De Nueva York a Washington
"Cuanto mejor le va, más feliz estoy". Trump atempera la tensión con Mamdani en un encuentro en el Despacho Oval
El presidente de EEUU y el alcalde electo de Nueva York enarbolan la bandera del diálogo pese a las radicales diferencias ideológicas

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump (derecha), estrecha la mano del alcalde electo de Nueva York, Zohran Mamdani, durante su reunión en el Despacho Oval de la Casa Blanca, en Washington D. C., el 21 de noviembre de 2025 / JIM WATSON / AFP

“Nos vamos a llevar bien”. Las palabras las pronunciaba este viernes en una entrevista en la radio de Fox, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, poco antes de recibir en la Casa Blanca a Zohran Mamdani, el alcalde electo de Nueva York. Con ellas parecía rebajar el potencial de un choque explosivo en ese encuentro, que se esperaba con enorme expectación e interés y rodeado de interrogantes pero que el presidente anticipaba que sería “bastante civilizado”. Y la conciliación se ha confirmado, incluso más allá de lo que cualquier podría haber esperado.
"Cuanto mejor le va, más feliz estoy. No hay diferencia de partido, no hay diferencia en nada, y le vamos a ayudar a hacer realidad el sueño de todo el mundo de un Nueva York muy fuerte y seguro", ha dicho Trump ante los periodistas, a los que ha invitado a entrar en el Despacho Oval una vez que ha concluido la reunión. "Espero ayudarle, no hacerle daño", ha dicho también el presidente. "Estamos de acuerdo en muchas más cosas de las que pensé".
Con Trump sentado tras la mesa Resolute, Mamdani, de pie a su derecha, ha declarado también como "muy productivo" el encuentro que ha dicho que ha estado centrado en el tema principal de su campaña: hacer la ciudad "asequible" "Nos hemos concentrado en el lugar compartido de amor y admiración por Nueva York".
Sin ocultar diferencias profundas en temas como inmigración y las redadas contra inmigrantes, los dos se han esforzado por minimizar esas diferencias en las declaraciones a la prensa. Y Trump, por ejemplo, ha redirigido la conversación a hablar sobre seguridad y buscar un lugar de consenso.
Lo sucedido este viernes ha tenido mucho de sorprendente, Sobre el papel e ideológicamente Trump y Mamdani, que han sido definidos como “enemigos naturales”, no podían estar más en las antípodas. A los 79 años el republicano, en su segunda presidencia, es líder de un partido y de un movimiento que bajo su control ha girado hacia la extrema derecha. Por su parte Mamdani, de 34 años, es un socialista democrático heredero de la izquierda de Bernie Sanders que ha logrado revitalizar energías y movilización en el Partido Demócrata y colocar peso en el plato progresista dentro de la balanza de debates internos de futuro de la formación.
Pese a todo, y a la hora de la verdad, Trump es consciente de que Mamdani es un fenómeno. En privado ha reconocido su talento y su carisma y le ha dado crédito por su victoria, algo que este viernes hacía también en público en la entrevista de Fox. Y colaboradores y asesores le han puesto sobre aviso de lo “encantador y agradable” que es en distancias cortas el primer edil electo, un maestro también en la comunicación en redes sociales, donde por la mañana solo se retrataba sonriente en un avión rumbo a DC.
A Trump tampoco se le escapa que la victoria de Mamdani y de otros demócratas en los comicios del día 4 se ha construido en parte sobre un descontento creciente de los estadounidenses con la crisis del coste de la vida que él ahora no puede atribuir, aunque siga intentándolo, a Joe Biden. Y nadie ha tenido más foco y más éxito que Mamdani, que ha prometido luchar sin cesar para hacer Nueva York asequible.
Diferencias políticas y ataques personales
El tono amistoso previo del presidente chocaba con serias diferencias políticas y con insultos y ataques políticos y personales que ha estado lanzando contra Mamdani, que fueron escalando conforme este ascendía en una carrera vertiginosa y que se impuso en unos comicios donde Trump llegó a apoyar al exgobernador demócrata Andrew Cuomo.
