Tumbas, abundan las pequeñas hogueras con papeles que representan objetos de lujo que los seres queridos disfrutarán en la otra vida. Antes solo se quemaban cigarrillos o billetes de dinero falsos, pero la oferta incluye ya esforzados trabajos de papiroflexia en forma de mansiones, coches de lujo, joyas o botellas de alcohol. Los camposantos reciben aglomeraciones que acicalan las tumbas con ese confuciano respeto paterno-filial que se prorroga más allá de la muerte. El giro gubernamental hacia la incineración choca contra ese peregrinaje anual a los cementerios.
Reliquias feudales
China suma ya más de un siglo intentando embridar los rituales excesivos. Durante la época de la República, en la primera mitad del siglo anterior, muchos se persiguieron por anticuados. Con la llegada de los comunistas aumentaron las restricciones. Mao desdeñó las tradiciones funerarias como reliquias feudales que trababan la modernización del país y restaban tierra a la agricultura. Durante la Revolución Cultural ordenó la cremación obligatoria aunque dejó más manga ancha a las etnias minoritarias. En muchas zonas rurales no son raros los diminutos montículos sin identificar.
Ya en este milenio, las reformas legales incentivaron las formas más “civilizadas”. Era necesario poner orden en un paisaje que ofrecía crónicas funerarias impagables. Algunas familias se arruinaban en ceremonias extravagantes, vulgares y multitudinarias. Surgieron los espectáculos con bailarinas de striptease: cuanta más gente acuda al funeral, argumentaban, más honra para el finado. Arreciaron complejos contratos con plañideras que detallaban la intensidad y la duración de llantos y quejidos.

Una fotografía realizada con un dron muestra un cementerio de Cantón durante la celebración del Festival del Quinming. / EFE/ Aleksandar Plavevski
Delirios de piedad filial aparte, el énfasis de la incineración descansaba en el mismo motivo: China tenía que alimentar a la quinta parte de la población mundial con una treceava parte de la tierra de cultivo mundial. Las últimas décadas han agravado aún más esa relación. La intención era que China alcanzara un 100 % de cremaciones en 2020 pero un año después, el último con registros oficiales, apenas sumaba el 59%. Baste el dato para desmentir, una vez más, la obediencia ciega de los chinos y la omnipotencia de su Gobierno. La campaña descansa en la persuasión y los incentivos. Esparcir las cenizas en el mar o enterrarlas junto a árboles son modalidades ecológicas estimuladas. Shanghái, por ejemplo, ofrece 3.000 yuanes (362 euros) a los que eligen una ceremonia marina. En 2012 se prohibió el uso de la fuerza tras una ola de indignación nacional por las 400.000 tumbas arrasadas en la provincia de Henan.

Pequeñas hogueras en las que se queman papeles que representan los objetos de los que disfrutarán los difuntos. / Adrián Foncillas
Así que los gobiernos locales han de cumplir las cuotas de incineración sin dinamitar la sacrosanta armonía social. La tozudez de sus administrados no facilita las cosas. Años atrás fueron detenidos dos funcionarios por comprar una veintena de cadáveres a saqueadores de tumbas y enviarlos al horno crematorio con nombres ficticios para cuadrar los números. En otras ocasiones, escasas pero mediáticas, les ha sobrado celo. Autoridades de la provincia de Jiangxi ordenaron en 2018 una 'razzia' contra ataúdes. Los funcionarios registraron casa por casa, los arrancaron de las manos de los vecinos y los amontonaron para que las excavadoras los astillaran antes de ser quemados. Algunos ancianos fueron extraídos a la fuerza de los ataúdes en los que se habían encerrado para evitar la pira. El Diario del Pueblo, principal órgano de propaganda, calificó la campaña de “brutal y bárbara”.
La expresión de morirse sin ataúd ni tumba es una maldición en China y el destino habitual de los villanos de la literatura clásica. En algunas zonas del país se fabrican los féretros cuando se alcanza la sesentena por la creencia de que estimulará la longevidad y traerá suerte a la familia. En ocasiones son guardados en oscuros cobertizos antes de su uso. No se repara en gastos y ese contexto explica aquellos fieros combates. También explica que cuatro años antes, en la provincia de Anhui, seis ancianos se suicidaran en las vísperas de la entrada en vigor de la cremación obligatoria. Prefirieron acortar sus vidas para asegurarse la eternidad en una lujosa caja.
Suscríbete para seguir leyendo
- La política exterior de Trump tiene nombre: se llama 'diplomacia de cañoneras' y nos devuelve al siglo XIX
- Delcy Rodríguez denuncia ante Pedro Sánchez, Lula y Petro la 'agresión criminal' de EEUU contra Venezuela
- Trump resucita las esferas de influencia y arrastra al mundo a una nueva era imperial
- Protestas de agricultores, hoy en directo: última hora de las concentraciones en Catalunya, Francia y resto de Europa contra el Mercosur y los cortes en la AP-7 y otras carreteras
- Guerra Ucrania - Rusia, en directo: Última hora del conflicto y las negociaciones
- Delcy y Jorge Rodríguez, Diosdado Cabello y Vladímir Padrino: los supervivientes del madurismo en la Venezuela tutelada por Trump
- EEUU bombardea de nuevo al Estado Islámico en Siria tras la muerte de tres estadounidenses
- Trump sopesa una intervención militar en Irán en apoyo a las protestas contra el régimen