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Con un soldador

Bolsonaro es enviado a prisión tras intentar romper su tobillera electrónica para fugarse

El líder ultraderechista, condenado a 27 años de cárcel por golpismo y quien ya se encontraba en prisión domiciliaria desde agosto, fue arrestado y conducido a instancias policiales para "garantizar el orden público", según justificó el Supremo en su decisión

Imagen de archivo del expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro.

Imagen de archivo del expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro. / EFE

El Periódico

Sao Paulo
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El expresidente brasileño Jair Bolsonaro ha sido enviado a prisión este sábado por riesgo "concreto" de fuga y "amenaza al orden público", en vísperas de empezar a cumplir la condena de 27 años de cárcel por intento de golpe de Estado, tras intentar romper la tobillera electrónica que envía sus movimientos y garantiza la prisión domiciliaria.

El exmandatario esperaba los días en su residencia de Brasilia para que la Corte Suprema ordenase la ejecución de la sentencia en la que se le declaró culpable de "liderar" una trampa golpista tras perder las elecciones de 2022 frente al actual gobernante, Luiz Inácio Lula da Silva. La Primera Sala del Supremo rechazó a principios de mes por unanimidad los primeros recursos de apelación, con lo que el cumplimiento de la condena estaba próximo.

Sin embargo, el juez Alexandre de Moraes, relator del proceso, decretó su arresto este sábado después de que el expresidente intentara reventarse la tobillera electrónica de control con un soplete, como él mismo reconoció en un vídeo difundido por la fiscalía. El ex jefe de Estado (2019-2022) permanecerá recluido en una sala especial de unos 12 metros cuadrados, equipada con una cama individual, baño privado, ventana, televisión, aire acondicionado y un pequeño refrigerador, según medios locales.

El propio Bolsonaro admitió haber quemado la tobillera electrónica con un soldador, según el video de la inspección que ocurrió en la madrugada al saltar la alarma del dispositivo, divulgado por la corte suprema. En él, una funcionaria lo interroga en su casa sobre las marcas de quemadura que presentaba la tobillera.

"¿Usted usó alguna cosa para quemar esto aquí?", pregunta la funcionaria. "Metí un instrumento caliente ahí", responde Bolsonaro. "¿Qué instrumento? ¿Una plancha?", insiste la mujer. "No, un soldador", responde él. "¿Soldador, ese que tiene una punta?", pregunta ella. "Sí", confirma Bolsonaro. Cuando la funcionaria le pregunta por qué lo hizo, el expresidente responde: "Curiosidad".

El intento de quitar el dispositivo electrónico coincidía con la manifestación convocada por uno de sus hijos, el senador Flavio Bolsonaro, ante la casa de su padre, que consiguió reunir a varios cientos de personas. La tesis judicial sostiene que Bolsonaro pretendía fugarse aprovechando el posible tumulto generado durante esa manifestación.

Papel de EEUU

El magistrado advierte además que la casa de Bolsonaro se encuentra a unos 13 kilómetros de la zona donde están las embajadas y cita expresamente la de Estados Unidos.

El Gobierno de Donald Trump también es protagonista en el caso, puesto que intentó torpedear el juicio a Bolsonaro al imponer aranceles del 50%, retirar el visado de buena parte de los jueces del Supremo y algunos funcionarios del Ejecutivo de Lula, y sancionar al propio De Moraes con un bloqueo financiero. El juez recuerda también que, en el transcurso de la investigación, se halló, en uno de los celulares de Bolsonaro, un borrador de petición de asilo para el presidente de Argentina, Javier Milei.

Los abogados de Bolsonaro expresaron su "perplejidad" por la prisión preventiva, la cual recurrirán porque consideran que "pone en riesgo su vida" dado el "delicado" estado de salud del expresidente de 70 años, quien viene sufriendo episodios de hipo y vómitos.

Otro de los condenados por golpismo: el diputado y exdirector de los servicios de Inteligencia Alexandre Ramagem, ha huido de manera clandestina desde el estado de Roraima, fronterizo con Venezuela, y ha puesto rumbo a Estados Unidos.