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Guerra de Ucrania

Un congreso de ultras en Madrid difunde las ideas de un poderoso oligarca ultraconservador ruso sancionado por la UE

Un representante de la asociación Hermandad de Academistas, patrocinada por Konstantin Malofeev, propietario de Tsargrad, un potente conglomerado de medios rusos de propaganda, participa en una reunión fascista internacional en España

'Mijail', enviado del oligarca Konstantin Malofeev al reciente foro ultraderechista de Madrid.

'Mijail', enviado del oligarca Konstantin Malofeev al reciente foro ultraderechista de Madrid. / Imagen cedida por Newtral

Marc Marginedas

Marc Marginedas

Barcelona
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Es joven, delgado y con gafas. Rehúye de la prensa y del trato con los medios de comunicación locales, aunque en ocasiones no haya tenido inconveniente en ser fotografiado por muchedumbres de reporteros gráficos junto a Erin Musk, el mismísimo padre en Elon Musk, considerado en algún momento como el hombre más rico del mundo y cercano aliado del presidente Donald Trump; pero sobre todo junto a Konstantin Malofeev, un oligarca ruso sancionado por la UE debido a su relevante papel en los ataques contra Ucrania y en la difusión de la propaganda rusa. Se llama Mijaíl, no quiere mencionar su apellido y ha pronunciado un discurso en un congreso de la Alianza por la Paz, una organización transnacional que agrupa a organizaciones europeas de carácter ultraderechista y que ha tenido lugar en Madrid este domingo.

Pese a la expectación, el de Mijaíl no ha sido el discurso más fervientemente prorruso de los pronunciados en el Espacio Ardemans, cerca de la avenida de América y próxima a la sede de la Falange. Eso sí, responsabilizó en su integridad de la guerra de Ucrania a Europa y a Occidente, reivindicando para Rusia una suerte de papel de "Tercera Roma", depositaria de los "verdaderos" valores de la civilización europea. "Nos quieren llevar a una Tercera Guerra Mundial; de un lado están los globalistas y la antiEuropa y de otro esta gente que defiende unos valores cristianos comunes y una historia en común con todos nosotros. Que quede claro que nosotros estamos del lado de la verdad y que nada ni nadie nos puede amenazar ni nosotros no nos amilanamos", proclamó.

El resto de los oradores pronunció una profesión de fe en la Rusia de Putin más encendida si cabe. Goran Davidovich, del Partido Nacionalista Serbio (PNS) no ahorró descalificativos contra la OTAN y la UE, organizaciones a las que acusó de trabajar de forma coordinada para apagar los anhelos soberanistas de las naciones europeas. "Hoy en día la OTAN y la Unión Europea trabajan como una cosa sola; por un lado, la OTAN bombardea y por otro la Unión Europea coloniza a través de negociaciones, ayudas económicas y oenegés que están pagadas por la Unión", aseveró, antes de concluir: "Tenemos que demandar referéndums para dejar la Unión Europea en cada país y para devolver la soberanía a los pueblos de Europa. La Unión Europea debe colapsar... hay que apoyar a Rusia, que son los que se están defendiendo actualmente de la guerra iniciada por Washington, Bruselas y Londres". Unas declaraciones alineadas al 100% con los objetivos estratégicos de la Rusia de Putin hacia los Veintisiete.

Encuentro bajo vigilancia

El encuentro "fue monitoreado" por la policía, aseguran fuentes de las fuerzas de seguridad españolas. Lo que los injerencistas rusos pretenden infiltrándose en estos grupos es sencillo: más que llegar al poder, prefieren sembrar el país de narrativas disruptivas que mermen los consensos nacionales y el estado de Derecho: Se busca, de acuerdo con las mismas fuentes, "tratar a la extrema derecha y a las subculturas radicales occidentales (partidos ultra de tamaño limitado, hooligans, neonazis, alright) como vectores y ejes de influencia" de los postulados de Moscú.

En otras palabras: buscan a subgrupos sociales con resentimiento hacia la UE, EEUU o la OTAN, con el fin de alinear sus reivindicaciones sociales con el incremento del gasto para mejorar las capacidades defensivas de los países europeos o el apoyo militar y financiero que brindan sus gobiernos a la Ucrania que se defiende de la invasión rusa. Además, se les proporciona viajes, congresos y reconocimiento internacional, lo que incrementa su sensación de pertenencia a un momento de "importancia histórica" en el continente europeo, con el fin de que, a la postre, se conviertan en "altavoces prorrusos y elementos de desestabilización" en sus países de origen. Aunque los vínculos de estos movimientos ultraderechistas con Rusia se remontan a la era de la guerra de Siria, cuando consideraban a Moscú como el garante de la civilización cristiana ante el empuje del islam militante, no se descarta que el Kremlin, ante las posibilidades de que un Gobierno de derechas acabe gobernando en España, estuviera en estos momentos realizando un esfuerzo adicional para multiplicar sus altavoces entre sectores sociales vinculados a la derecha.

Malofeev se ha convertido en uno de los oligarcas más visibles y sancionados debido a sus actividades en favor de la rebelión en el este de Ucrania, y también por su relevante papel en la difusión de la propaganda rusa y en el impulso a los movimientos ultraderechistas en Europa. Nacido en la localidad de Pushkino, en la región de Moscú, en 1974, se graduó en 1996 en la facultad de Derecho de la prestigiosa Universidad Estatal de Moscú, inició de forma exitosa una carrera dentro del sector financiero de su país. Es el artífice de Tsargrad, un grupo medios de propaganda que incluye portales como 'Geopolitika' y 'Katehon', además de mantener estrechos vínculos con la ultraderecha mediática de EEUU.

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