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Campo de batalla ideológico

Trump tergiversa la historia de EEUU en una especie de 'paseo de la fama' de presidentes en la Casa Blanca

Dos retratos de Trump y el 'autopen' en representación de Biden, en el nuevo 'paseo de la fama' de presidentes en la Casa Blanca.

Dos retratos de Trump y el 'autopen' en representación de Biden, en el nuevo 'paseo de la fama' de presidentes en la Casa Blanca. / ALEX BRANDON / AP

Irene Benedicto

Irene Benedicto

Barcelona
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha inaugurado esta semana una nueva incorporación a la Casa Blanca. Ha llenado uno de los pasillos que llevan al Despacho Oval de retratos presidenciales, acompañados de placas explicativas que convierten la historia de la presidencia de Estados Unidos en un campo de batalla ideológico, haciendo una interpretación personal de la aportación de cada uno de sus predecesores, tergiversando la historia del país.

El equipo de Trump presentó oficialmente el bautizado como 'Presidential Walk of Fame' (paseo de la fama presidencial), una exposición permanente dedicada a todos los jefes de Estado del país. Lejos de limitarse a una descripción institucional, las placas ofrecen retratos marcadamente desiguales: elogios desbordados para Trump y un tono burlón y agresivo hacia sus predecesores demócratas más recientes, Barack Obama y Joe Biden.

Nuevas placas con texto explicativo se han colocado debajo de los retratos presidenciales en la columnata de la Casa Blanca.

Nuevas placas con texto explicativo se han colocado debajo de los retratos presidenciales en la columnata de la Casa Blanca. / Alex Brandon / AP

El 'dormilón' Biden

El conjunto incluye dos placas dedicadas a Trump, una por cada mandato, con valoraciones abiertamente laudatorias. En contraste, la de Obama lo define falsamente como "uno de los líderes políticos más divisivos de la historia estadounidense", pese a que sigue siendo el expresidente vivo con mayor índice de popularidad. La placa de Biden, situada bajo la imagen de un autopen, no del rostro del demócrata, refuerza la narrativa infundada de Trump sobre el supuesto robo de las elecciones de 2020 y cuestiona la legitimidad de sus decisiones ejecutivas.

El tono general de la exposición es marcadamente partidista y beligerante. Algunas placas parecen redactadas con el mismo estilo hiperbólico y personalista que Trump utiliza en sus redes sociales. La dedicada a Ronald Reagan afirma que fue "fan" de Trump antes de su llegada a la Casa Blanca, y que el sentimiento era mutuo. Otras reinterpretan figuras históricas con juicios subjetivos: Andrew Johnson es descrito como alguien que tuvo que suceder a un Abraham Lincoln "difícil de igualar"; Gerald Ford habría perdido la reelección "probablemente" por su "valiente" indulto a Richard Nixon; y Jimmy Carter recibe una valoración negativa de su presidencia, compensada por un elogio a su labor humanitaria posterior.

El caso de Bill Clinton destaca por el intento explícito de diluir su legado. Según la placa, sus principales logros legislativos se aprobaron "con el liderazgo de los republicanos en el Congreso", y el crecimiento económico de los años 90 se atribuye al auge tecnológico. El texto añade, de forma gratuita, la derrota de Hillary Clinton frente a Trump en 2016.

Elogio a los aranceles

Varias descripciones subrayan políticas que encajan con el ideario del actual presidente. Las aranceles comerciales, por ejemplo, aparecen reiteradamente como herramienta de poder ejecutivo. Warren G. Harding es citado por su lema 'America First', mientras que Theodore Roosevelt es presentado como quien "evitó una invasión europea de Venezuela".

La instalación se suma a otras iniciativas recientes de la Casa Blanca que atacan directamente a los expresidentes demócratas. En la web oficial, una página supuestamente educativa sobre la historia del edificio, se mezclan datos sobre reformas arquitectónicas con referencias al escándalo de Monica Lewinsky, una imagen de Obama con turbante y una crítica a Biden por recibir a "transsexuales" durante el Día de la Visibilidad Trans.

Antes de esta reforma, el paseo presidencial se limitaba a retratos oficiales y excluía deliberadamente a Biden, cuyo nombre aparecía bajo la imagen del autopen, aún presente en la exposición. El resultado es una muestra que, más que conmemorar la historia presidencial, refleja la voluntad de Trump de imponer su propio relato desde el corazón mismo del poder.

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