Trump, por ejemplo, ha amenazado con desplegar a la Guardia Nacional a Nueva York, con intensificar el envío de agentes federals para operaciones contra inmigrantes y con retener miles de millones en fondos federales para proyectos de infraestructuras. Es algo que ya ha hizo durante el cierre parcial de gobierno escudándose en los problemas presupuestarios y que amenaza con hacer en adelante, algo que le desaconsejan incluso políticos republicanos de Nueva York.
Los insultos personales pasan por lo racista y lo xenófobo. Esta misma semana, cuando anunció que se celebraría la reunión (que buscó Mamdani), Trump usó entre comillas Kwame, el segundo nombre del político nacido en Uganda, que llegó a los 7 años a EEUU y está nacionalizado.
Era un destacado sin explicación aparente pero con ecos del que Trump solía hacer del Hussein de Barack Obama. Y se alinea con ataques de políticos republicanos, como el congresista Andy Ogles, que han sugerido que se retire la ciudadanía a Mamdani, supuestamente por apoyar a grupos que sustentan a Hamás.
Comunismo y socialismo
Trump también lanza a Mamdani ataques políticos y en el anuncio de la reunión repitió uno de sus favoritos: “comunista”.
Ni siquiera le haría falta ir tan lejos, o falsear la verdad. Porque el socialismo, que Mamdani reconoce, ya es problemático para muchos, incluyendo demócratas. Se demostraba este viernes cuando 86 congresistas del mismo partido que el alcalde electo votaban con los republicanos en la Cámara de Representantes para sacar adelante una resolución que "denuncia el socialismo en todas sus formas y se opone a la implementación de políticas socialistas en EEUU”.
"Claridad moral"
Para Mamdani, que el 1 de enero se pone al frente de la principal ciudad de EEUU, la cita de este viernes es trascendental. Es su primera gran prueba pública de la capacidad de negociar personalmente, y no a través de declaraciones públicas, con Trump, cuyos “excesos presidenciales” ha denunciado repetidamente y ante los que ha prometido proteger a la urbe con la contratación de 200 abogados.
Mamdani antes de llegar al 1600 de la Avenida Pensilvania se declaraba “preparado para lo que pase”. La víspera de la reunión decía en rueda de prensa que pretendía dejar claro al mandatario que trabajará con Trump en cualquier propuesta que beneficie a los neoyorquinos pero que también sería “el primero en decirlo” si les hace daño.
Llegaba, así, con una de las cartas con que hizo campaña: la idea de que quiere escuchar a todos y negociar con quien haga falta para mejorar la vida de los ciudadanos, algo que también la Casa Blanca defiende que hace Trump. “Sé que para decenas de miles de neoyorquinos esta reunion es entre dos candidatos muy distintos a los que han votado por la misma razón: quieren un líder que afronte la crisis del coste de la vida que hace imposible para la gente trabajadora permitirse vivir en la ciudad”, decía el jueves Mamdani.
El reto para el nuevo alcalde es, como también hizo en campaña, demostrar que en ese diálogo y en esa persecución de esa meta no abandona ideales y principios democráticos por los que también fue votado. Y a Washington llegaba, según le decía su asesor Patrick Gaspard a ‘The New York Times’, dispuesto a no huir de objeciones y de hablar con “claridad moral”, pero no buscando zascas o ganar puntos en el cara a cara. Porque la reunión era, en palabras de Gaspard, “absolutamente esencial para el futuro de la ciudad".
El encuentro en Washington representa también la reunión de dos personas antagónicas pero con puntos de unión, y no solo por ser personalidades políticas únicas. Ambos provienen de élites neoyorquinas, aunque sean dos con valores políticos, cívicos y sociales muy diferentes. Y los dos han cosechado sus triunfos políticos como defensores de los ciudadanos olvidados por los aparatos de sus partidos, algo que en el caso de Trump se puede ya cuestionar por acciones políticas como sus recortes de impuestos que favorecen a rentas más altas y que Mamdani aún puede probar.
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